Redacción

Natalio Grueso ha explicado el papel que su exmujer, Judit Pereiro, también juzgada en este caso, jugó en la Fundación Niemeyer. A las preguntas del abogado de la defensa de Pereiro, Grueso ha defendido el trabajo de su exmujer y ha indicado que ella «colaboró desde el inicio en el proyecto y nunca cobró nada». Además, Grueso ha recordado que era él quien decidía «quien, cómo, cuándo y a dónde viajaban, tras comunicarlo a los patronos, y siempre eran decisiones suyas en las que ella no participaba jamás».

Durante su declaración ha detallado parte de sus funciones: «Ella iba a los viajes en los que yo estimaba que su presencia es importante porque, por ejemplo, había situaciones en las que yo no tenía el poder de seducción que tenía ella. Por ejemplo, para cuidar a los hijos de Woody Allen». Grueso ha insistido en que Pereiro «es una gran profesional que hacía muy bien su trabajo y encima de forma gratuita». Además, no cree que haya viajado demasiado. «Lo de los viajes es anecdótico, hizo 30 en cinco años, eso es muy poco», ha insistido, en palabras recogidas por Europa Press.

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Grueso justifica a su exmujer: «Cuidaba bien de los hijos de Woody Allen»