Situar a la Universidad de Oviedo en la élite mundial de la investigación será uno de los objetivos por los que trabajará el presidente del Principado, Adrián Barbón, que quiere alcanzar con la institución académica un «pacto por el talento» que sitúe a Asturias en la primera línea del avance científico. Barbón ha intervenido en la solemne apertura del curso académico 2019-2020, un acto que ha estado presidido por el rector de la Universidad de Oviedo, Santiago García Granda, y que ha concitado la presencia de distintas autoridades y politicos regionales. García Granda, por su parte, ha aprovechado la oportunidad para ir al grano. La institución necesita más presupuesto. Tienes «muchas prioridades que cubrir» y no está «en la mejor situación de las posibles».

El exalumno de Derecho que inaugura el curso

El presidente, «exalumno orgulloso de la Facultad de Derecho», ha ofrecido al rector una colaboración «continua y leal», desde el respeto a la autonomía universitaria, también en lo relativo a las titulaciones «meditadas, consensuadas y técnica y financieramente viables» que plantee la Universidad. No obstante, ha señalado que, antes que nada, la Universidad debe «captar, retener y aprovechar su talento, que es mucho» y que incluye a investigadores de renombre mundial que hay que «cuidar como un patrimonio colectivo, auténticas joyas de la corona». «Demos luz a nuestro potencial investigador, con índices de impacto especialmente elevados en áreas que nos permiten sobresalir internacionalmente», ha apostado el presidente asturiano, antes de pedir a la institución que aumente los proyectos que son objeto de financiación europea y de comprometerse a «asegurar la estabilidad financiera» a partir del acuerdo alcanzado la pasada legislatura.

Barbón, sin embargo, ha señalado que él quiere ir más allá de esa colaboración y fijar «metas comunes» para impulsar Asturias a la vanguardia del conocimiento a través de un «pacto por el talento» en el que también tenga cabida la iniciativa privada y que propicie «la ósmosis entre investigación y empresa». «Asumamos que destinar dinero a la ciencia no es un lujo, sino una inversión de futuro, clave para nuestra economía y nuestro bienestar», ha añadido el jefe del Ejecutivo asturiano que ha advertido de que la implantación de la tecnología 5 G llevará en muy poco tiempo a que haya ocupaciones que languidezcan mientras aparecerán otras nuevas y que quedarse fuera de esa transformación «sí que sería un auténtico derroche». Propiciar esa vinculación porosa de iniciativa privada e investigación será un objetivo de la Ley de la Ciencia, ha señalado el presidente que ha incidido en que el texto será consensuado con todos los actores y perseguirá fines como la participación de los científicos asturianos en empresas emergentes con base tecnológica.

Tras recordar que la Universidad de Oviedo se ha colado ya entre las 500 mejores de todo el mundo y que es una de las que más ha reducido el precio de sus matrículas en todo el país, Barbón ha dicho que la apuesta que hace por la ciencia y la tecnología no es incompatible con las ciencias sociales y las humanidades. Cuando se cumplen 60 años desde que Severo Ochoa fuese distinguido con el Nobel es, según Barbón, una «buena excusa para imaginar si hoy sería posible que un científico encontrase en Asturias las condiciones necesarias para realizar una investigación de élite mundial». Para Barbón, cada cual debe echar sus propias cuentas, pero desde el Gobierno asturiano y él, en primer lugar, «nunca va a cerrar las puertas a ese objetivo, a que la Universidad de Oviedo se sitúe en la excelencia del conocimiento».

Las urgencias de la Universidad

García Granda, por su parte, ha confiado en que el Gobierno regional aporte mayor financiación a la institución académica porque tiene «muchas prioridades que cubrir» y no está «en la mejor situación de las posibles». Sin embargo, ha afirmado que hay que «olvidar el pesimismo» y trabajar «con ilusión», tal y como ha reiterado en numerosas ocasiones el presidente del Principado, Adrián Barbón. El rector ha valorado que Barbón haya creado la nueva Consejería de Ciencia, Innovación y Universidad y se haya puesto como objetivo alcanzar de manera progresiva una inversión pública en I+D+i del 2 por ciento del producto interior bruto (PIB) regional.

García Granda se ha marcado como objetivo lograr que la Universidad de Oviedo siga incrementando su influencia internacional gracias a los acuerdos con otras instituciones europeas y a la mejora de su posición en los ránking académicos. Igualmente, ha añadido, la Universidad de Oviedo seguirá trabajando en aumentar la empleabilidad de sus estudiantes con la creación de nuevas titulaciones y la potenciación de la oferta bilingüe, siempre de la mano del Gobierno del Principado, ha precisado.

El compromiso

Barbón ha prometido una colaboración «continua y leal» y ha garantizado que el nuevo Gobierno asegurará su «estabilidad financiera». Ha recordado el acuerdo alcanzado la pasada legislatura, en virtud del cual el Principado destinará más de 530 millones a la Universidad en cuatro años, y que incluye un plan de inversiones hasta 2021 que «permite actuar y decidir con cierta previsión». Ha confiado en que la institución planteará siempre propuestas «meditadas, consensuadas y técnica y financieramente viables», ha subrayado la necesidad de que se capte y retenga el potencial investigador, dado que Asturias cuenta con profesionales de «renombre mundial» que se deben cuidar como un «patrimonio colectivo».

Aunque ha recordado su intención de elevar de forma «progresiva» la inversión en I+D+i, hasta alcanzar el 2% del PIB, ha afirmado que sin la aportación de más inversión privada «no será suficiente». «Asumamos que destinar dinero a la ciencia no es un lujo, sino una inversión de futuro, clave para nuestra economía y nuestro bienestar», ha añadido el jefe del Ejecutivo asturiano. Propiciar esa vinculación de iniciativa privada e investigación será un objetivo de la Ley de la Ciencia que propondrá su Gobierno, lo que conforma, a su juicio, uno de los desafíos de la legislatura. Rl texto será consensuado con todos los actores y perseguirá fines como la participación de los investigadores en empresas emergentes con base tecnológica o garantizar la «ausencia de años en blanco» en el Plan de Ciencia, Tecnología e Innovación, recoge EFE.

El rector ha señalado que la institución tiene «muchas ilusiones» puestas en la nueva estructura del Gobierno autonómico y en las personas que lo componen, a las que ha ofrecido una «interlocución fluida». Ha confiado en que la presente legislatura permita una mejor integración de los recursos de la I+D+i en Asturias y se apueste «decididamente» por potenciar las capacidades demostradas por la Universidad, que la ha situado entre las 500 mejores del mundo.

El rector se ha dirigido a Barbón para trasladarle las principales «inquietudes» de la academia, como la necesidad de incrementar la inversión en investigación, la redefinición de los campus de excelencia, la eliminación de la tasa de reposición y las «limitaciones que año tras año impone la obligación de cumplimiento de la regla de gasto». García Granda ha reivindicado una financiación «adecuada» para trabajar en la estabilización y promoción de la plantilla, la flexibilización de las normativas sobre titulaciones y la reducción de la burocracia.

El rector ha destacado que el sistema de investigación de la Universidad «sigue creciendo» a lo que ha añadido que para un mayor aprovechamiento «es esencial la colaboración permanente» con instituciones y empresas. La lección inaugural del inicio del curso universitario ha corrido a cargo del catedrático de Derecho Administrativo Leopoldo Tolivar Alas, que ha disertado sobre el «Parlamento y Universidad: los senadores por la Universidad de Oviedo».

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El Principado ofrece «un pacto por el talento» a la Universidad de Oviedo