Así son los siete estudiantes «10» de la EBAU

Seis cursarán grados en la Universidad de Oviedo con exigentes notas de corte. Constancia, trabajo y una pizca de suerte son las claves con las que explican su éxito

De izquiera a derecha y de arriba abajo: Paz González, Manuel Fernández, Luis Fernández, Johanna Pérez, Jesús Mohandsalah Ait-Idir, Ana Fanjul y Aida Suárez. Los estudiantes que han obtenido las mejores notas en la EBAU
De izquiera a derecha y de arriba abajo: Paz González, Manuel Fernández, Luis Fernández, Johanna Pérez, Jesús Mohandsalah Ait-Idir, Ana Fanjul y Aida Suárez. Los estudiantes que han obtenido las mejores notas en la EBAU

Redacción

Una media de 10 en Bachillerato y pleno en la EBAU. La élite de Asturias se compone de un total de cuatro chicas y tres chicos que han obtenido las mejores notas en la prueba de acceso a la Universidad. Seis de ellos han cursado sus estudios en institutos públicos, frente a una que los ha realizado en un colegio concertado. Cinco de ellos cursaron el Bachillerato Científico para enfocar su futuro la Medicina y la Física y las Matemáticas, mientras que dos, hicieron el Social para decantarse por las opciones de Derecho y Ade y Estudios Internacionales y Economía. La mayoría de las carreras exigen una exigente nota de corte para acceder a dichos estudios. 

Jesús, Ana, Manuel, Luis, Paz, Johanna y Aida son los nombres de quienes ayer, al abrir el portal de la Universidad de Oviedo donde aparecían sus resultados, se encontraron con notas estratosféricas. Constancia, trabajo y una pizca de suerte son los ingredientes que se necesitan para alcanzar esas notas. Todos coinciden en que los atracones de última hora no sirven de nada, sino que lo importante es la organización y no saturarse. Los siete salieron contentos de sus exámenes, pero ninguno se esperaba su nota. Solo Luis se irá del Principado para estudiar en la Universidad Carlos III de Madrid. Entre ellos, hay un caso curioso: el de Jesús, quien ha obtenido la máxima nota, el 14, con apenas 16 años.

El benjamín del grupo es Jesús Mohandsalah Ait-Idir Lahuerta, del IES Pérez de Ayala, quien con apenas 16 años empezará la universidad el próximo curso. Si la situación fuese normal, el ovetense acabaría de terminar la ESO. En vez de eso, ya se prepara para, una vez pasado el verano, comenzar sus estudios en el Doble Grado de Física y Matemáticas, en la Universidad de Oviedo. Sus exámenes de la EBAU no tienen ni un solo fallo, a ojos de los correctores. Un 14 es la nota que ha obtenido este adolescente, y que comparte con otros dos de los «Siete Fantásticos».

La también ovetense Ana Fanjul Álvarez, estudiante en el colegio Santa María del Naranco - Alter Vía, también ha obtenido la máxima nota posible en la prueba de los pasados 30 de junio y 1 y 2 de julio. A pesar de la escalofriante puntuación, la joven tiene claro su objetivo: Derecho y Ade, en la Universidad de Oviedo. «Sigo pensando que es la mejor opción para mí, y al final no creo que tenga que elegir mi carrera guiándome por la nota sino por lo que me gusta y lo que quiero hacer», asegura Fanjul. A esta estudiante le interesa estudiar la rama de Derecho y la parte de Economía que ha dado en los últimos cursos le ha llamado lo suficiente la atención para querer dedicar su futuro a ella. En el secreto de su 10 está el trabajo intenso y constante, aunque le da cierta importancia al factor suerte.

Dice que los mayores nervios los pasó al ver cómo el polideportivo de La Florida se había convertido en un aula inmensa, pero que una vez superado el primer examen, «pero luego ya me acostumbré al espacio». Fanjul no se esperaba el pleno en todos los exámenes. «En algún examen sí me esperaba el 10, pero en otros no tanto. No esperaba mala nota, ni suspender, pero un 10 en todos tampoco». Además, asegura que cuando vio su nota no se la creía: «Pensé que la estaba mirando mal».

Luis Fernández Castaño, del IES Santa Bárbara, de Langreo, es el tercer estudiante que comparte el oro del podio en la convocatoria de junio de la EBAU 2020. Este langreano asegura que todo se resume a «ir a por ella, mentalizarse de que no es imposible y de que si se puede maximizar la nota, hay que intentarlo». Trató de organizar un horario, pero no supo llevarlo a cabo, así que pasó a la práctica: ver a qué asignaturas necesitaba dedicarles más tiempo y a cuáles menos y ponerse manos a la obra. Este joven aprovechó el confinamiento como una ventaja para poder tener mayor libertar de horarios, pues durante el curso solo podía dedicar al Bachillerato los fines de semana. Está preparando en el Conservatorio la doble especialidad de piano y violín, da clases de japonés de manera puntual, es cinturón negro de aikido y, además, está en la orquesta de la Fundación Marino Gutiérrez Suárez, una orquesta que la autogestionan los propios compañeros del Conservatorio y tienen conciertos.

El joven se muda a Madrid en septiembre para comenzar su nueva etapa académica en la Universidad Carlos III. Allí, cursará Estudios Internacionales y Economía, doble grado que contaba con una nota de corte el pasado año de 13,28, y que Fernández creía que no iba a conseguir. Le gustaría dedicarse a la diplomacia, y son los Estudios internacionales los que enfocan su futuro en esa dirección y y además también le apasiona la ciencia económica. Asegura que vivió la presión dle Bachillerato, donde escuchaban la palabra «EBAU» constantemente. «Te lo idealizan como la cima del conocimiento, cuando luego al final llegas ahí y ves el examen, al menos en mi caso, respiré aliviado».

Los más cercanos al 14

Bajando de la cima del 14, está el 13,9 que comparten otras tres estudiantes. La ovetense Paz González Menéndez, del IES Leopoldo Alas Clarín, es uno de los nombres detrás de la nota. Se define como una maniática con los plannings y que su horario era «súper estricto», lleno de colores diferentes para no saltarse nada. «Me gusta planear y me viene muy bien», asegura. «No tengo ningún secreto, simplemente mucho estudio y un poco de suerte porque se trata de un solo día y todo puede pasar», cuenta. Se considera autodidacta, por lo que el confinamiento le vino bien en ese aspecto para solo depender de sí misma para estudiar, aunque también peor, pues no encontraba incentivo alguno en sus tardes de estudio. 

«No podía decir ‘venga estudio y luego me voy a tomar algo o hacer algún plan’ porque no se podía salir», dice, sobre sus momentos de estudio en plena pandemia. La ovetense se matriculará en Física y Matemáticas, en la Universidad de Oviedo, porque siempre le han gustado las matemáticas y verlas aplicadas en la física, sobre todo «en el espacio, en los planetas» le pareció una opción más que atractiva. Hace un par de años supo de la existencia de estos estudios y tuvo la certeza de que era lo que quería hacer en el futuro.

Preparar todo poco a poco, llevar las cosas al día y el apoyo de los profesores son los grandes cimientos sobre los que Johanna Pérez González, del IES Rosario Acuña, ha levantado su 13,9. La organización siguiendo los horarios del curso le ayudó mucho a la hora de dedicar tiempo a cada una de las asignaturas. Compagina sus estudios con el atletismo, tanto como atleta como entrenadora de niños pequeños. Nunca tuvo dudas. Quiere estudiar Medicina, en Asturias. «Siempre quise medicina, era y es mi primera opción», asegura, aunque aún es pronto para saber a qué se dedicará en el futuro. Eso sí, a pesar de tener más tiempo para estudiar, el curso se le ha hecho demasiado largo: «Nosotros empezamos un curso planeado para acabar en mayo, y este año tenía esa mentalidad, pero acabamos casi un mes después. Se me ha hecho un tanto pesado». 

Johanna Pérez coincidirá en su curso con otra de las grandes notas de esta convocatoria, Aida Suárez Montes. Esta estudiante del IES Fernández Vallín, de Gijón, comenzó un voluntariado con la Cruz Roja a la vez que empezaba Bachillerato. Desde que tiene uso de razón quiere estudiar Medicina y ahora ya es una realidad. «Aunque suene muy típico, no me esperaba el 13,9», cuenta, feliz. El trabajo intenso y la constancia son su secreto y nada de atracones de última hora. Dejarlo todo para el final no entraba en los planes de ninguno de estos jóvenes. A la gijonesa el confinamiento le complicó el estudio, pues «tardaba más en concentrarme. No paraba de ver todas las noticias y todo lo que ocurría y me desconcentraba». 

El séptimo, un 13,8

El mierense Manuel Fernández Álvarez, del IES Sánchez Lastra, cierra el grupo de las grandes calificaciones de este año. Su truco ha sido «no dejar de hacer otras cosas», combinado con la organización y el intentar no agobiarse. «Que no sea solo, solo estudiar porque si no, ¡vaya agobio!», cuenta, entre risas. El joven se encuentra disfrutando de sus merecidas vacaciones en San Isidro, realizando una ruta con sus amigos. Además, en dos días tendría que estar comenzando su interraíl por Europa, pero debido a la pandemia no ha podido ser. Eso sí, asegura que ya está buscando planes para disfrutar de este verano tan descafeinado antes de comenzar la universidad. 

Física y Matemáticas es la elección de este mierense que, explica, comenzó a estudiar la EBAU a principios de junio. Se enamoró de la carrera tras un campus científico de verano en la Universidad de Granada hace un par de años. «Desde ese momento, estaba bastante convencido de que era lo que quería», alega. Al igual que sus compañeros, se esperaba muy buena nota, pero no tanta. No salí contento de uno de los exámenes y pensé que me iba a perjudicar más», cuenta. Al final, sin imaginarlo estos siete jóvenes han obtenido unas notas merecidas, pero inesperadas que les permitirán comenzar su etapa universitaria en las carreras que siempre habían soñado. 

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