La osezna Saba, «gordina» y feliz

La huérfana hallada en Santo Adriano ha triplicado su peso, ha superado el cuadro neurológico de convulsiones y está a punto de pasar a la fase previa para liberarla

La osezna rescatada en Proaza ya juega y disfruta correteando
La osezna rescatada en Proaza ya juega y disfruta correteando

Redacción

Saba, la osezna que ingresó el 3 de junio en el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de Cantabria y que había padecido un cuadro neurológico de ataxia y convulsiones, ya está sana y continúa en observación antes de pasar a la siguiente fase de rehabilitación y adaptación al medio natural. El animal, encontrado huérfano en el municipio de Santo Adriano (Asturias), tenía 5 meses de edad y pesaba 5.5 kilogramos cuando ingresó en el centro situado en Villaescusa y tras dos meses ingresado, los diferentes tratamientos y la adecuación de su alimentación, ha engordado 10,6 kilogramos, hasta alcanzar los 16,1.

Según ha informado a Efe el Gobierno, hacia finales del mes de junio se consideró que la osezna había superado completamente el cuadro neurológico que padecía, al presentar un comportamiento normal para su especie y edad. Tras los dos meses que Saba lleva ingresada en el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de Cantabria, su actitud, apetito y comportamiento actual es el propio para su especie y edad y pasa la mayor parte del tiempo jugando y explorando su entorno y alternando estos comportamientos con periodos de alimentación y sueño. Su dieta consiste en carne de cérvido, fruta variada y frutos secos y, gracias al sistema de video vigilancia y los diversos espacios interiores y exteriores de la instalación, la osezna está controlada pero sin que tenga contacto alguno con los cuidadores, ni visual. Y es que el aislamiento permanente de Saba es una medida preventiva clave para evitar futuros comportamientos de habituación a las personas.

Con el fin de estimular el comportamiento normal de juego, búsqueda de alimento y de exploración del entorno, así como de paliar comportamientos negativos derivados de la cautividad, se realiza con la osezna un programa de enriquecimiento ambiental en colaboración con un equipo de técnicos del Parque de la Naturaleza de Cabárceno. El enriquecimiento consiste en cambios semanales del sustrato y la vegetación de la instalación para crear cada semana nuevos entornos de exploración, así como la introducción en la instalación de juguetes naturales que estimulan el juego y la curiosidad.

Todas las decisiones veterinarias relacionadas con la salud de Saba han sido adoptadas por un equipo de veterinarios asturiano y cántabro que han trabajado de manera conjunta durante estos meses. Así, desde su recogida, se han realizado diversas pruebas que han incluido hematologías y bioquímicas, serologías de enfermedades infecciosas y coprologías del animal. Actualmente la osezna ya no recibe ningún tratamiento veterinario y se considera que su salud es buena, que está sana y que presenta una actitud y comportamiento óptimo y propio para su especie y edad. Saba ya tiene 7 meses y continuará de momento en observación por parte de los equipos veterinarios y técnicos antes de pasar a la siguiente fase de rehabilitación-adaptación al medio natural.

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