La moda de estirar la hora del vermú, salir por la tarde y plegar velas antes de la noche se impone en Asturias en una generación que casi ha abandonado la noche
22 dic 2019 . Actualizado a las 05:00 h.Tienen entre treinta y cuarenta años, muchos de ellos hijos pequeños u otras obligaciones que les hacen abandonar (por convicción o imposición) la vida nocturna al uso. Sin embargo, se niegan a renunciar a salir a tomar algo el fin de semana. Han logrado la cuadratura del círculo perfecta que permite que las copas con los amigos, el «sofá, mantita y peli» y madrugar el domingo no sean realidades excluyentes.Es lo que desde hace relativamente poco tiempo se ha bautizado como «tardeo», una suerte de evolución natural del vermú y el tapeo que gana adeptos en Asturias, como constatan los profesionales del sector. Fundeu, define este concepto como «la actividad de pasar la tarde tomando copas y tapas o con otras actividades lúdicas, de modo que el ocio se adelanta y no se extiende hasta entrada la noche».
Testigo de este cambio de paradigma es el experimentado hostelero Chus García, propietario del Imagine y el Lennon’s de Lugones, un clásico del ocio nocturno, diurno y de tarde de la localidad sierense. Coincide en que «se está notando» de un tiempo a esta parte esta nueva tendencia al «tardeo». «Yo ahora estoy viendo, por ejemplo, familias de entre treinta y cuarenta años con críos pequeños, que les cuesta salir de noche porque no tienen con quién dejar a los hijos y prefieren quedar en pandilla más de día y tarde», afirma.
Explica que «luego hay también grupos de chicas o de chicos que salen a la tarde y no de noche». En cuanto a las preferencias a la hora de echarse algo al coleto, «ahora mismo lo que les tira más es la cerveza, porque tomar una caña y una copa lleva el mismo tiempo y es más barato». En esta línea, «los bares que se están poniendo más de moda son los especializados en cerveza. Yo mismo en el Imagine tengo ocho cañeros».
«Tiene su lógica, porque la gente de cuarenta años sale mucho menos de noche», apunta Tono Permuy, del gijonés Toma 3, dando una explicación a este cambio de paradigma. Ese espectro de población «ha adelantado el horario de salir a las franjas del vermú, que ahora son muy poderosas». En este sentido, cree que se trata de una práctica más habitual entre la gente que supera las cuatro décadas. «Hay que tener en cuenta que ha habido un cambio de hábitos, en el sentido de que hay mucho ocio en casa, infinidad de series de televisión y se ha recuperado esa tendencia a salir después de comer», apunta.
«Tenemos mucha gente que prolonga el vermú y se queda hasta la tarde-noche. Es una franja muy fuerte para nosotros», añade. Ese público «sale en torno a las seis» o encadena la hora del aperitivo con las primeras de la noche. En cuanto a las preferencias resalta que, para los acólitos del «tardeo» ha subido mucho la querencia por la cerveza «con la expansión de las artesanas y ha bajado un poco el gin-tonic».
Saúl Vega es uno de los socios fundadores del ovetense Mala Saña, frecuentado y bullicioso local de Porlier. Considera que «el tardeo está muy de moda». «La gente de treinta para arriba es el público objetivo» de esta nueva manera de salir. «Nosotros por el enclave en el que nos encontramos, rodeados de oficinas, tenemos mucha gente incluso por semana», comenta. En este sentido, el horario del establecimiento los días laborables es de cuatro a cierre y los fines de semana desde la hora del vermú. «Vendemos copas todos los días, a las cuatro o las cinco de la tarde, y eso hace años era impensable», explica.
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Abunda en la idea de que «la gente de treinta o cuarenta requiere otro tipo de atención», detalle y «conocimiento de lo que hay en el botellero».
Tania López, de El Patio de Butacas, uno de los locales predilectos de los amantes del «tardeo» en Pola de Siero, explica que está cada vez más extendida esta manera de salir «en una franja de edad más o menos adulta, gente que empieza a tener críos y que acaba de entrar en etapa de responsabilidades y priorizan el día a la noche». Los días fuertes son los «viernes por la tarde, después de trabajar, y los sábados y domingos después de comer».
Explica que «la gente en el tardeo lo que toma, sobre todo, es mucha copa, de referencias de más calidad». El perfil es de «gente de treinta y pico o cuarenta, con niños pequeños, que no se obligan a dejar de salir como pasaba anteriormente». «Es algo que comenzó en el sur de España, está muy extendido y que ha llegado al norte un poco más tarde, pero bienvenido sea», asevera. «En nuestro local se cuida el producto y el servicio. Sí que es cierto que este fenómeno no exige música muy alta ni luz muy baja», concluye.