El coronavirus se debilita en su paso por Asturias

Médicos de Atención Primaria y de hospitales afirman que la reducción de casos se detecta día a día. Los sanitarios aseguran que el freno ha estado en el éxito del confinamiento. Todos hace un llamamiento a la precaución

Vendedora de flores en Oviedo.
Vendedora de flores en Oviedo.

Oviedo

En febrero llegó el coronavirus y desaparecieron todos los otros virus que circulaban, entre ellos, el de la gripe, que había tenido un pico muy brusco y de golpe desapareció. Lo explican los expertos y no saben el motivo. A día de hoy, hay que ser prudentes, pero el covid 19 se está debilitando. Es un hecho constatable en la primera puerta a la que llama el paciente, es decir, la de Atención Primaria. Pero, también, en los hospitales. ¿Acudimos antes a la consulta ante cualquier síntoma?, ¿eso da resultado? ¿Es el virus más débil? ¿Se está escondiendo hasta el otoño? Los médicos consideran que hay más información y, por tanto, se pide ayuda antes pero lo tienen muy claro: el freno está en el éxito del confinamiento. No obstante, la prudencia y la precaución está en boca de todos los sanitarios. ¿Puede haber un repunte? Todos esperan pasar esta semana en la que ya se puede hacer una evaluación del efecto fin del aislamiento.

Los médicos de Atención Primaria, cuando retrotraen la vista a marzo afirman que la diferencia es radical. «La reducción de casos ahora es tremenda, en la segunda quincena de marzo fue lo más complicado», afirma Salvador Tranche, que además de ser médico en un centro de salud preside la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria. «Ahora llegan menos pacientes y son casos leves», indica. Como ejemplo, Tranche apunta que en la segunda quincena de marzo por cada uno de los diagnosticados gestionábamos nueve leves». Sin embargo, al día de hoy «pueden llegar a consulta dos o tres cada día e, incluso, al realizarles las pruebas PCR ninguno da positivo».

La mejora en la evolución de la pandemia para este médico está estrechamente ligada al confinamiento. Aunque hay informaciones circulando de si hubo una mutación del virus, en su opinión, el papel jugado por el aislamiento de la población es el que cuenta. «El confinamiento cumplió su objetivo, ha sido eficaz», afirma. Añade que «más que cualquier mutación del virus ha sido la capacidad de parar dos meses».

Pero no se pueden echar las campanas al vuelo. Hay una unanimidad para hacer una llamada a la prudencia. La próxima semana será vital para saber si esta sensación de haber puesto veto al virus se confirma o si el temido repunte puede estar a la vuelta de la esquina. La gente ha salido a la calle, la vida en las ciudades ha vuelto a bullir aunque sea a medio gas, las terrazas empiezan a ocuparse y los desplazamientos aunque solo dentro de los límites de Asturias se están realizando. El temor a cualquier signo de repunte es palpable.  «Hay que seguir siendo muy prudentes, es un virus con una capacidad extraordinaria de propagación», advierte Tranche, «la clave está en vigilar al positivo».

«En las zonas urbanas aún queda algún caso en consulta, pero no hay ninguno en zonas rurales», confirma Javier Alberdi, responsable de Atención Primaria en el Sindicato de Médicos de Asturias (SIMPA). Hay que recordar que hubo 18 concejos todos rurales en los que el coronavirus no ha entrado. Alberdi también señala que la curva cada vez es más baja y que el confinamiento, tal como se recomienda en enfermedades infecto-contagiosas, «ha servido».  Frente a los meses pasados donde el enfermo podía aguantar más en casa pensando que tenía una gripe que iría pasando, ahora «la gente está más concienciada, tiene más información y se consulta antes si hay algún síntoma», apunta. No obstante, en su opinión, la forma de estrechar el círculo al virus se encuentra en la práctica de test de contagio, «cuantos más test a los sospechosos mejores resultados tendremos».

En los hospitales, apenas hay nuevos ingresos y el número de contagios ha bajado. Las unidades abiertas específicamente para los enfermos de covid 19 van poco a poco quedando vacías y cerrando sus puertas. Por ejemplo, de los siete módulos que se habían abierto en el HUCA para los pacientes confirmados tan sólo queda una. Frente a los casos que llegaron en marzo, ahora los pacientes son un goteo. En el hospital de Cabueñes, en Gijón, Joaquín Moris, médico internista, lo detecta día a día. «Ahora tenemos ya muy pocos casos, la semana pasada hubo dos y hay muy pocos pacientes ingresados». Es más, hay ingresos que por ser gente mayor, con problemas respiratorios o porque presentan algún cuadro clínico compatible con el coronavirus se les hace la prueba ante cualquier sospecha y generalmente no se confirma.

¿Llegan ahora menos graves los pacientes que al inicio de la pandemia? Este médico internista asegura que «no se conoce muy bien el motivo por el que unos pacientes se ponen más graves hasta el punto de ser ingresados en la UCI y otros no». La edad avanzada sí que provoca que haya una peor tolerancia al virus pero el resto es aún un enigma. «No es tanto de la evolución sino del número, aparecieron muchos casos graves todos a la vez», indica.

Moris recuerda que también entre los profesionales sanitarios  están bajando los contagios. Así en el área sanitaria V, que tiene a Gijón como cabecera y a Cabueñes como hospital de referencia, en el último estudio realizado en los profesionales de 3.500 sólo cuatro han dado positivo.

Joaquín Moris también hace un llamamiento a ser «muy precavidos» en esta desescalada. Recuerda que el coronavirus no lleva ni seis meses entre nosotros y que se ha ido aprendiendo a lidiar con él y a luchar contra él «día a día». Señala que, aunque al principio pudo pasar algo desapercibido, «ahora ya se cuenta con una detección precoz, se practican muchas pruebas PCR y se puede identificar más rápido y así acotar la transmisión a la sociedad». Joaquín Moris lo tiene claro: «Hay capacidad de reacción» pero «hasta que no haya una vacuna nada será igual que antes», puntualiza.  

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