Así fue la muerte digna de Fernando Cuesta: «No quiero llevar ese tipo de vida hasta el final»

ASTURIAS

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TPA recoge las últimas palabras de un asturiano que viajó el pasado mes de junio a Suiza para poder llevar a cabo una eutanasia

25 jun 2021 . Actualizado a las 11:19 h.

Cada día era un infierno para Fernando Cuesta, el asturiano que el pasado mes de junio cumplió su deseo de terminar con su vida para no seguir padeciendo los estragos del ELA. Pero tuvo que hacerlo en Suiza, acudiendo a un grupo internacional de apoyo a la defensa de la muerta digna ya que en nuestro país todavía no ha podido legislarse una normativa que preste la atención sanitaria adecuada a las personas que demandan llevar a cabo una eutanasia. Su testimonio y el de sus familiares ha sido recogido por el programa «Asturias Semanal» en un reportaje que se emitirá este sábado.

«Cada día me levanto pensando en qué movimiento más voy a dejar de hacer», explica Fernando en el reportaje, con la mano izquierda ya muy afectada por la parálisis y con ejercicios constante para tratar de frenar la imparable degeneración de la derecha. Algo importante para él en todos los sentidos y hasta el último de sus días. En Suiza, en Zurich, a donde acudió en verano para recibir apoyo en su proceso, se le reclamaba que fuera capaz de tomar por sí mismo, por su propia mano, la sustancia que haría posible terminar con su vida. En la información explica que conoció que el devenir de la enfermedad era una muerte por asfixia y entonces decidió que «no quiero llevar esa vida hasta el final».

En el reportaje de la televisión pública asturiana, Cuesta explica que desde que fue diagnosticado de ELA buscó todo tipo de opciones poder terminar con su vida de una forma digna. Se interesó por la legislación de Holanda, que lo permite, pero se topó con una larga lista de espera que le desanimó. «En el día a día iba perdiendo movilidad y el solo hecho de necesitar ayuda para su aseo personal, como le sucedía últimamente, le horrorizaba. Había llevado una vida muy activa, era ingeniero y dirigió su propia empresa; practicaba vuelo sin motor y aeromodelismo, esquiaba y se definía como un 'manitas'», narra el reportaje.