Las últimas riadas ponen el jaque al sector, que calcula pérdidas de más de 240.000 euros y una reducción de más de 30% de la producción para la próxima cosecha
18 feb 2019 . Actualizado a las 05:00 h.Tres semanas después de que las fuertes lluvias anegaran fincas, carreteras, vías de tren y viviendas en toda la región, Asturias continúa intentando recuperarse del golpe del temporal. Para volver a la normalidad aún quedan semanas de duro trabajo por delante. Lo saben muy bien los productores del kiwi que han visto cómo el agua ha destrozado gran parte de su trabajo. A falta de que con la próxima cosecha, ya en primavera, saque a la luz todos los daños, de momento adelantan pérdidas de más de 240.000 euros, hablan de una producción de 30% menor a la de cosechas anteriores, terrenos completamente perdidos sin posibilidad de volver a sembrar, maquinaria destrozada y miles de toneladas de madera y basura apilada en sus fincas a la espera de saber dónde depositarla. «Hemos sufrido daños en más de 60 hectáreas y la zona de nueva ampliación la hemos perdido por completo», relata Alejandro Lechado, de la empresa Kiwinatur, la más afectada por las riadas de finales de enero. Esta semana recibió la visita de un perito que cifró en más de 240.000 euros las pérdidas. «Ha sido un desastre. Tenemos apiladas más de 600 toneladas de madera y de 800 toneladas de lodo que alcanzan hasta un metro de altura que aún no sabemos dónde depositarla».
El terreno afectado que han perdido para la próxima cosecha no volverá a recuperar su ritmo normal hasta dentro de cinco años. Ahora tienen que volver a reponer las plantas que no darán fruto una vez transcurrido un lustro. «Nos ha afectado a la producción, la estructura y el coste», matiza Ignacio Suárez de la finca de El Llerón. Cuenta con una plantación de 17 hectáreas donde acumula 400 toneladas de arena y más de 300 de madera. «Calculamos que la producción descenderá un 30%, eso como mínimo». A esos daños hay que añadir la pérdida de maquinaria, el retraso en el ritmo habitual del cultivo y el coste de verse obligados a contratar más personal para limpiar todo el lodo y la basura que arrastró la riada. Solo como plantilla de refuerzo, en el caso de Kiwinatur, han tenido que contratar a 15 personas más además de la maquinaria necesaria para realizar estos trabajos (retroescabadoras, palas….).
Retraso de la poda
Ángel Cuesta lleva desde los años 80 cultivando kiwi en Asturias. Su empresa, Actinida del Narcea, cuenta con 26 hectáreas. Como el resto de sus compañeros, lleva semanas retirando arena y sabe que aún tiene que esperar hasta finales de marzo, para conocer los daños de las plantaciones que han estado durante días anegadas por el agua. «Tenemos mucho trabajo aún de limpieza y las inundaciones nos ha retrasado la poda», cuenta Cuesta que explica que fue pionero en la cosecha del kiwi en Asturias.
Franciso Javier Feito, gerente de Kiwiastur, explica que la estructura de pérgola y la instalación de la base de riego a más de un metro del suelo han minimizado los daños. Aun así, sus plantaciones estuvieron durante días debajo del agua lo que ha dañado las raíces. «Hay que esperar a ver qué pasa. Nos ha trastocado todo. Ha retrasado la podación y tenemos por delante semanas de trabajos de limpieza». La empresa cuenta con 8 hectáreas y la intención es llegar hasta las 40. «Con lo que ha ocurrido parece que uno se desanima a continuar», reconoce Feito. Confía que tras lo ocurrido sirva para que «todos aprendamos y las partes implicadas nos sentemos a la mesa y hagamos un protocolo de actuación para estos casos». Una reunión de trabajo en la que esté la Confederación Hidrográfica del Cantábrico, a la que Lechado señala porque «ni hace un mantenimiento de los cauces no permite a las empresas del sector llevar a cabo obras de protección frente a las riadas».
De momento, solo cabe esperar. Esperar a que las plantaciones y las fincas recuperen la normalidad y esperar a que la cosecha de la primavera vislumbre lo que pueda ocurrir de cara a nuevas temporadas.