La Real Academia de Ciencias redime a López-Otín

La institución apoya así al catedrático, que «ha visto cómo su reputación ha quedado impropiamente menoscabada»

Carlos López Otín
Carlos López Otín

Redacción

La Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de España (RAC) ha emitido un comunicado en el que, tras haber estudiado en profundidad los documentos referentes a las circunstancias que provocaron que el profesor Carlos López-Otín tuviera que retractarse de 9 de sus publicaciones, aseguran «no haber encontrado evidencia alguna de fraude en ninguna de las publicaciones firmadas» por el científico. La RAC ha revisado los resultados de sus investigaciones, publicados en las revistas científicas J.Biol y Nature Cell Biol, y aseguran que a pesar de las alteraciones en las duplicaciones de paneles o carreras de electroforesis -una práctica que no consideran adecuada y que debería haberse evitado­- «se tiene la certeza de que dichas alteraciones en las figuras no significan, en ningún caso, un intento de modificar las conclusiones científicas de los artículos».

Este apoyo presentado de forma oficial desde la RAC ayudará al profesor de la Universidad de Oviedo, López-Otín, a recuperarse del varapalo que recibió ya en 2018, cuando comenzaron a ponerse en duda los resultados de sus investigaciones. El grupo Nature retiró el premio que le había concedido en 2017, el Nature Mentoring Award, asegurando que habían detectado «problemas» en 18 de las investigaciones publicadas por el científico. También hubo de enfrentarse a la Sociedad de Bioquímica y Biología Molecular de Estados Unidos, que le exigió la retirada inmediata de otros ocho estudios tras detectar imágenes duplicadas y experimentos reutilizados. El propio López-Otín se encargó posteriormente de retirar estos trabajos, y desde entonces han sido 26 en total las investigaciones que se han puesto en duda, de un total de 450.

Con este comunicado, aprobado en Madrid el 29 de enero, la Real Academia de Ciencias defiende al catedrático de Bioquímica de la Universidad de Oviedo, asegurando que su comportamiento ha sido ético. En este texto, la RAC señala a las revistas científicas que publicaron estos estudios como culpables en parte de esta situación. «Esas alteraciones deberían haberse detectado en los controles iniciales de calidad técnica que suelen efectuar las revistas científicas, así como por los revisores de los artículos. Puesto que en ninguno de esos procesos se encontraron defectos, la RAC concluye que los problemas detectados en los artículos publicados deberían haberse resuelto solicitando una corrección a los autores, que se habría publicado en las correspondientes revistas», afirman.

Desde la institución mantienen que «la magnitud del daño que se le ha infligido no guarda proporción con la naturaleza de los errores cometidos en los artículos retractados». La RAC también ha incitado a las instituciones responsables de juzgar las malas prácticas científicas a que establezcan una distinción clara entre lo que se considera error de presentación, alteración sin consecuencias, o verdaderos fraudes científicos. «No se ha encontrado evidencia alguna de fraude en ninguna de las publicaciones firmadas por el Prof. Carlos López-Otín, que ha visto cómo su reputación ha quedado impropiamente menoscabada», aseguran.

Además, la Real Academia de Ciencias asegura que los principales hallazgos científicos que López-Otín ha realizado a lo largo de su carrera, tales como la identificación de 63 nuevos genes humanos relevantes en el cáncer; la participación con el Dr. Chris Overall en el establecimiento del concepto de degradoma; la construcción de modelos de ratones modificados genéticamente, que están disponibles en la actualidad y se utilizan en diferentes laboratorios en todo el mundo y que incluyen uno para desarrollar terapias frente al envejecimiento prematuro, o su contribución en consorcios implicados en enfermedades humanas y genómica del cáncer, siguen siendo absolutamente válidos.

Durante este periodo de más de dos años, el catedrático ha sufrido incluso boicots en su laboratorio, y en un libro publicado el año pasado, titulado La vida en cuatro letras, López-Otín llegó a asegurar que incluso se había planteado el suicidio. Esta declaración de intenciones por parte de la RAC, que muestra así su apoyo a uno de sus miembros, puede hacer que la reputación y prestigio del trabajo de López-Otín sea considerado de nuevo como referente, y que las dudas acerca de la efectividad de sus investigaciones desaparezcan.

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Carlos López-Otín sabe con precisión el momento exacto en el que se quebró. Tras cuatro décadas de una carrera brillante como bioquímico, de publicar artículos de impacto en las revistas científicas más prestigiosas y acumular miles de citas y de convertir su laboratorio en cantera de científicos, pero también tras de 30 años de sufrir un acoso crónico, el día en el que le anunciaron que había que sacrificar los 6.000 ratones que llevaba 20 años preparando para sus investigaciones por un virus, López-Otín se derrumbó y acudió a un psiquiatra, al que se refiere como su maestro zen, para aprender a sobrevivir. Buscó la soledad y el silencio, elaboró un dossier en el que recopiló casos de su entorno científico que se habían suicidado tras afrontar una situación similar a la suya y escribió en 28 días y 28 noches un libro La vida en cuatro letras, que sale a la venta en los próximos días.  

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