De Ignacio a Ignacio, el poder naranja cambia de manos

Juan M. Arribas

ASTURIAS

Ignacio Cuesta e Ignacio Prendes
Ignacio Cuesta e Ignacio Prendes

15 ene 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Sólo unos meses atrás, hace menos de un año, a finales de mayo cuando se terminaban de constituir las cortes generales antes del adelanto electoral, el dirigente de Ciudadanos Asturias Ignacio Prendes era un peso pesado del partido y repetía como el candidato de su formación para sentarse en la Mesa del Congreso de los Diputados. Tras haber sido vicepresidente primero de la mesa de la cámara en el último mandato de Rajoy, y continuar como secretario segundo en la siguiente legislatura, el abogado gijonés tenía una representatividad crucial como responsable naranja en varias comisiones del congreso, era portavoz (un puesto similar al de secretario general autonómico) de Ciudadanos Asturias y su cabeza de lista indiscutible en los comicios generales. Este martes fue destituido sin fanfarrias como portavoz desde la gestora que dirige el partido tras la renuncia de Albert Rivera. La caída de Prendes es paralela a la derechización de Ciudadanos que terminó en debacle electoral y también, como unos vasos comunicantes, al ascenso imparable del teniente de alcalde del Ayuntamiento de Oviedo, otro Ignacio, este Cuesta que le sustituye en la dirección orgánica de los naranjas en el Principado.

El relevo es personal y también, en cierta medida, ideológico. Después de constatarse que habría una repetición electoral en noviembre y a medida que Rivera daba un golpe de timón para tratar de afianzarse únicamente entre el electorado más conservador, Prendes fue de las pocas voces que manifestó su descontento. En Asturias se había producido la renuncia del candidato regional, el exrector de la Universidad de Oviedo, Juan Vázquez, que adujo descontento con los resultados electorales en las autonómicas pero también el abandono de una posición moderada y de centro capaz de llegar a acuerdos también con los socialistas sin coqueteos con la ultraderecha de Vox. En junio, entre un goteo de renuncias (muy sonada la de Toni Roldán) Prendes se pronunció de forma abierta en el seno de la dirección del partido en contra del veto irrevocable de Rivera a pactar con el PSOE. Lo hizo junto a Luis Garicano, dentro de los órganos del partido y sin pronunciamientos polémicos ante los medios de comunicación. Pero pagó cara la disidencia y desde entonces, hasta los desastrosos resultados de Ciudadanos en noviembre que le dejaron con apenas diez escaños en el Congreso, cada vez estuvo más apartado de los centros de decisión internos.

La caída de Prendes es paralela a la de Cuesta. El que fuera decano del Colegio de Abogados de Oviedo afianzó su poder interno con el pacto de gobierno en la capital asturiana junto a Alfredo Canteli que le devolvió la alcaldía al PP. En julio pasó a formar parte del Comité Ejecutivo Nacional de Ciudadano, en plena sintonía en su caso con la elección de los conservadores como socio preferente. La apuesta de Cuesta por el PP cerró las posibilidades de que los naranjas llegaran a algún tipo de entendimiento con los socialistas en el Principado ya en la formación del parlamento autonómico. Tampoco vio con buenos ojos el acuerdo que el grupo parlamentario cerró con el PSOE para abstenerse en los presupuestos (lo criticó abiertamente por las, a su juicio, escasas inversiones dedicadas a Oviedo en las cuentas) y que finalmente recibió el veto tajante de la dirección nacional que obligó a los diputados asturianos a dar un giro total de 180 grados para votar en contra de un proyecto que respaldaban sólo 24 horas antes y que se saldó con la renuncia de la diputada independiente Ana Coto.