El cambio climático alargará el «veroño» asturiano

Las temperaturas máximas extremas de las próximas décadas superarán con creces los 30 grados tanto en verano como en otoño

Termómetro en Oviedo.Termómetro en Oviedo
Termómetro en Oviedo

Redaccion

Ayer mismo, durante la mañana y antes de que hiciera acto de presencia un temporal de viento sur, se podían ver hasta 22 grados e incluso 24 en algunos termómetros de Oviedo y de Gijón. El veroño asturiano se alargará cada vez más en las próximas décadas como consecuencia del cambio climático, llegándose incluso a alcanzar temperaturas máximas extremas casi similares entre el otoño y el verano que, en el peor de los escenarios, superarán con creces los 30 grados en olas de calor que duplicarán su duración y frecuencia. Olas de calor que serán también más frecuentes y largas en los meses de invierno y primavera.

El peor de los escenarios llegará si no se reducen las emisiones de CO2 a la atmósfera, que alcanzaron su récord en 2018 y que deberían bajar según se recordaba ayer desde Naciones Unidas algo más de un 7% entre 2020 y 2030. Pero también en el escenario que contempla esa reducción de gases de efecto invernadero que mitigarían el cambio climático, las temperaturas extremas y las olas de calor irían en aumento, aunque con menor intensidad.

Un ejemplo: la temperatura máxima extrema que se alcanzaría en Asturias en los meses de verano de 2030 serían 30 grados, con un rango máximo de 35, si la advertencia de la ONU se toma en serio. Si se sigue mirando para otro lado como hasta ahora, en vez de 30 serían 32 y el rango máximo rozaría los 40 grados. Temperaturas que se alcanzarían en las olas de calor que, en el verano de ese mismo año, podrían llegar a prolongarse hasta 30 días si no bajan las emisiones.

Estos datos, que se obtienen a través de la herramienta AdapteCCA que el Ministerio para la Transición Ecológica ha desarrollado con la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) para mostrar las consecuencias del cambio climático por autonomías y municipios en España, son proyecciones que, en todo caso, habrá que ir actualizando a medida que las incertidumbres de esta crisis climática se convierten en certezas y se sigue calibrando su aceleramiento. De momento, y con esa advertencia de la ONU a menos de una semana de que se celebre la XXV Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Cambio Climático de la ONU precisamente en España, dejan claro que las temperaturas en Asturias, como en cualquier otro territorio del planeta, seguirán aumentando y acumulando récords.

45 grados de temperatura máxima extrema

Esos 45 grados son la temperatura máxima extrema que se podría alcanzar a medida que se acerca el final del siglo XXI si no bajan las emisiones de CO2, pero hasta 2050 esas máximas extremas tendrán medias que no bajarán de los 30 grados en verano. Para situarse, la temperatura media máxima del verano en Asturias son unos 19 grados que, lógicamente, también irá subiendo gradualmente en cualquier escenario. En otoño, con una temperatura máxima de unos 15 grados, esas máximas extremas no bajarán de los 27 grados, con picos siempre por encima de los 35 grados que también podrían superar la barrera de los 40 a finales de siglo en el peor escenario.

En invierno, con una media de temperatura máxima que se acerca a los 9 grados, las extremas superarían los 16 grados en todas las décadas que quedan hasta 2050 y tendrían su pico más alto, de nuevo a partir de la segunda mitad de siglo, en los 24 grados. Y, en primavera, con una temperatura media máxima de entre 11 y y 12 grados, se pasaría de los 23 grados como ya ha ocurrido en los años precedentes llegándose a picos por encima de los 27 antes de 2050 que, ya hacia final de siglo, superarían los 30 grados.

Noches y días cálidos

Por supuesto, en cualquier escenario habrá más noches y días cálidos en todas las estaciones, pero de no reducirse las emisiones podrían llegar incluso a sumar más de dos meses de los tres que tiene cada una de las cuatro estaciones que irán desdibujándose a medida que transcurran los años. Las noches cálidas son aquellas en las que se alcanzan temperaturas por encima del percentil del 90% del periodo que se toma como referencia, en este caso 1971-2004.

En el verano de 2030 se proyectan de media 25 y podrían llegar a ser 57. El máximo, que de nuevo se alcanza a partir de 2050, serían 78 noches cálidas en los 90 días de verano. En otoño, en 2030, la proyección media es de 20 noches, pudiendo llegar también a 34 y con un pico máximo a finales de siglo de 67. En invierno, la media de 2030 es similar a la que se ha venido registrando estos últimos años: 14 noches cálidas que podrían, de alcanzarse el rango máximo, llegar a ser 33. El máximo de la serie hasta 2100 serían 69 noches cálidas, también hacia finales de siglo. Y, en primavera, se pasa de las 11 noches que vienen registrándose estos últimos años a una media de 14 en 2030, pudiendo llegar a ser 20 y con un máximo en los últimos años de siglo de 60. 

Los días cálidos son también aquellos en los que la temperatura máxima supera el presentir 90 de un determinado periodo climático. Y, como ocurre con las noches cálidas, también llegará un momento (en la segunda mitad del siglo) que supondrán más de dos de los tres meses de cada una de las estaciones. En el verano de 2030, sin ir más lejos, la media proyectada son 22 días, pero podrían llegar a ser 52 las jornadas veraniegas con temperaturas por encima de lo normal. En otoño, en 2030, la media serían 20, pero también podrían casi duplicarse. En invierno del mismo año se calcula una media de 15 y, en primavera, 12, pero también podrían multiplicarse por dos. El pico máximo de días cálidos son los 70 que, hacia finales de siglo, se proyectan en invierno.

Olas de calor: 29 días de duración en verano de 2030

La duración de las olas de calor en cualquier estación del año, en las que se alcanzarían los valores máximos extremos anteriormente mencionados para cada una de ellas, se multiplica y mucho en el escenario en el que se imponen los intereses económicos sobre las advertencias de la comunidad científica. Y, en Asturias, que este año se libraba de las olas de calor que abrasaron Europa, también. La proyección para el verano de 2020 calcula una duración media de 3 días, que podrían llegar a ser 10. Solo hay que esperar unos meses para comprobarlo. La de 2030, ocho días que podrían llegar a ser 29. El máximo del siglo son 33 días. En otoño de 2030, se proyecta una media de siete días de temperaturas extremas, 18 en el peor supuesto. En invierno del mismo año, 4 y, en primavera, un día. En todas las estaciones se alcanzan picos de duración máximos que o rebasan o se acercan a los 30 días a partir de 2070.

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