Colectivos antidesahucio «reparten dinero» a pie de calle: es la peor crisis que han visto

Carla Vega REDACCIÓN

ASTURIAS

Una protesta de la PAH de Oviedo
Una protesta de la PAH de Oviedo PAH Oviedo

La Plataforma de Afectados por la Hipoteca de Oviedo trata de cubrir las necesidades básicas de quienes más sufren las consecuencias del covid-19

01 jun 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Largas colas para recoger comida, solicitar ayudas económicas, o para acudir a centros de caridad. Esta es la cara más triste que la pandemia del coronavirus deja a su paso por Asturias. Debido a la situación actual, son muchas las familias que se han quedado sin ingresos y se han visto obligadas a recurrir a la caridad para sobrevivir a una situación que aún no sabemos cuando tendrá su punto y final. Del otro lado se encuentran los servicios sociales, ONGs, asociaciones y plataformas que trabajan a destajo para tratar de cubrir las necesidades básicas de un sector de la población que ahora les necesita más que nunca.

Desde la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) de Oviedo están tratando de que ninguna familia se quede sin un techo bajo el que dormir en estos duros tiempos. Manuel Carrero, uno de sus miembros, cree necesario alzar la voz por todas estas personas, ya que llevan desde el comienzo de esta crisis sanitaria preocupados por lo que están viendo. «Me sorprende que no tenga más impacto en la sociedad», afirma Carrero. «Hay muchas personas que están pasándolo muy mal, que no pueden pagar sus alquileres y sus hipotecas, y es un problema que sufren muchos más de lo que la gente se piensa», añade.

Ahora que la desescalada ha comenzado, ya desde la fase 1, desde la Plataforma de Afectados por la Hipoteca de Oviedo están «repartiendo dinero a pie de calle». Con los recursos que la asociación gestiona han creado una especie de fondo de solidaridad a disposición de las familias más necesitadas para alimentación y necesidades muy básicas, y les facilitan el papeleo para solicitar moratorias o ayudas al alquiler. «Los servicios sociales están desbordados, las colas de la cocina económica son tremendas, y sobre todo la población inmigrante, que es la más desprotegida, no cuenta con recursos. Están sin papeles, sin contratos de alquiler, les están echando a la calle porque no tienen ingresos, y no se pueden acoger a medidas por no tener la nacionalidad española ni la residencia», explica Manuel Carrero.