El parón de la epidemia provoca un desplome inédito de la contaminación en Asturias

La ESA publica imágenes de la variación de dióxido de nitrógeno en la atmósfera entre marzo del año pasado y el presente

La variación de la contaminación en Asturias durante la cuarentena
La variación de la contaminación en Asturias durante la cuarentena

El parón de actividad provocado por las medidas de cuarentena y confinamientos obligadas por el control de la epidemia tienen también efectos en la contaminación. Imágenes recogidas por el satélite Copernicus Sentinel-5P de la Agencia Espacial Europea muestran un descenso inédito de la contaminación muy agudo en las príncipales áreas metropolitanas del continente pero también en áreas fuertemente industrializadas como Asturias.

La comparación de dos imágenes, tomadas entre la segunda mitad de marzo del año pasado y el mismo periodo del presente, muestran fuertes reducciones en las concentraciones de dióxido de nitrógeno. Asturias se encuentra entre las principales regiones de Europa con mayor contaminación ambiental por la incidencia de la industria y, en concreto, por el peso que tienen las centrales térmicas.

La página de la ESA que se refiere a esta comparativa resalta que se eligieron esas fechas concretas porque las concentraciones de dióxido de nitrógeno pueden variar por incidencias climáticas normales. Sin embargo, «al combinar datos durante un período específico de tiempo, 10 días en este caso, la variabilidad meteorológica se promedia en parte y comenzamos a ver el impacto de los cambios debido a la actividad humana», destacó Henk Eskes, del Real Instituto Meteorológico de los Países Bajos (KNMI) que ha estado monitorizando estos datos recabados por satélite.

Según destacó la ESA, el equipo de KNMI, en colaboración con científicos de todo el mundo, ha comenzado a trabajar en un análisis más detallado utilizando datos terrestres, meteorológicos y modelos inversos para interpretar las concentraciones observadas, a fin de estimar la influencia de las medidas de cierre.

«La química en nuestra atmósfera no es lineal. Por lo tanto, la caída porcentual en las concentraciones puede diferir algo de la caída en las emisiones. Los modelos de química atmosférica, que representan los cambios diarios en el clima, en combinación con técnicas de modelado inverso son necesarios para cuantificar la emisión en función de las observaciones satelitales»; apuntó Henk Eskes.

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