El Bellas Artes crece en prestigio y visitantes, pero apenas en presupuesto

J. C. G.

ASTURIAS

Visitantes del Museo de Bellas Artes de Asturias
Visitantes del Museo de Bellas Artes de Asturias

El buque insignia de la cultura asturiana sale de su mejor año sin variaciones sustanciales en sus cuentas y encara un 2019 en el que ampliará su organigrama sin noticias de la segunda fase de la ampliació

30 dic 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Hace once meses, el pasado 25 de enero, el empresario y filantropo asturmexicano Plácido Arango protagonizaba uno de los momentos más importantes de la cultura asturiana de las últimas décadas: el recorrido inaugural por la exposición de la espléndida donación al Museo de Bellas Artes de Asturias de una parte sustancial de su coleccion de arte. Arango aprovechaba el momento para anticipar que su generosidad no había terminado con ese espléndido legado a Asturias. Pero también para pedir «un mayor esfuerzo público» con un museo al que su gesto catapultaba muchos pasos hacia arriba en el listado de los más relevantes de España. El año de ese «mayor esfuerzo» no será 2019. La salida de la prórroga presupuestaria y la aprobación de nuevas cuentas autonómicas para 2019 apenas se ha dejado sentir en las cuantías destinadas por el Principado a las principales instituciones culturales de la región, y el Bellas Artes de Asturias -reforzado en 2018 como la referencia más vigorosa, de lejos, en el panorama cultural asturiano, no ha sido la excepción al respecto.

La pinacoteca asturiana saldrá de su año estelar -lo confirman hitos como la citada muestra de la Donación Arango con sus más de 70.000 espectadores y un global de 108.000 visitas- para entrar en un 2019 en el que el crecimiento de sus números rebasa solo en 60.000 euros la aportación que la consejería de Cultura realizó el ejercicio (prorrogado) que ahora expira. Son 2.291.710 euros para el nuevo año que, al menos, esta vez figuran hasta el último céntimo desde el 1 de enero en las cuentas; unos números que confirmaron desde el borrador después aprobado con el apoyo de toda la izquierda parlamentaria que el gran asunto pendiente del museo -la segunda fase de la ampliación de sus instalaciones conforme al proyecto del arquitecto Pachi Mangado- tampoco estaría en la agenda de 2019. Y ello con la constancia de que, paradójicamente, el 'estirón' de 2018 en público y actividades muestra la urgencia cada vez mayor de que la obra se acometa.

«Es algo que se viene comprobando a la vista de lo bien que funcionado la Fase 1. En estos tres años se ha evidenciado que ampliar ha sido un acierto y ha aportado muchas cosas a la institución, pero también se ha visto que, sin la Fase 2, el museo queda un poco 'tocado' en algunos frentes», señala su director, Alfonso Palacio. Esos «lastres» que cada vez pesan un poco más tienen que ver, sobre todo, según Palacio, con «la puesta en funcionamiento de los depósitos y, dado el volumen de visitantes y la asistencia a conferencias y actividades, con la necesidad de un salón de actos». Menciona el director del Bellas Artes un ejemplo reciente: las personas que tuvieron que escuchar de pie la última actividad de este año en el museo, la conferencia de María José Salazar. La buena disposición de los usuarios suple esa grave carencia, así como la hospitalidad del Museo Arqueológico de Asturias, donde se celebran algunas de las actividades complementarias más consolidaddas, como los ciclos de cine programados como parte de la actividad del Bellas Artes llevan cinco años realizándose en el Arqueológico.

Por todo ello, Palacio considera «fundamental» que «se vayan tomando decisiones» para acometer la segunda fase de la ampliación «a corto-medio plazo, pero poniendo cada vez más el énfasis en 'corto'». El director del Bellas Artes es, por supuesto, muy consciente de las implicaciones de que 2019 sea año electoral. Asume que por una parte las grandes decisiones se postergan hasta que haya pasado el tiempo de las urnas, pero también que los programas electorales de cualquier partido tendrán que poner en primer plano, en sus respectivos apartados culturales, el remate de la gran transformación del museo.

«Más allá de seguir tratando de organizar y sistematizar buenas exposiciones, publicaciones, obras invitadas y actividades, esta es una de las dos líneas prioritarias de trabajo por las que pasa el futuro del museo, y de las que depende que el 2019 sea un buen año. La otra es, más que la consolidació, la construcción de un organigrama como el que merece el museo», añade Alfonso Palacio. Dotación de personal, en definitiva, para proveer algunos «ladrillos fundamentales».

Uno de ellos, el de Conservador de Arte Antiguo, ya tiene nombre y apellidos, con la reincorporación al museo de un buen conocedor del centro, Gabino Busto Hevia, por concurso de traslados. Además, se han presupuestado y consignado en la Oferta de Empleo Público otras dos plazas básicas: las de Técnico en programas educativos y Ayudante conservador de artes industriales y artes gráficas, respectivamente. Junto con los refuerzos en vigilancia, contribuirán a multiplicar la eficiencia del organigrama del museo. Ha sido un proceso trabajoso, y Alfonso Palacio elogia con vehemencia el «excelente trabajo constante y silencioso realizado durante más de año y medio desde el Patronato del Museo, Función Pública y la Mesa Sindical» para conseguir la cobertura de esas piezas vitales.