Resuelto el misterio de los que gritaban a Sánchez «¡Con Iglesias sí!»: eran infiltrados

Ana Balseiro
ANA BALSEIRO MADRID

ASTURIAS

Fernando Villar | EFE

El secretario de Organización del PSOE asegura que los que portaban carteles en la noche electoral eran «simpatizantes de Podemos»

11 nov 2019 . Actualizado a las 16:17 h.

Los militantes socialistas que agitaban carteles y le gritaban a Pedro Sánchez en la noche electoral que no pactara con Casado, que lo hiciera con Pablo Iglesias, no eran tales. Eran infiltrados de Podemos. Así lo ha asegurado hoy el secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, durante la rueda de prensa celebrada tras la reunión de la Ejecutiva Federal para valorar el resultado de los comicios.

«¿Cómo sabe que eran militantes socialistas? No he encontrado a nadie que diga eso», interrumpió Ábalos a la periodista que le formuló una cuestión precisamente sobre los carteles con los que supuestos simpatizantes del PSOE reclamaban un pacto con la formación de Pablo Iglesias y no con la de Casado, igual que en los comicios de abril los gritos eran de «¡Con Rivera no!».

Aunque la periodista insistió en que lo sabía porque ellos mismos se lo habían dicho -«venían de Asturias»-, el secretario de Organización lo negó. «Yo le aseguro que no son militantes socialistas. No lo son. Reconocieron que eran simpatizantes de Podemos. Está hasta grabado. Lo he visto en las redes», insistió.

Restó importancia a la presión que una parte del electorado socialista hace a favor de que ambas formaciones de izquierda lleguen a un acuerdo que posibilite la investidura, algo que los resultados del 10N aún complican más, ya que ambos suman menos escaños ahora que seis meses atrás. «Es como si yo me voy a un acto de otro partido y saco una cartulina que he pintado allí mismo», aseguró.

En lo que insistió también es en lo ya avanzado por Pedro Sánchez, tanto durante la campaña como en su intervención tras la noche electoral, asegurando que el líder socialista hará desde hoy mismo las llamadas pertinentes para «sondear la opinión» de los líderes de otras formaciones (sin especificar, más allá de la línea roja impuesta a la ultraderecha) y «establecer la dinámica para conformar gobierno lo antes posible». El objetivo está en lograrlo antes de final de año.