La investigación de los celulares revela nuevos detalles sobre un crimen sustentado sobre la convicción del presunto instigador de una relación entre su esposa y el concejal asesinado
21 feb 2019 . Actualizado a las 20:13 h.Los teléfonos móviles han sido una de las piezas clave en los seis meses de intensas pesquisas para aclarar el crimen que costó la vida a Javier Ardines, y han deparado numerosos detalles reveladores acerca de lo que los investigadores creen que sucedió antes, durante y después de la muerte del concejal llanisco. Una de esas revelaciones apunta al hecho de que Catalina, Katia, la esposa del principal encausado, Pedro Luis Nieva, borró de su teléfono móvil mensajes enviados por Ardines. La convicción por parte de Nieva de que ambos mantenían una relación secreta constituye, según la investigación, el móvil del crimen que ejecutaron dos delincuentes a sueldo presuntamente contratados por Nieva a través de una cuarta persona.
El dato pone el foco sobre la esposa del presunto inductor y su complicada posición en el contexto de unos lazos que eran extremadamente cercanos entre ambas familias, pero que se distanciaron después del suceso. Los interrogatorios han buscado precisar tanto la relación que efectivamente mantenía cada uno de sus miembros y aspectos tan delicados como las posibles sospechas de la propia esposa de Nieva sobre la posible implicación de su marido en el crimen. Las de la viuda de la víctima y prima segunda de Katia jugaron, a su vez, un papel importante a la hora de orientar y reforzar las hipótesis de los investigadores en dirección a su familiar vasco, uno de los sospechosos que desde una fase temprana presentaba la posibilidad de un móvil para el crimen.