«Asturias debería apostar por ser un paraíso de envejecimiento saludable»

La presidenta del CSIC, Rosa Menéndez, medalla de plata 2019, hace un repaso a la ciencia desde todos los puntos de vista, del género a la descarbonización

Rosa Menéndez, presidenta del CSIC
Rosa Menéndez, presidenta del CSIC

«Te sobrepasa, sientes como que no es una realidad». Rosa Menéndez (Cudillero, 1956) muestra la emoción indescriptible que supone para ella recibir la Medalla de Plata de Asturias por su trayectoria científica y su papel como presidenta del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Agradecida al Gobierno del Principado por esta distinción, considera que este premio no solo es una forma de valorar su trabajo, sino también el de todas las personas que forman parte del organismo que ella dirige, sin olvidarse de aquellos individuos clave en su formación científica. «Siempre me acuerdo de Don Santiago, que fue mi profesor de Física y Química», destaca. Orgullosa del papel de la ciencia española a nivel internacional, elogia el nivel técnico y humano de Asturias y las potencialidades que tiene la región en investigación e innovación. Ensalza la figura de Carlos López Otín por su capacidad de captar talento de fuera de la comunidad. «Los investigadores de este nivel de excelencia atraen científicos excelentes que quieren trabajar con esta categoría de profesionales», añade. Para esta licenciada en Química Orgánica y doctorada por la Universidad de Oviedo, la región cuenta con numerosos científicos muy reconocidos a nivel nacional e internacional, y considera que los retos a los que se enfrenta la región en materia científica pasan por convertirse en un «paraíso de envejecimiento saludable y aprovechar los improtantísimos avances que se realizan en el campo de la salud».

-¿Qué se siente al ser reconocida de esta manera en tu tierra natal?

- Es difícil de expresar, te sobrepasa, sientes como que no es una realidad. El primer sentimiento es de agradecimiento total y absoluto al Gobierno del Principado que se haya acordado de mí porque hay mucha gente con gran capacidad haciendo un gran trabajo. Luego ya viendo de forma general y global sí, el premio se dirige a Rosa Menéndez, presidenta del CSIC, pero lo más como un reconocimiento a una profesión, la de químico, a la ciencia, y a una institución, el CSIC, porque se valora la carrera científica y profesional que he realizado y el ser la primera presidenta de este organismo es un premio a compartir con muchos. Lo quiero compartir con la gente que me ha acompañado en el camino, mis directores de trabajo, en mi etapa más joven a los profesores que tuve en la universidad y en el bachillerato. Siempre me acuerdo de Don Santiago, que fue mi profesor de Física y Química. Es un premio un poco de todos, y del equipo que me acompaña en la dirección del CSIC en Madrid y en todos los centros de las comunidades autónomas.

-¿Considera también que es una forma de premiar y valorar la formación científica en España?

-Siempre digo que la ciencia española está en muy buena posición, que España produce ciencia de excelencia a todos los niveles. El hecho de que se valore a una científica del CSIC es una forma de premiar la ciencia a nivel regional de Asturias y a nivel nacional, pero además la ciencia española es internacional. Somos reconocidos a nivel mundial. La ciencia española está muy viva, con muchas necesidades para mantenerse en los niveles en que está.

-¿Cree que históricamente ha faltado una mayor conciencia en España a la hora de apostar por la ciencia y la investigación?

- No, históricamente creo que no, solo que faltaron medios. Tengo 63 años y en mi época hacíamos estancias doctorales. Estuve dos años en el Reino Unido, en Newcastle-Upon- Tyne y, a la vez que completas tu formación y coges experiencia, valoras lo que tienes aquí. Aprendí a valorar que lo que había en el Instituto Nacional del Carbón a nivel técnico, que era igual o incluso mejor en algunos aspectos de lo que me encontraba en Inglaterra. Otra cosa es la etapa muy dura de crisis que hizo que hubiese un movimiento muy fuerte de gente que se iba fuera porque encontraban unas ofertas que no había en España. Lo que hay que hacer es revertirlo, es decir, intentar al máximo recuperar a esta gente que puedan volver, que puedan tener las mismas condiciones que tienen en los laboratorios en los que están en estos momentos, y conseguir que los que tenemos que no se marchen, superar esos años de crisis. Esto se está haciendo.

-¿De qué forma puede el CSIC hacer posible este efecto retorno?

-Ofertamos un mayor número de contratos Ramón y Cajal y desde la organización del CSIC los cofinanciamos, de manera que no haya que hacer mayor esfuerzo del común por parte de los centros que ya tienen bastantes problemas financieros. Además, estamos garantizando una plaza en la institución, pero no una con nombre y apellidos, sino con un perfil en el que encaje esta gente que está viniendo con el contrato Ramón y Cajal para que tengan la opción a concursar y obtener una plaza por oposición. Buscamos que logren estabilizarse dentro del organismo. Facilitamos, asimismo, un mayor número de contratos de proyectos de investigación con empresas y con organismos públicos, e incluso estamos presentando proyectos a nivel europeo de paquetes dirigidos única y exclusivamente a personal para hacer el doctorado, predoctoral y también contratos posdoctorales. Canalizamos a través de la Fundación General CSIC proyectos Con Futuro, que se dirigen a jóvenes científicos que están comenzando su carrera para que puedan tener un currículum y poder competir en convocatorias oficiales en otros organismos que te piden experiencia previa. A nivel de oferta de empleo público se van a convocar en fechas próximas las plazas de científico titular de acceso al CSIC. Se ha logrado incrementar el número de plazas y las estamos ofertando a nivel internacional. Queremos que sea abierto y que a nivel internacional pueda venir gente no solo formada aquí en el CSIC de la universidad y de otras instituciones, garantizando un sistema abierto que fomente la excelencia.

- Es vicepresidenta de Science Europe. ¿Qué le aporta a la hora de conocer el ámbito europeo?

-Ves lo que está pasando en Europa. La verdad es que nos sentimos orgullosos porque somos competitivos científicamente y es un milagro que con la mitad de inversión que la media europea  estemos en los foros internacionales. Si tuviésemos un mayor respaldo, que no tiene que ser solo estatal de los organismos públicos, sino también de las empresas, que tienen que participar, haríamos auténticos milagros. De esta manera, podríamos mejorar, reforzar los equipos en los centros que necesitamos. Los presupuestos que se manejan no dan para todo, dan para mantener pero no para crecer.

-¿Por qué cree que en España no se da todavía esa apuesta de la iniciativa privada por la ciencia y la investigación?

- Tiene que haber confianza, crear confianza en la relación entre sector público y sector privado. Es como si no se creyese en la capacidad que se tiene o de lo que pueden disponer. Las empresas están metidas en el día a día con problemas muy concretos y planificar un desarrollo a largo plazo cuesta más. Es un conjunto de circunstancias, pero está aquí la delegación en la cámara de comercio. Considero que estas cosas no vas a ver resultados en meses, pero en unos años estoy convencida de que pones la semilla y lo tienes que recoger.

-¿Cree que el hecho de que las empresas piensen tanto a corto plazo es el principal escollo?

- Pienso que quieren resultados muy a corto plazo y, si es un proceso que tienes avanzado, sí se puede rematar, pero si no requiere tiempo. Dependiendo del área en que te estás moviendo, en el campo de la salud por ejemplo tienes unos análisis clínicos y debes recorrer una serie de plazos, no es inmediato. Ahora con la trasferencia de tecnología estamos colaborando mucho con las empresas, se trata del principal cuello de botella en Asturias y en toda España: puedes generar productos terminados y con unas propiedades excelentes, pero es muy difícil penetrar en el mercado, encontrar una empresa que corra el riesgo de embarcarse en la comercialización. Entiendo que el tener un mercado no es fácil.

-¿Cuáles son los principales retos de España a nivel científico?

-A nivel de personas, el hacer posible que vuelvan aquellos que quieren volver y que, desde luego tienen una capacidad profesional. Atraer a los buenos que están fuera, no solo los nuestros, abrir las puertas a otra gente. Eso es fundamental. Pero no solo de Europa. Lograr captar a buenos científicos, que tengan un entorno que les atraiga en España, que tengan las mismas facilidades y que les ofrezcamos algo más. La vida en España es agradable y segura en términos generales. Tenemos que vender un poco más la marca España en todos los sentidos, desde medios a lo que es la forma de vida del país. Hay que mejorar la confianza entre sector privado y sector público. Potenciar y facilitar la transferencia de tecnología. En el CSIC en ese sentido hemos creado las plataformas tecnológicas interdisciplinares en las que creamos masa crítica de grupos de distintas disciplinas que trabajamos en todas las áreas del saber, y tocamos también a empresas. Estas ayudan económicamente y participan también en el desarrollo de proyectos que se han constituido. En este caso son proyectos estratégicos como los plásticos, océanos, almacenamiento de energía a gran escala, coche eléctrico. La empresa participa desde el principio y te va orientando también en el sentido de cómo se está haciendo.

-¿Cuáles serían los proyectos estrella ahora mismo del CSIC?

-Se está haciendo una labor muy importante en el campo de la salud, en las neurociencias. Es importantísimo porque el cerebro va ligado a un problema de este país, que es la longevidad, y luego se relaciona con el envejecimiento saludable, con estos temas de neurociencia se relacionan otras enfermedades como es el cáncer. Nuestros astrofísicos son excelentes, han participado en la primera fotografía del agujero negro, están identificando exoplanetas con mucha frecuencia. También hay grandes proyectos en el campo de la alimentación, tenemos aquí el Instituto de Productos Lácteos que está desarrollando trabajos sobre intolerancias dirigidos a diferentes segmentos de población alcanzando unos resultados de gran impacto, e incluso se crean pequeñas empresas sobre este asunto. El nuevo Centro de Biodiversidad es importante porque liga con cambio climático, con preservación de la fauna y flora. Va todo interrelacionado.

-¿En qué categoría se encuentra Asturias con respecto a otras comunidades en temas de ciencia?

-En el contexto nacional, hay nombres y áreas que son muy importantes. Biotecnología, Química, Física, entre muchas otras. Luego también la Arqueología con lo que son los estudios de los antepasados, el Neanderthal, la cueva del Sidrón. Asturias tiene muy buenos profesionales y científicos reconocidos a nivel nacional e internacional, y reconocidos tanto por parte del CSIC como de la Universidad.

-¿Cuáles son las principales potencialidades de Asturias en el terreno científico?

-Asturias tiene que aprovecharse de aquello que más tiene. Arcelor, que es el sector del metal, cuenta con el polo del acero, el polo de la salud, y en el tema de nuevos materiales y Salud se están haciendo cosas importantísimas aquí. En energías alternativas también se pueden hacer cosas.

-¿Cuáles son los aspectos más beneficiosos que tiene para Asturias el CSIC?

-El CSIC tiene casi 200 trabajadores en Asturias y mueve un presupuesto anual en conjunto de unos 10 millones de euros, esos son ingresos para la región también. En investigación en el área de materiales hay desarrollos muy importantes tanto en salud, implantes, o equipamientos muy demandantes de condiciones muy especiales. Lo que en Asturias es clave es aunar esfuerzos. Al igual que estas plataformas que montamos en el CSIC, es necesario colaborar los unos con los otros, ya que hay gente muy buena, y poder de esta forma crear una serie de áreas disciplinares o estrategias de futuro en las que se pueda navegar todos juntos. En el campo de la salud es muy importante porque te entra de todo, biosensores, materiales, envejecimiento saludable. Crear el paraíso de envejecimiento saludable, un entorno en el que se facilite a los la creación de pequeñas ciudades en las que la gente pueda tener un entorno agradable y unas condiciones saludables y de control sanitario.

-¿Qué opina sobre la decisión de Adrián Barbón de abrir específicamente una Consejería de Innovación? ¿Qué cree que puede aportar a la ciencia?

-Una idea excelente e importantísima para lo que representa para el desarrollo científico y tecnológico de Asturias, pero siempre y cuando la dote de un presupuesto adecuado. Es una buena idea de partida, pero hay que dotarla de un presupuesto que le permita desarrollarse en plenitud. Confío plenamente en que así será.

-¿Qué significa para Asturias contar con investigadores de la talla de López Otín?

-No solo para la región, sino también para la nación y para todos, tener muchos Carlos López Otín da visibilidad y peso, excelencia, da excelencia y cuando hablamos de ciencia al tener gente de esta talla es un polo de atracción.

-Los ránkings que evalúan en términos de investigación a las Universidades, ¿tienen una utilidad práctica?

-Ver a la Universidad de Oviedo entre las 500 mejores del mundo es una satisfacción. Puede ser que no sean perfectos, pero sí es una forma de evaluar. Es interesante se trata de una manera de estimular, si ves que te evalúan pues esto fuerza a hacer las cosas cada vez mejor. Eso sí, sin ser una obsesión por el ránking.

-¿Por qué cree que todavía existen carreras científicas en las que existen pocas mujeres?

-Física, por ejemplo, es una carrera que tiene un índice muy bajo de mujeres. Son muchos factores. Se lleva analizando mucho tiempo. Comienzas en la educación primaria, son todo mujeres, maestras. Maestros hay pocos, las niñas ya quieren ser maestras porque tienen el referente de sus profesores. Luego en los libros de texto normalmente los ejemplos son de científicos, inventores, más allá de Madame Curie, poco más hay en los libros de texto. Existe una falta de referentes en lo que son los libros de texto. Los profesores y la familia juegan un papel importantísimo. Los padres intentamos proteger a nuestras niñas. Hay un factor educacional en todos los aspectos, desde la etapa primaria hasta luego incluso en la familia. En las reuniones que tenemos con niñas descubrimos que por alguna razón las jóvenes tienen más miedo que los chicos al fracaso, es decir, tienen miedo o les preocupa no hacerlo bien y no tienen esa seguridad, se exigen demasiado, quieren hacerlo todo demasiado perfecto. Me preguntan si me equivoco y les digo que sí, porque al equivocarnos también aprendemos, y tomas otra opción. A la hora de decidir la carrera las jóvenes tienen pánico a no escoger correctamente, si te equivocas rectificas. España ha avanzado en este terreno mucho, y en otros cinco años las cosas habrán cambiado. Implicarse en puestos de responsabilidad requiere generosidad, porque estás dando mucho de tu tiempo a los demás para facilitar la gestión. Tanto las mujeres como los hombres somos capaces de hacerlo, y los dos años que llevo en la Presidencia veo que ha aumentado el número científicas que se presentan a la dirección de los centros. Es el asumir responsabilidades.

-¿Cómo cree que se puede fomentar en la formación que las jóvenes decidan ser científicas?

-Referentes y divulgación. Se está haciendo un trabajo ímprobo desde la Primaria hasta la Secundaria y en Educación Infantil se está trabajando con los profesores para ver la mejor manera de convencerles. Se hace mucho a todos los niveles, no solo el CSIC, y hay una cantidad de mujeres ingenieras tremendas. En Airbus, en la planta de Illescas, hay un porcentaje altísimo de mujeres, la responsable máxima es una mujer, y en todos los estamentos el número de mujeres es alto.

-¿De qué forma se puede romper el techo de cristal que todavía existe en los rangos más altos de la ciencia?

-Confluye el tiempo para poder dedicarte, que no tengas temas de conciliación familiar que te estén mermand y, por otra parte, tener la convicción de que hombres y mujeres somos iguales. Que no somos menos inteligentes ni más, que tenemos las mismas capacidades, y que haya perspectiva de género, que a la hora de presentarte a un proceso de selección sea ciego, que no sea hombre o mujer, sobre todo en parte de empresas. En el tema de oposiciones que llevamos nosotros es más difícil que haya errores en este sentido. Quiero que no se mire solo el sexo, sino que se escojan buenos profesionales, que se deje el sexo de un lado.

-¿Qué supone para aquellas jóvenes o niñas que cada día se le valore y premie a científicas como usted?

-Es un estímulo. El ver que se valora el esfuerzo, la capacidad de las personas, es importante pero a todos los niveles. Una cosa son los premios a nivel nacional de Física, Matemáticas o lo que sea y luego que se valore en un contexto más general como el de aquí, con estas medallas, porque lo otro queda en el entorno académico, mientras que por esto me ha llamado mucha más gente que para otros reconocimientos más académicos.

-Es la primera mujer que preside el CSIC en sus 80 años de historia, ¿qué puede aportar una al mando distinto de lo que aporta un hombre?

-Lo que veo y lo que percibo en el entorno es que en mi caso soy una persona empática, que confía en el equipo, que me gusta que la gente participe de lo que estoy haciendo. No solo el equipo de dirección del CSIC, también los científicos. Estoy visitando los 120 centros para conocerlos de forma más directa. Reúno a todo el personal y les cuento lo que estamos haciendo, las estrategia de futuro, los problemas que tenemos y lo que estamos consiguiendo. Hacer partícipe a la gente de lo que estamos haciendo y de la gestión. La gente agradece el contacto directo. Me gusta dialogar.

-¿Cómo ha visto evolucionar la ciencia en cuestión de género?

-A nivel de CISC en España en los 10 ó 15 últimos años ha habido un cambio potente, en este organismo mejoramos las cifras. Tengo 63 años y la verdad es que nunca me he sentido en desigualdad de condiciones con los compañeros. Puede que no todos hayamos tenido las mismas circunstancias u oportunidades, que influye mucho llegar al momento oportuno en el lugar adecuado, pero yo creo que la cosa ha mejorado sustancialmente. Pero esto no quiere decir que no se pueda mejorar más en todos los ámbitos, no solo en el académico.

-¿Qué retos tiene la ciencia en temas de género?

-Que haya una investigación con perspectiva de género. Ahora hay un movimiento a nivel mundial porque en los casos de los infartos y otras enfermedades no se manifiestan con los mismos síntomas en un hombre y una mujer, y ha habido fallecimientos que probablemente se hubiesen evitado si se hubiesen detectado o identificado. Tradicionalmente se estudiaba el hombre en las investigaciones. Ahora además se está analizando el cómo influye por ejemplo en el tema de robótica que la voz sea de hombre o mujer cuando se utilizan robots para asistir a ancianos o enfermos. Son cosas que hay que probar científicamente. Ciencia e investigación con perspectiva de género, viendo cómo influye el género, si la célula es macho o hembra.

-¿Qué puede aportar la investigación al proceso de descarbonización?

-Aporta en todos los sentidos, para evitar que se produzcan emisiones, por ejemplo. Las renovables han pegado un salto tremendo, el desarrollo de nuevos materiales en la fotovoltaica ha permitido un despegue que si nos lo dicen hace cinco años no lo creemos, ya que antes no era competitiva en el mercado la energía fotovoltaica. Además, la descarbonización no es solo que se queme carbón en las centrales térmicas, está el tema del transporte, el coche eléctrico. Ahí va todo, y ahí se está haciendo mucho trabajo. Estoy convencida de que se está viendo y se va a ver en un plazo corto de tiempo.

-¿Considera que ha faltado una transición en esta descarbonización de una industria basada en este mineral a una más eficiente?

-Una planificación energética es importante, pero no solo es España, está Asia y China. Debería haber habido una planificación, pero siempre se acuerda uno cuando ya se penaliza, se paga una multa o se tiene un problema acuciante. La descarbonización va a obligarnos a todos a cambios en el estilo de vida, pero es imprescindible.

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