El castigo de Hacienda a quien no presente sus impuestos en plazo indigna a las gestorías asturianas

Denuncian la «sobresaturación» que sufren y piden que el Gobierno recapacite y amplíe plazos para hacer frente a los tributos, especialmente el trimestre de autónomos

Delegación de Hacienda en la calle Alonso Quintanilla, Oviedo
Delegación de Hacienda en la calle Alonso Quintanilla, Oviedo

Asturias

Daniel Dafoe decía que la muerte y los impuestos son las dos únicas cosas de cuya llegada podemos estar seguros en esta vida. En Asturias y España la decisión del Gobierno de mantener el calendario de presentación de impuestos, pese al confinamiento decretado para tratar de contener la expansión del Covid-19, ha causado indignación, no solo entre los contribuyentes, sino también en el gremio de las gestorías. Se ven sin apenas margen de maniobra para gestionar en plazo el papeleo del trimestre de autónomos, unido a ERTEs, solicitudes de prestaciones y demás trabajo que estos días amenaza con sepultarles. Todo ello, además, con gran parte de sus plantillas confinadas, sin apenas poder tener contacto con sus clientes, ni presentar documentos en gran parte de los negociados de la administración.

Carlos Rodríguez Noriega es el responsable de la gestoría Rodríguez Noriega y presidente del Colegio Oficial de Gestores Administrativos de Asturias. Ve la situación «con muchísima preocupación. Es un sinsentido mantener los plazos». Explica que «es un tema que va más allá de normalizar los ERTEs o solicitar la tramitación del desempleo de los trabajadores».

Habla de «sobresaturación» en los profesionales de las gestorías asturianas, que se sienten desbordados ante la avalancha de trabajo que, sin embargo, aumentará aún más cuando concluya la cuarentena. «Que mantengan la declaración de la renta cuando la gente va a estar confinada hasta el 11 de abril es algo que no entiendo», comenta, si bien admite que se trata de algo que no le preocupa tanto «como el trimestre de autónomos, que es el 20 sí o sí».

Considera que no sería tan costoso «aplazar un mes desde que termine el estado de alarma» el pago. «Hemos hecho tres peticiones desde el Foro Profesional Tributario para que, por Dios, aplacen el trimestre», expone y denuncia que, desde la Administración Central, «no se dan cuenta de que vamos a estar confinados hasta el 11 de abril, que es fin de semana», cuando «las domiciliaciones tendrían que hacerse antes del 15». Se pregunta «cuándo nos van a dar nuestros clientes la documentación y de qué manera».

En este sentido, «todos los impuestos del Principado se han aplazado y las comunidades autónomas que tienen competencias en esta materia han pospuesto los vencimientos» y explica que, para añadir leña al fuego, «por prevención de riesgos, en los despachos estamos los imprescindibles». Teme que «el 11, cuando nos liberen, vengan todos los clientes a la vez». En lo que respecta al aluvión de presentación de ERTEs y solicitud de coberturas para los trabajadores, «como las oficinas del SEPE están cerradas, las empresas hacen esa labor, pero es que el 90% de ellas son pequeñas y se lo encargan a sus gestores».

Apunta que «el 70% de las empresas para las que trabajamos están afectadas por las medidas de confinamiento». A día de hoy, en su gestoría, tienen «tres personas trabajando en exclusiva para estos temas», relacionados con «ERTEs, cese de autónomos, solicitud de prestaciones, … » Para ellos la situación es «de locura». De hecho, admite que no paran de recibir «quejas de los colegiados» que se encuentran en la misma tesitura. No obstante recuerda que el «compromiso» de las gestorías con sus clientes es «total» y que las gestiones se harán en plazo, aunque eso implique trabajar sin descanso durante los próximos meses.

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Bajo el paraguas de los autónomos, antes de la crisis sanitaria del coronavirus, existían muchas realidades diferentes que, en España, siempre han sido tratadas con la misma vara de medir. No importa que el beneficio que saca en limpio un autónomo al mes, que podría equivaler al sueldo neto de un trabajador por cuenta ajena, ni se acerque de lejos al salario mínimo profesional. Tiene una serie de obligaciones que pagar religiosamente cada mes por la cuenta que le trae. Y parece ser que ni siquiera durante este estado de alarma, en el que la gran mayoría han tenido que cerrar sus negocios o han visto mermada la prestación de sus servicios, se van a librar de seguir pagando mínimo 286 euros al mes a la Seguridad Social.

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