La Universidad de Oviedo documenta más de 660 ataques de osos pardo en quince años

La mayoría de estos sucesos se generan por comportamientos humanos inapropiados. Desmiente la teoría de que la caza ayuda a eliminar los ejemplares más violentos

Encuentro de una persona con un oso en un parque natural de Estados Unidos
Encuentro de una persona con un oso en un parque natural de Estados Unidos

Redacción

Un grupo internacional de investigadores liderados por la Universidad de Oviedo ha documentado 664 ataques de oso pardo a seres humanos ocurridos entre los años 2000 y 2015 a lo largo de todo el área de distribución de la especie (Norteamérica, 183 ataques; Europa, 291 ataques; y Asia, 190 ataques). Este proyecto está dirigido por la institución educativa ovetense a través de Giulia Bombieri que pertenece a la Unidad Mixta de Investigación en Biodiversidad. La investigación arroja que los ataques de oso pardo a humanos han aumentado en todo el mundo en los últimos años y responden generalmente a reacciones defensivas por parte de los animales. La mayoría de estos contactos físicos (85,7%) resultaron en heridas y el 14,3% fueron mortales. Solo el 6,6% de todos los ataques ocurridos en Europa fueron fatales, por el 13,1% en Norteamérica y el 32% en Asia.

Los datos desmienten la teoría de que la caza ayuda a eliminar los ejemplares más propensos a atacar personas, ya que el estudio señala que el número de ataques en países donde se caza es similar al de países donde no se caza. Los ataques defensivos de osas con crías fueron el escenario más frecuente (47%), seguidos por los producidos en encuentros repentinos a corta distancia (20%). La presencia de perros (17%), la presencia de osos heridos o atrapados (10%) y los ataques predatorios (5%) fueron también escenarios recurrentes. Los resultados del estudio muestran un incremento global en el número de encuentros físicos en las últimas décadas. Una posible causa es el incremento de la población humana, el número de osos pardos en algunas zonas y, fundamentalmente, a una mayor accesibilidad a los hábitats de los osos, lo que conlleva una mayor probabilidad de encuentro de ambos.

Además, el auge del turismo rural y de actividades realizadas al aire libre en zonas donde está presente la especie hace que se produzca un incremento en el uso intensivo de estos espacios por parte de personas no acostumbradas a coexistir con la fauna salvaje. Esto aumenta la probabilidad de encuentros potencialmente peligrosos y una  respuesta defensiva por parte de los osos. El hecho de que la mayor parte de estas reacciones defensivas sean realizadas por hembras con crías indica que estas pueden fácilmente responder de manera agresiva a encuentros cercanos con humanos si ven comprometida la seguridad de las crías. Para estos casos es recomendable prestar una mayor atención y desarrollar campañas de sensibilización específicas. En este sentido y siempre que sea posible, medidas como la restricción temporal a zonas con presencia de hembras con crías podrían disminuir la probabilidad de encuentros peligrosos y las molestias ocasionadas a la especie.

Estos ataques defensivos se generan debido a comportamientos humanos inapropiados de cara a evitar encuentros, como son el caminar solo, fuera de los caminos habituales, llevar a los perros sin atar o perseguir a un oso en un lance de caza. Estos escenarios se podrían reducir con campañas de sensibilización adecuadas. En este sentido, comportamientos como hacer ruido, especialmente en zonas de densa vegetación, o ir en grupo ayudan a avisar a los osos de nuestra presencia y reducen la probabilidad de sorprenderlos a corta distancia. Esto, además, ayuda a que el oso huya evitando el encuentro. Por otro lado, mantener a los perros atados y bajo control reduce posibles molestias a la fauna salvaje. El uso de sprays de pimienta específicos para osos es una herramienta eficaz para detener ataques. Esta medida no es letal y está muy extendida en Norteamérica. Sin embargo en Europa se utiliza sólo en algunos países mientras que en otros es ilegal. Para garantizar una mayor seguridad de las personas que viven y disfrutan del medio natural en zonas habitadas por osos, es necesario reconsiderar el posible uso legal de estos, especialmente en países donde las poblaciones de osos están en aumento.

Los encuentros negativos con osos pardos son extremadamente raros y la mayoría de las veces no son fatales para el ser humano. Sin embargo, a fin de garantizar tanto el bienestar de animales y personas como su coexistencia, el personal investigador considera necesario profundizar en el estudio de estos encuentros y promover campañas educativas dirigidas a informar sobre aquellos comportamientos asociados con respuestas agresivas por parte de los osos. Estas campañas deben basarse en una comunicación fluida basada en datos científicos e implicar la colaboración de investigadores, gestores, divulgadores y educadores de todos los ámbitos.

Los efectos del cambio climático: la cifra de osos podría reducirse a la mitad en 50 años

La Voz

Un estudio señala que los plantígrados de las zonas montañosas más salvajes «se moverán hacia puntos más humanizados»

La población de osos pardos en la cordillera Cantábrica podría reducirse a la mitad en los próximos 50 años, según un estudio liderado por investigadores del CSIC y publicado en la revista Global Change Biology.

En el trabajo, los investigadores han analizado los efectos del cambio climático sobre los recursos que sirven de alimento a los osos de la cordillera cantábrica, actualmente distribuidos entre Asturias, León y Palencia, según informa EFE. Para ello han analizado las siete especies de vegetación más importantes en la dieta del oso: arándanos, hayas, castaños, robles pedunculados, robles rebollos, robles sésiles y pinos silvestres, que además de alimento sirven de refugio a estos animales.

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