Tres consejos de los pediatras para cuando los niños salgan a la calle

MARÍA DÍAZ OVIEDO

ASTURIAS

Un niña con máscarilla protectora en el HUCA
Un niña con máscarilla protectora en el HUCA ELOY ALONSO

El presidente de la Asociación Asturiana de Pediatría de Atención Primaria apoya que haya unas reglas claras de tiempo y ámbito de salida de los menores

20 abr 2020 . Actualizado a las 19:38 h.

Extremar las medidas de higiene con lavado de manos, cambio de ropa cuando lleguen a casa e incluso no sería desaconsejable el baño. Estas son las recomendaciones que el presidente de la Asociación Asturiana de Pediatría de Atención Primaria, José Ignacio Pérez Candás, propone para los niños cuando empiecen a salir a la calle el día 27, iniciándose así la desescalada del confinamiento por el coronavirus. Pérez Candás señala que la salida de los niños es un «tema controvertido» ya que no hay ninguna evidencia científica que avale que sufren trastorno por el confinamiento. Es la primera vez que se vive una situación de este tipo y, a su juicio, «no se espera que haya ninguna deriva del tipo emocional».

Pérez Candás considera acertado empezar la desescalada del confinamiento por los niños pero ve las dificultades que entraña en un colectivo «que se mueven mucho, que lo tocan todo». De ahí que, en su opinión, se deberá de poner «unas reglas claras de tiempo y ámbito de salida», es decir, una limitación a un paseo acompañado por un adulto y en las cercanías de su domicilio, pero sin ir a los parques ni a visitar a los abuelos. «Tiene que haber unas directrices de separación social porque el riesgo que corren ellos es mínimo pero son vínculo de transmisión para el resto, por ejemplo para los abuelos, ni podrán juntarse con otros niños por el riesgo de multiplicación y del repunte del coronavirus».

José Ignacio Pérez Candás, pediatra y presidente de AEPAP en Asturias
José Ignacio Pérez Candás, pediatra y presidente de AEPAP en Asturias

El pediatra afirma que «los niños están bien y saldrán bien del confinamiento porque su plasticidad es inmensa, su capacidad de adaptación y resilencia». La única excepción que apunta es el caso de los menores que sufran algún tipo de maltrato. La parte positiva de esta experiencia para muchos menores es que durante este confinamiento «han podido disfrutar de sus padres a los que ven poco por las dificultades para compaginar vida familiar y laboral», señala.