La UE vuelve a inyectar fondos a Asturias por el retroceso económico

La comunidad autónoma, que retrocede en la convergencia con la renta media de la UE tras la crisis, volverá al listado de regiones en transición. Podrá optar a más ayudas siempre que el Principado eleve su cofinanciación de los proyectos


Más que uno de esos chistes con una noticia buena y mala a la vez, es una novedad ambigua, una sola noticia con una mezcla de elementos malos y buenos. Asturias podrá optar de nuevo a fondos europeos a los que había perdido acceso en los últimos años, pero lo hará porque los efectos de la crisis económica han sido tan profundos y persistentes que aún no se olfatea la recuperación. La comunidad no ha dejado de perder posiciones en la clasificación de renta de las regiones europeas y en la última década ha retrocedido en convergencia con el PIB per cápita de la Unión. Llegó a estar en el 93% de la media antes del 2008, pero en la última actualización del ránking, publicada en el 2016, solo alcanzaba el 79%. Para ayudarla a salir del bache, las autoridades comunitarias la sacan de la compañía de las regiones más ricas del continente y admiten volver a considerarla una de los lugares en transición hacia el nivel medio de prosperidad en Europa. De esa manera, Asturias podrá optar a fondos de los que ha estado excluida en los últimos años por superar los parámetros que permiten solicitarlos.

La recolocación viene con un coste. La variedad de fondos y ayudas a disposición de las autoridades regionales será mayor, pero también se elevarán las condiciones de cofinanciación para poder percibirlos. Aunque la cifra aún está sujeta a una negociación y puede variar en las próximas semanas, el reparto que se maneja en Bruselas exige al Principado, por el momento, asumir el 45% del montante total de la inversión en cualquier proyecto para el que desee dinero comunitario. Esas cifras llegan desde Bruselas, donde estos días se celebra la Semana de las Regiones con debates sobre el futuro de la Unión entre representantes de la Comisión Europea y de autoridades regionales y locales de los 28 estados miembros, pero en Oviedo aún se confía en rebajarlas. El consejero de Presidencia, Guillermo Martínez, ha señalado que otras dos comunidades españolas, Galicia y Murcia, se encuentran en la misma situación y que las tres comparten un objetivo. «Aún se negocia para lograr el resultado más favorable posible», señaló este martes en declaraciones a la televisión pública TPA.

Incluso antes de la crisis, la posición asturiana siempre fue favorable a matizar su inclusión en el grupo de regiones más avanzadas de la Unión. Además del PIB, el Principado siempre ha defendido el uso de otros indicadores de desarrollo para no ser considerado un igual de Londres o Île-de-France (París y los departamentos franceses que la rodean) y el establecimiento de diferentes escalones para el acceso a los fondos y la financiación. Entre las 276 regiones europeas, Asturias ocupa el puesto 183 por su nivel de riqueza, según el ranking más reciente, y no ha dejado de perder posiciones en la última década. «Son datos que proceden de los peores años de la crisis», señala Martínez.

Una recuperación muy lenta

Ese retroceso tiene que ver con los efectos aún sin digerir del enorme bache económico. Según datos recopilados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) y publicados el pasado marzo, Asturias es una de las nueve comunidades que aún no han recuperado en términos reales (es decir, sin tener en cuenta los efectos de la inflación) los niveles de PIB de hace 10 años, antes del estallido de las cuentas públicas. Aun peor, junto a La Rioja y Cantabria es la región española que más atrasada va en esa recuperación y a la que más trecho le queda por recorrer para eliminar esa brecha.

La redefinición de los criterios de reparto de los fondos europeos ya se había mencionado en  el último año y medio como una de las posibles respuestas a los efectos del brexit en el presupuesto comunitario. Cuando las cuentas actuales caduquen a finales del 2020, la Unión Europea se enfrentará a un escenario para el septenio 2021-2027 en el que se habrá evaporado la aportación británica, que ahora es de unos 10.000 millones de euros al año. A no ser que los otros 27 países decidan aumentar sus cuotas para asumir esa diferencia, una solución que nadie ha planteado ni está sobre la mesa, la Comisión cree que serán necesarios recortes muy significativos (entre un 15% y un 30% de las partidas actuales) para cuadrar los ingresos y los gastos. En ese escenario de inversiones decrecientes, Asturias defiende los 750 millones de euros de financiación que logró para el periodo actual, amenazados además por la reorientación del presupuesto desde la cohesión hacia la seguridad y la defensa que propugnan algunos socios.

1.000 millones para invertir

Entre el 2014 y el 2020, el Principado habrá recibido 317 millones procedentes del Fondo Europeo para el Desarrollo (Feder) y una cantidad similar, 325 millones, para el desarrollo rural. Además, Asturias se embolsará 24 millones en fondos pesqueros y otros 87 del Fondo Social Europeo, destinados a políticas de empleo, inclusión social e igualdad de oportunidades. Sumadas las aportaciones de la administración autonómica o del Gobierno español a los proyectos cofinanciados por ellos, las ayudas europeas habrá permitido inversiones por un valor superior a los 1.000 millones de euros. Mantener esa cifra, o mejorarla si es posible, es lo que se juega la región tras ese juego de etiquetas en Bruselas.       

           

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