El Fapas alerta de la elevada mortalidad de las crías de oso

Los datos de control recabados por el Fondo de Protección de Animales Salvajes destaca los efectos que suponen estos fallecimientos para la reproducción de la especie

Una osa con su cría
Una osa con su cría

Redacción

Las osas reproductoras son la clave de la evolución de la especie, ya que influyen en si la población crecerá o no en función de los nacimientos y la supervivencia de las crías. Los datos de control de osos recogidos por el Fondo de Protección de Animales Salvajes (Fapas) muestran una tendencia preocupante: la alta mortandad de las crías, que supone un riesgo para el desarrollo de la especie. Las cifras corresponden a este año y se han recabado en los concejos de Belmonte, Grado, Proaza, Quirós, Somiedo, Teverga, Santo Adriano y Yernes y Tameza. El Fapas analiza en este seguimiento de la población tanto las hembras acompañadas de crías como las propias hembras reproductoras, así como el impacto de la información recabada en el comportamiento de la especie.

El estudio arroja que se han localizado en este 2019 un total de 13 hembras acompañadas de crías nacidas el año pasado. Somiedo destaca por ser el concejo con mayor número de hembras con crías nacidas en 2018, con tres hembras con un esbardo y tres hembras con dos oseznos. Este municipio también cuenta con el mayor número de hembras que han tenido descendencia en 2019, con tres hembras que dieron a luz a dos crías y cuatro hembras que alumbraron tres. El seguimiento de la población permite conocer hallazgos que hasta la fecha no se habían podido comprobar.

Este es el caso de la osa Encarna, que en este año ha vuelto a aparecer acompañada de oseznos tras cuatro años sin ser reconocida como hembra reproductora. Por otra parte, debido a la coloración de la piel alrededor del cuello de este ejemplar, se puede determinar que tiene al menos 21 años de vida. Este tipo de signos de identificación favorecen conocer la edad del animal y diferenciarlos unos de otros, aspectos clave en las labores de seguimiento no solo de la población en su total, sino de individuos concretos de la misma.

La muerte de crías, una tragedia que marca a las hembras

El aspecto en el que hace hincapié el análisis de los datos del Fapas es el de la alta tasa de mortalidad de las crías, que acaba repercutiendo de forma negativa no solo a la evolución de la población osera asturiana, sino también a las propias hembras. «La pérdida de las crías condiciona a las hembras a entrar de nuevo en celo y volver a parir el próximo año», señala Fapas. El caso de la hembra de Proaza que alumbró tres oseznos en 2019 es el más representativo: esta perdió sus tres crías a causa del ataque de un macho.

A este hecho se le suman otros, como el de dos hembras de Somiedo que han perdido también a sus crías. Además, existen reportes de osas adultas que desaparecen, dejando atrás a sus oseznos. En Proaza, por ejemplo, ha desaparecido una hembra adulta y sobrevive una cría. Desde la propia Fapas se señala que este se trata de un caso «preocupante», ya que «es extraño que una osa adulta reproductora muera por causas naturales». Por otra parte, dos hembras reproductoras de Teverga que debían haber parido en 2019 no han aparecido con crías, por lo que se desconoce qué es de estos oseznos.

Censos anuales «intencionadamente falsos»

Desde el propio Fondo de Protección de Animales Salvajes afirman que «el censo anual de osas con crías y los datos que se facilitan a bombo y platillo sobre el incremento de la población osera año tras año es intencionadamente falso ya que trata de crear una imagen favorable solo para justificar una buena gestión política». Fapas señala que estos censos no se pueden basar en el número de osas con crías localizadas cada año, ya que se debe tener en cuenta aspectos derivados del seguimiento de la población de esta especie, como las hembras que pierden sus crías y vuelven a entrar en celo, reproduciéndose al año siguiente, que «se cuentan de forma duplicada al parir dos años consecutivos». Pese a que la evolución que ha experimentado la población de osos es favorable, Fapas alerta de que existen riesgos que se ciernen sobre la especie.

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La Voz

Es tiempo de arándanos from FAPAS on Vimeo.

Un oso alimentándose en la Cordillera

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El Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (FAPAS) ha instalado 115 cámaras automáticas de alta tecnología en la cordillera Cantábrica para estudiar la vida del oso en libertad y, a través del seguimiento fotográfico, realizará un estudio de investigación sobre los basureros ilegales que tiene localizados en zonas oseras. El Fapas ha colocado las cámaras de alta tecnología en puntos estratégicos por donde se mueven los osos para conocer, entre otros aspectos, sus preferencias alimenticias, como la explotación de las carroñas, informa EFE. La instalación de estos dispositivos ha permitido registrar en vídeo momentos curiosos como el de un ejemplar degustando todos los arándanos que encuentra a su paso.

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