Así prepara la OSPA su vuelta a los escenarios

Carla Vega REDACCIÓN

ASTURIAS

OSPA

La gerente de la orquesta, Ana Mateo, explica cuáles son las medidas que se están tomando para esta vuelta a los escenarios, y cómo se prevé esta nueva normalidad para ellos

15 jun 2020 . Actualizado a las 15:56 h.

Si hay un sector que ha demostrado su valía y nos ha mantenido a todos cuerdos durante el confinamiento, ha sido el de la cultura. Músicos, actores, artistas, fotógrafos… miles de personas que volcaban su originalidad en las redes sociales para hacer más llevadero el encierro en el que nos vimos sumidos a causa del coronavirus. Entre estos se encuentran los músicos de la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA), que se ha adaptado al medio digital durante este tiempo. Tras varios vídeos en los que actuaban, cada quien, desde su casa, para alegrar los oídos de quienes los escuchaban, ahora toca volver al escenario.

Su gerente, Ana Mateo, ha contado a La Voz de Asturias cómo han vivido desde dentro este confinamiento, y cómo se están adaptando a esta nueva situación en plena fase 3 de la desescalada. «Para nosotros ha sido un estímulo muy grande poder seguir haciendo música, aunque fuera de esta forma tan peculiar. El poder seguir contactando con el público de esta manera virtual ha sido una bocanada de aire fresco también para los músicos», explica Mateo. Ahora, con ilusión, pero también con la incertidumbre que se apodero de todo el equipo desde el inicio de la pandemia, han retomado los ensayos presenciales, preparando la temporada de cara a agosto.

«Siempre necesitamos un trabajo previo de meses antes de llegar al escenario, pero ahora tenemos poco margen. Nos parecía prudente dedicar este mes de junio a trabajar a puerta cerrada, para grabar, ensayar y comprobar que las medidas implantadas funcionan. Julio es el mes de vacaciones de la orquesta, y en agosto pretendemos abrir, pero al aire libre. Vamos a ir despacio, viendo como se comporta el virus, para que así el publico cuando llegue al auditorio llegue con las mayores garantías posibles», explica Mateo.  

Por el momento, han iniciado esta vuelta por secciones, trabajando en grupos más pequeños ya que de estar la orquesta al completo serían más de medio centenar de personas sobre el escenario. Este retorno en grupos reducidos también sirve para que los músicos se adapten a las nuevas normas, como por ejemplo a diferenciar la entrada de la salida, a las EPI, o a los dispensadores de desinfectante ubicados en diferentes partes de las instalaciones. Poco a poco han de integrarlas en su rutina diaria para que, la próxima semana, cuando se junten todos para ensayar, las medidas de higiene y distancia social no sean un problema.

Al contar con un gran escenario, ocupando su totalidad, las distancias no serán un problema. Ana Mateo tampoco considera que la desinfección y limpieza de los instrumentos lo sea, ya que es un paso que los músicos realizan desde siempre. «Si que los instrumentos de viento deberán ser más cuidadosos limpiando el interior de los pabellones, pero nada más. En lo que mayor atención prestamos es en la distancia social, el lavado de manos, que las puertas estén abiertas para que haya ventilación suficiente, en las pausas se limpia la sala para que se mantenga la desinfección… esas son en las que prestamos mayor atención», explica la gerente.

Ahora trabajan duro para estar listos en agosto, cuando tienen previsto realizar conciertos al aire libre para asegurar que las condiciones, tanto para los músicos como para el público, sean lo más seguras posibles. Están preparando conciertos en diferentes pueblos, acudiendo a lugares en los que habitualmente no suelen actuar, pero lo harán en grupos reducidos, sin contar con toda la plantilla. Por el momento, cualquier futuro más lejano es incierto. «Vamos a ver qué respuesta tienen estos conciertos, y dependeremos de cómo se comporte el virus, porque esa es la gran incógnita, si el virus nos dejara tener un verano tranquilo o volverá a repuntar. En función de eso iremos funcionando», explica Mateo.

Desde la OSPA son conocedores de que su situación es privilegiada en comparación con otros compañeros que tienen mayores dificultades a la hora de retomar su actividad laboral. «Las orquestas no profesionales tienen una dificultad mayor, ya que sus músicos si no trabajan no cobran, y el músico freelance muchas veces no puede acogerse a un paro como cualquier otro trabajador porque no tienen días cotizados, porque no es un autónomo y solo está dado de alta los días que trabajan», explica Mateo.

Para ellos, han tratado de regular su situación para que pudiesen acceder a una prestación. «Desconozco si todos se han podido acoger a ella o no, pero establecía que este tipo de trabajadores que tienen una intermitencia muy grande en su trabajo, pudieran acceder a una prestación. Mas allá de eso el futuro es incierto, porque no sabemos por donde vamos a salir todavía», añade la gerente.

De aquí en adelante, la nueva normalidad irá indicando cómo se desarrollará el futuro de la OSPA. «Podemos trabajar en distintos planes de emergencia o contingencia en función de por donde vayan las cosas, pero lo que tengo claro es que en un momento dado volveremos a la normalidad y el virus convivirá con nosotros como cualquier otro virus. Pero de momento, hasta que no exista una vacuna, seguiremos bailando al son que nos marque el coronavirus», detalla Mateo.

En cuanto a si se plantean o no contar con público virtual, la posición de la gerente es clara: no hay nada que sustituya al directo. «En una orquesta, en un museo, o en el arte, el directo no tiene recambio. Puedes ver una obra de teatro en la televisión o en internet, pero el ver a un actor trabajar en vivo, el sentir su voz, ese clima que a veces se genera en el público, no tiene parangón, y no se puede sustituir con nada. Vamos a seguir con el directo, pero evidentemente el mundo virtual nos ha abierto una nueva puerta que es interesante explorar».