Los ciberdelincuentes dañan más de 1.500 activos informáticos al día en Asturias

Gijón acapara el 45% de las incidencias registradas. Los ataques más frecuentes son los denominados zombies y bots


Redacción

La sociedad de la información abre una enorme ventana de oportunidades para todo tipo de actividades, desde las sociales a las económicas, pero también tiene sus propios peligros, muchos de ellos relacionados con distintas incidencias de seguridad, con programas dañinos que se inflitran en nuestro ordenador y que pueden variar su nivel de malignidad desde simplemente ralentizar su funcionamiento a directamente tratar de robarnos información comprometida.

De todo ello se ocupa el Instituto Nacional de Ciberseguridad, el INCIBE, que cuenta además los distintos tipos de incidencias por comunidades autónomas. En realidad desde el INCIBE se habla de «recursos comprometidos», y este concepto abarca un rango muy amplio de episodios «se trata de cualquier equipo, sistema, servicio, red, o activo tecnológico en general, afectado por un problema de seguridad». ¿Cuántos se dan en Asturias? Con los datos que el Instituto maneja entre enero y octubre de 2018, se han registrado una media diaria de 1.515. Pueden parecer muchos pero, en realidad estos activos informáticos comprometidos en el Principado apenas representan 2,26% del total nacional. En el ránking de comunidades, Asturias ocupa el puesto número 12 de los «recursos comprometidos se detectan de forma diaria»; muy lejos de Madrid, Cataluña o Andalucía, territorios que rozan el 20% de estas incidencias; aunque Asturias registra más que Baleares, Extremadura, Cantabria, Navarra o La Rioja.

En cuanto a los activos informáticos que se ven afectados por municipios, el caso donde más se registran es Gijón, con el 45,4% de los recursos comprometidos detectados de media, 605 al día en los diez primeros meses del año. Le siguen Oviedo, Avilés, Mieres, Langreo, y las localidades de Piedras Blancas, Pola de Laviana, Pola de Siero, Villayón y Lugones.

En términos generales, ciudadanos y pymes reciben tres tipos de ataques más frecuentes: el malware (un programa malicioso que puede ser dañino para los equipos, aunque en ocasiones sólo sea molesto), el ramsonware (más peligroso ya que se trata de programas que restringen el acceso a determinadas partes o archivos del sistema infectado, y piden un rescate a cambio de quitar esta restricción) y el phishing (toda una suplantación de indentidad que trata de obtener información confidencial de forma fraudulenta, desde una contraseña a información detallada sobre tarjetas de crédito o algún tipo de información bancaria).

¿Cuáles son los que el INCIBE detecta de forma más frecuente en Asturias? «Se tratan mayoritariamente de zombies o bots que pertenecen a botnets controladas por ciberdelincuentes», según explicó el Instituto que ha registrado que a lo largo del año los nombres más habituales de la lista corresponden al Conficker (un gusano informático nacido ya 2008 y que se aprovecha de vulnerabilidades de distintas versiones de Windows para recopilar información personal y propagarse); Andromeda (que establecía un red de bots para distribuir luego ataques masivos); y Elex (que dispara anuncios de publicidad en ventanas emergentes).

Según informó el instituto de ciberseguridad; en la página web de la Oficina de Seguridad del Internauta de INCIBE «hay información sobre herramientas para atajar estos problemas, consejos para los usuarios, etc». Más concretamente, el Servicio AntiBotnet «es el lugar ideal para intentar resolver la mayoría de los incidentes de ciberseguridad que se están detectando actualmente en la provincia y que están relacionados con dispositivos zombies o bots».

Bulos en red, el limón no cura el cáncer

Los sanitarios advierten del alza de las noticias falsas propagadas por Internet

¿Tiene el zumo de limón disuelto en agua tibia tantos beneficios como se le atribuyen? ¿Los collares de ámbar calman el dolor de dientes? La respuesta en los dos casos es no, aunque es probable que informaciones que circulan por Internet digan lo contrario. Esos son solo dos ejemplos que explican por qué el sector de la salud quiere plantar cara al doctor Google. La razón es el fuerte incremento de los bulos sanitarios que despistan a los pacientes. Lo constata un estudio presentado ayer en el primer congreso de Salud sin Bulos, celebrado en el Hospital La Princesa de Madrid, que ha registrado un alza de un 77 % de esas fake news. La razón: el uso de WhatsApp y las redes sociales. Para realizar el trabajo, elaborado por la iniciativa #saludsinBulos en colaboración con la página web Doctoralia, fueron encuestados 300 médicos que creen que Internet no es el mejor lugar para buscar información sanitaria. Pero, además, un 96 % de ellos opinan que la administración sanitaria debería tomar cartas en el asunto para frenar estas noticias falsas porque pueden «perjudicar gravemente la salud», como reconoció la directora general de Salud Pública, Pilar Aparicio. El problema es que los bulos que corren por la Red son muchos. Estos son algunos que desmiente la iniciativa #SaludsinBulos en su web.

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