«En Asturias hay muchos casos como el de Ángel, pero están en la clandestinidad»

Al menos dos asturianas han pedido asesoría a la plataforma «Morir Dignamente» , que se ha concentrado frente al TSJA para reivindicar una Ley de la Eutanasia

Concentración organizada por el colectivo «Morir Dignamente» a favor de una ley de eutanasia en la plaza Porlier, en Oviedo
Concentración organizada por el colectivo «Morir Dignamente» a favor de una ley de eutanasia en la plaza Porlier, en Oviedo

Redacción

Desde hace unos meses, la Ley de la Eutanasia paralizada en el Congreso ha reabierto un debate social y mediático que, además, ha puesto nombres y apellidos con la dura historia de Ángel Hernández y su mujer, María José Carrasco. Esta pareja de madrileños llevaba una vida de sufrimiento debido a la enfermedad degenerativa de Carrasco, de 69 años de edad, que padecía desde hacía diez años y que la convirtió en una persona totalmente dependiente de su marido y sin ganas de seguir adelante. Ángel, jubilado desde hace años para poder atenderla, ha cumplido con su última voluntad, un duro testimonio grabado en vídeo. Su acción ha provocado su detención pero también ha despertado una ola de solidaridad en toda España y también en Asturias. Hoy, y a pesar de la amenaza de lluvia, Oviedo ha mostrado su apoyo al madrileño y ha gritado frente al Tribunal Superior de Justicia: «¡Libres hasta el final!».

Medio centenar de personas se ha concentrado en la plaza Porlier, a las 7 de la tarde. Entre los asistentes, miembros de la plataforma Morir Dignamente (DMD); el concejal de Seguridad Ciudadana del ayuntamiento, Ricardo Fernández; y la portavoz de IU, Cristina Pontón. Todos ellos portaban pancartas que expresaban la necesidad de tener «una muerte tan digna como la vida». Javier Galán, miembro de la directiva de DMD ha explicado que «más del 80% de la población está a favor de la eutanasia, pero no se materializa porque es una realidad que se esconde porque el artículo 143 del Código Penal sigue castigándola con penas de prisión». Lo ha corroborado Pilar Cartón, también perteneciente a esa misma directiva, explicando la necesidad de que el poder legislatvo se siente a debatir qué significa morir dignamente: «Lo que pedimos no es ninguna locura, todo lo contrario, lo que es una barbaridad es que sigamos sin esta ley y que esté paralizada».

Casos en Asturias

Aunque no pueden determinar los casos que hay en Asturias, ya que al estar penado por la ley ni siquiera los médicos que están a favor de esta medida pueden manifestarlo, han reconocido que son muchas las personas en esta situación límite que desean poder descansar. «Claro que en Asturias hay muchos casos como el de Ángel, pero están en la clandestinidad. No podemos cerrar los ojos y las puertas de las casas donde se están viviendo estos problemas. Todo el mundo puede sentirse identificado con el dolor de tener a un familiar sufriendo y no poder hacer nada», ha denunciado Cartón. De hecho, al menos dos mujeres asturianas, una joven y una mayor, han pedido asesoría a la plataforma. 

Respecto a los colectivos que se oponen a la aprobación de una Ley de la Eutanasia, Fernández tiene muy claro su posición: «Que exista esta ley no significa que estén obligados a practicar la eutanasia a quien no lo quiera. Respetamos a aquellos que quieren que se siga la voluntad de dios, pero no queremos barreras. Que cada uno sea libre a decidir sobre su muerte, al igual que sobre su vida».

Ángel ha cumplido con la última voluntad de su mujer y se ha convertido en protagonista involuntario del caso quizá más mediático desde la muerte de Ramón Sampedro, en 1998. Aunque Hernández fue detenido por una acción que en España todavía se considera un delito, fue puesto en libertad sin medidas cautelares poco después. Asiste desde la calle a este grito de solidaridad que también se ha escuchado en Oviedo. 

¿Por qué la eutanasia no es legal en España?

María M. Guntín

El Código Penal regula el suicidio asistido con penas que van de los dos a los diez años de prisión

La eutanasia no es legal en España. Así lo dice el artículo 143 del Código Penal, que regula la inducción al suicidio y la cooperación con el suicidio de otras personas. El rango de penas va de los dos a los diez años de prisión, aunque se prevé una rebaja penal si existe una petición expresa de la víctima o si ésta padece una enfermedad grave, como es el caso de Ángel Hernández, detenido este jueves en Madrid por ayudar a morir a su mujer, enferma de esclerosis múltiple desde hace 30 años y que llevaba mucho tiempo solicitando ayuda para tener una muerte digna. Existen dos vídeos que podrían ser utilizados como prueba en los que ella misma solicitó la cooperación de su marido para ingerir la sustancia que le causó la muerte.

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