Decenas de hórreos en ruinas se quedan sin ayudas por falta de presupuesto

Colectivos cultrales exigen un censo urgente para saber la situación real y más fondos. «Algunos concejos gastan más en fiestas que el Principado en los hórreos», lamentan

El hórreo beyusco de Moisés, en Ponga
El hórreo beyusco de Moisés, en Ponga

Ni siquiera se sabe el número exacto de hórreos, teitos, paneras y cabazos que hay en Asturias pese a ser uno de los elementos más identificativos del patrimonio cultural del Principado. Se habla de una cifra, alrededor de 30.000, pero es un brindis al sol porque no existe un censo. Tampoco existe un volumen de ayudas solvente para contribuir a su mantenimiento. Se acaba de resolver una línea de subvenciones para particulares que solo disponía de una partida de 125.000 euros y que ha dejado fuera por falta de fondos a decenas de dueños con edificiaciones en ruinas que cumplían los requisitos. Mientras tanto, muchos colapsan. Hace apenas unos días una mujer fallecía en Piloña debajo de un hórreo que se vino abajo mientras tendía.

La Asociación de Amigos del Hórreo reclama al Gobierno asturiano que adopte medidas urgentes. Lo primero es realizar ese censo en el que se describiría desde la antigüedad, al estilo y el estado en que se encuentra. Ese trabajo sería fundamental para saber cuánto dinero será necesario. Otra reclamación fundamental está en los usos. Abrir el abanico impulsaría la restauración de muchas estructuras abandonadas en un mundo rural que pierde fuelle. La parte más urgente se centra en los hórreos de los siglos XV y XVI, muchos de ellos con tallas. Perder esos bienes sería dejar escapar entre los dedos un capital etnográfico de valor incalculabe. Así lo explica Víctor Suárez, presidente de este colectivo, que recrimina a la Consejería de Educación y Cultura su escaso esfuerzo presupuestario. «El Principado da 125.000 euros y un ayuntamiento como el de Carreño 15.000. En proporción, la implicación del concejo es muy superior», apostilla.

Las ayudas de 2018

El Principado acaba de resolver las subvenciones de la Línea 2 de hórreos, paneras, cabazos y otros elementos de interés etnográfico. Se trata de una resolución de 5 de diciembre publicada en el BOPA el pasado 11 de diciembre, con 125.000 euros de presupuesto. Ese dinero ha beneficiado a 29 propietarios de cabazos, paneras, teitos y hórreos. En unos casos son proyectos integrales de restauración con proyectos de 15.000 euros. En otros casos son obras de teitado, es decir, de habilitación de la cubierta del teito, con importes más modestos que no llegan ni a los 3.000 euros. Algunos solo piden dinero para ayudarles a reformar los tejados. La ayuda más voluminosa la recibe un cabazo: 6.600 euros.

El listado de propietarios que se han quedado fuera pese a cumplir todos los requisitos es mucho más amplio. Son otros 62. Su puntuación les ha dejado por detrás de los beneficios y el Principado ya no ha tenido crédito para ellos. Son estructuras de toda Asturias, de San Tirso de Abres a Las Regueras, Colunga, Caso, Cabranes, Piloña, Parres, Oviedo  o Ribadesella. A estos habría que sumar otros 177 que no obtienen la puntuación mínima exigida en las bases para poder acceder a las subvenciones. Si se suman todos estos apartados, junto con los que no han sido capaces de aportar toda la documentación exigida, lo que les ha eliminado desde un primer momento, supone que como mínimo hay casi 300 asturianos que trataron en este 2018 de arreglar esa construcción tradicional destinada al almacenaje de productos que tiene en algún pueblo del Principado.

Hay alguna otra partida más aplicable a estas construcciones. Esta misma semana también se han concedido La línea 1 de ayudas a bienes de interés cultural o a bienes incluidos individualmente en el Inventario de Patrimonio Cultural de Asturias. Dentro de ese capítulo han conseguido ayudas tres propietarios de hórreos de estilo beyusco, que suman algo más de 22.000 euros. Los beyuscos son hórreos con techos a dos aguas, la planta cuadrada o rectangular y una cámara cerrada con tablas horizontales, generalmente de pequeñas dimensiones, de gran antigüedad.

Cantidades irrisorias

Víctor Suárez califica estas cantidades de «irrisorias» y hace un paralelismo: «Muchos concejos gastan más en sus fiestas de lo que destina el Principado a los hórreos». Con esa idea en mente se pregunta «para qué sirve una Dirección General de Patrimonio». Ni elaboran un censo ni tampoco conceden ayudas a los propietarios de las estructuras que quieren restaurarlos. Porque esa parte es solo la punta del iceberg. Tratan de conseguir subvenciones aquellos que quieren conservar su patrimonio pero existen otras muchas construcciones abandonadas, que amenazan ruina sin que nadie esté al corriente. «Hay algunos incluso protegidos que están prácticamente en el suelo», lamenta. Teme que en el plazo de cinco o diez años puedan pederse muchos de los más antiguos, aquellos de los siglos XV y XVI, con tallas de valor incalculable. Con 100.000 euros al año, ese patrimonio parece imposible de salvar. 

Asturianos implicados

Lo que no hace el Principado tratan de compensarlo algunos quijotes asturianos amantes del patrimonio regional como Paulino García Suárez. Dos días a la semana coge su cámara y se fija un destino: siempre una localidad en la que haya hórreos, paneras o cabazos. Saca fotos y los documenta todos. Comienza a tener una base de datos importante. No obstante, ironiza: «Necesitaría tener dos o tres vidas para completar yo solo este trabajo». Disfruta porque se encuentra auténticas joyas, como la que localizó hace solo unos días en Paniceres (Villaviciosa). Pero también siente la frustración de ver el mal estado en el que se encuentran una gran mayoría.

Por su experiencia, Paulino García hace números. De los 30.000 que se calcula que existe, aproximadamente la mitad está en buen estado. Son, sobre todo, los construidos en los últimos 100 0 150 años. Incluso cree que hay unos 5.000 en muy conservados. Del resto tiene muchas dudas. Entiende que las ayudas públicas son fundamentales para mantenerlos en pie. «En los pueblos queda gente mayor con pensiones pequeñas que tienen que priorizar su dinero. Si tienes casas antiguas no lo van a gastar en el hórreo», explica. 

Su colega en la Asociación de Amigos del Hórreo, Víctor Suárez, cree que es necesario que se impliquen también los ayuntamientos, tal y como lo han hecho en los últimos años los de Ribera de Arriba, Carreño, Tineo o Somiedo, con partidas anuales de sus cuentas municipales que han servido para restaurar los más deteriorados. Así las administraciones podrían repartirse las funciones. Considera que el Principado tendría que concentrarse en elaborar el censo. Representa una tarea básica que serviría para gastar mejor el presupuesto y para mantener a flote un patrimonio singular de Asturias. También afirma que es necesario abrir el abanico de los usos, tal y como se está haciendo en otras comunidades. «No puede ser que en Galicia, León o Cantabria se habiliten alojamientos y aquí se siga prohibiendo», critica.

¿Para qué sirve un hórreo?

Elena G. Bandera
Hórreo de Candás que se transportó la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929
Hórreo de Candás que se transportó la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929

Los más antiguos tienen al menos 500 años. Antaño se utilizaban como graneros y hoy, principalmente por falta de uso, se estima que se derrumba uno cada día. «El hórreo tiene muchos enemigos», dicen en la nueva Asociación de Amigos del Hórreo Asturiano, que nace para defenderlo

Cada día, dicen los estudiosos, se cae un hórreo en Asturias. Siempre suele ser por falta de uso y buena parte de los que ya no existen eran auténticas joyas. «Un hórreo, cuando tenía uso, ibas manteniéndolo, pero cuando no lo tiene… », lamenta Víctor Manuel Suárez, apasionado de los hórreos que preside la Asociación de Amigos del Hórreo Asturiano, que precisamente se creaba este año con el firme propósito de conseguir que se reconozca la enorme importancia que tienen estas características construcciones de madera en la historia de Asturias. «Creemos fundamental cambiar la imagen actual de los hórreos cayendo y empezar a enseñar los cuidados, su historia, su cultura... Nunca se le dio la importancia que tiene en realidad. Un hórreo representa a los asturianos y a Asturias», insiste. 

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