¿Pasé una gripe fuerte en febrero o fue el coronavirus?

Carmen Liedo

ASTURIAS

Pruebas PCR en el HUCA
Pruebas PCR en el HUCA J. L. Cereijido

Asturianos que enfermaron semanas antes de que se empezaran a diagnosticar COVID-19 reconocen en los síntomas que tuvieron los que ahora se relacionan con la pandemia. Desde Semergen dicen que «es arriesgado pensar que fuera el virus» que comenzó en China

06 may 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

A medida que se han ido conociendo los síntomas que provoca el COVID-19, hay personas que los relacionan con el cuadro que sufrieron semanas antes de que el coronavirus irrumpiera en Asturias. Concretamente, el primer caso se diagnosticó en la región el 29 de febrero, pero entre los asturianos que enfermaron en las primeras semanas de este 2020 ha surgido la pregunta: ¿pasé una gripe fuerte en febrero o fue el coronavirus? Hay profesionales de atención primaria que no lo ven descabellado del todo aunque con la advertencia de que no hay datos que demuestren tal sospecha.

La duda razonable la plantean muchos asturianos que, como Daniel, aseguran que «nunca lo habían pasado tan mal» por una gripe. Este reconoce en los síntomas que tuvo en los primeros días de febrero con los que ahora se relata que tienen los afectados por el COVID-19: la tos seca, la fiebre y el cansancio, un agotamiento que dice no haber sentido nunca antes en ningún proceso gripal de los que ha tenido en su casi 40 años de vida. No es el único que comenta algo así y en estas últimas semanas han ido surgiendo conversaciones a través de las redes sociales en las que se percibe la preocupación de la gente por si ha pasado el coronavirus, sobre todo, por las personas que les rodean. Y es que aunque a esos asturianos nos les coincide la fecha en que tuvieron gripe con la fecha de incursión del COVID-19 en la región, sí les encajan los síntomas. Empresarios y profesionales de distintos ámbitos también han hablado con sus allegados de esa posibilidad dada la virulenta gripe que pasaron tras haber participado en Fitur.

Manuel Fernández Barrial, presidente de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen) en Asturias, manifiesta que ellos lo han interpretado «como un proceso gripal porque remitió» pero añade que no ha sido hasta mediados de marzo cuando se ha monitorizado a la gente con sintomatología para hacerle un control y un seguimiento. «Es arriesgado pensar que fueran coronavirus los casos de diciembre y enero», señala el mismo, que apostilla que «la clínica de la gripe remite en unos días y esto es más crudo». No obstante, Fernández Barrial comenta que en los centros de salud de Asturias se mantiene la atención sobre «la gente que damos por curada» para ver su evolución.

La posibilidad de que pacientes que tuvieron enfermedades respiratorias pudieran haber pasado el COVID-19 la ha tenido en cuenta también el Principado. A mediados de marzo desde el Gobierno autonómico se anunciaba que se recuperarían las analíticas tomadas en personas con infecciones de ese tipo de las cuatro semanas anteriores para comprobar si en algún diagnóstico se pasó por alto el COVID-19 cuando, en principio, no había otros factores de riesgo asociados. Quizá por aquellas fechas ni siquiera se buscara en los análisis. Desde la Consejería de Salud confirman que dicho estudio, que se remontaría a casos de comienzos de febrero, se empezó pero que se paró cuando la pandemia se disparó y hubo que «priorizar» la determinación de los casos sospechosos de coronavirus. No obstante, la idea del Principado es retomarlo cuando descienda el número de análisis PCRs que haya que realizar por posibles nuevos casos.

Casos anteriores a la irrupción de la pandemia

Es más, la propia Organización Mundial de la Salud ha pedido a los países que revisen las muestras que tengan de pacientes con infecciones respiratorias sospechosas desde finales de 2019. Esto se debe a que en Francia se ha detectado el caso de un hombre que tuvo COVID-19 en diciembre, antes incluso de que China informara de los primeros casos.

En Galicia también hay médicos de familia que no ven descabellada la hipótesis de que casos de gripe que se diagnosticaron a principios de año fueran COVID-19, cuando aún no se creía que el virus hubiera penetrado en el país. El interrogante sigue sin respuesta, pero se toma como un indicio el caso de una niña de seis años que vive en Oleiros (A Coruña) que a finales de enero comenzó con tos seca recurrente que después se acompañó de dolor de cabeza y malestar general. Días después apareció la fiebre intermitente que generó la preocupación en su familia. Tres meses después han conocido que la niña ha pasado por la enfermedad. Tiene anticuerpos del SARS-CoV-2, según ha revelado el test aleatorio que le han realizado dentro del estudio de seroprevalencia que ha puesto en marcha la Consejería de Sanidad de Galicia para conocer cómo ha afectado la enfermedad esa comunidad autónoma.