La prueba de fuego de la EBAU: primer acto multitudinario tras el estado de alarma en Asturias

La Universidad amplía las sedes para mantener la distancia de seguridad de los casi 5.000 estudiantes que se examinan. El Palacio de los Deportes de Oviedo y La Laboral congregarán a 600 matriculados. Se extreman las medidas de seguridad

El polideportivo de La Felguera ya listo con las mesas y las sillas para la EBAU
El polideportivo de La Felguera ya listo con las mesas y las sillas para la EBAU

Redacción

Habrá turnos de entrada diferentes, que se han comunicado a cada instituto y colegio. Los alumnos tendrán que organizarse en filas para acceder por la puerta exacta que les corresponde, siempre con mascarilla, salvo prescripción médica que lo desaconseje. Se pasará lista para entrar en el aula y, como siempre, se deberá llevar el DNI y la hoja de inscripción. Nadie podrá abandonar el espacio hasta que haya transcurrido media hora. Deben llevar pañuelos desechables como medida preventiva y no compartir objetivos personales, ni bolígrafos, ni móviles, ni documentos. Una vez finalizado el ejercicio, tendrán que alejarse lo más posible de las instalaciones para no molestar a los que quedan dentro. La distancia de seguridad será de 1,5 metros y no podrán montarse grupos en ningún momento. La administración aconseja trasladarse a pie hasta las diferentes sedes, para evitar atascos y aglomeraciones. En caso de llegar en coche, ni el conductor ni otros acompañantes podrán bajarse. Todo el proceso estará controlado por fuerzas de seguridad en el exterior y por el personal responsable de la prueba en el interior.

Estas son algunas de las medidas incluidas en el protocolo de celebración de la prueba de acceso a la Universidad. La EBAU, que comienza mañana, es una prueba de fuego en Asturias, el primer acto multitudinario que se celebra en la etapa posterior al estado de alarma. Las normas llevan semanas consensuadas y no se ha esperado a que el Principado publicara el decreto que rige desde entonces en la región. La fecha de la EBAU está fijada desde la primera quincena de abril y desde entonces la Universidad de Oviedo se afanó por montar la logística y por fijar unas normas que garantizasen tanto la seguridad de los casi 5.000 alumnos matriculados como de los 490 docentes que van a formar parte de los tribunales.

La prueba se celebra justo cuando el Principado lleva dos semanas sin que se hayan registrado nuevos casos positivos, lo que supone todo un periodo de incubación libre de coronavirus. Aunque la administración hace un llamamiento a la prudencia, lo cierto es que es la primera comunidad que consigue estos números. Las autoridades sanitarias llaman a la calma porque trabajan sobre el escenario más que probable de que se produzcan rebrotes, tal y como está sucediendo en otras regiones. Lo ha repetido en varias ocasiones el presidente, Adrián Barbón, y hasta el director general de Salud Pública, Rafael Cofiño, en una entrevista concedida a La Voz.

Medida de seguridad 

El protocolo para la EBAU ha sido elaborado por técnicos de prevención de la Universidad de Oviedo, bajo la coordinación de la gerente, Ana Caro; y del Principado, con la colaboración de la Delegación del Gobierno. La norma fundamental es que no podrán acceder a los espacios elegidos para la celebración de los exámenes aquellas personas -alumnos, miembros del tribunal o agentes de las fuerzas de seguridad- con síntomas compatibles con COVID-19, los diagnosticados ni los que se encuentren en cuarentena domiciliaria. En caso de los alumnos, la Universidad se ha comprometido a ofrecer alternativas para que no perjudicar sus opciones a la hora de matricularse en un grado.

Son más que el año pasado. Por primera vez en años, se invierte la curva. Se presentan a los exámenes 4.975, lo que supone un incremento del 20,6 % respecto al año anterior, cuando fueron 4.125. La cifra es sensiblemente superior y eso ha obligado a la institución académica a esforzarse aún más. La primera decisión que adoptó el rectorado fue ampliar el número de sedes y también buscar grandes espacios en los que poder garantizar distancias de seguridad, en los que organizar la movilidad y evitar aglomeraciones. Esa es la razón de que se hayan montado hasta 14 sedes diferentes y se hayan sumado nuevas localidades que hasta ahora no se tenían en cuenta en el mapa de la EBAU. Cinco están en Oviedo; dos, en Gijón; una, en Avilés, y una en Mieres, Siero, Ribadesella, Langreo, Cangas del Narcea y Tapia. Siero y Langreo, por ejemplo, son nuevas. En oros concejos, la novedad radica en los edificios. En Oviedo y Gijón se encuentran las dos sedes más multitudinarias, con 600 matriculados. Son el Palacio de los Deportes y la Laboral, respectivamente. 

Las instalaciones llevan listas desde la semana pasada. La imagen que acompaña esta información, por ejemplo, corresponde al polideportivo de La Felguera, situado en el Parque Nuevo. Se terminó de montar hace justo una semana, el pasado martes, 23 de junio. Hay mesas y sillas suficientes para acomodar hasta 218 estudiantes, que es la cifra de matriculados asignada a esta sede. El material se trasladó desde los centros educativos del concejo. Las mascarillas y el hidrogel que se colocarán en los accesos corren por cuenta del Ayuntamiento de Langreo. Protección Civil y Policía Local velarán por la seguridad con el apoyo de agentes de la Policía Nacional. El dispositivo, en esta nueva ubicación se acordó en una reunión organizada unos días antes. 

El examen comenzará mañana a las tres menos cuarto de la tarde, pero los estudiantes ya están citados hora y media antes, para realizar con seguridad todo el operativo. Como viene siendo habitual, la primera prueba será la de Lengua Castellana y Literatura II. Tras un descanso de media hora, está previsto que se celebre la de Historia de españa. El resto de las asignaturas se repartirán entre mañana y pasado, 2 y 3 de julio.  

Eventos multitudinarios

El decreto aprobado el Principado y que entró en vigor el domingo, 21 de junio, impone limitaciones a los actos multitudinarios. La administración divide todas las grandes actividades que se pueden enmarcar bajo esa denominación en tres niveles de riesgo: alto, medio y bajo. Los propios organizadores tendrán que elaborar un protocolo donde se evalúe ese riesgo. El vicepresidente asturiano, Juan Cofiño, señaló en la presentación del documento que se denegará el permiso para realizar todos aquellos eventos de riesgo alto. En cambio, sí se podrán celebrar los de riesgo medio o bajo pero con limitaciones. Los primeros tendrán un aforo de entre el 50% y el 75%. A los segundos les bastará con garantizar que se podrá guardar la distancia de seguridad de 1,5 metros y con exigir el uso de mascarilla a los asistentes. 

Por su parte, el consejero de Ciencia, Innovación y Universidad, Borja Sánchez, confiado en que la prueba se desarrolle «con tranquilidad» tras haberse puesto en marcha «estrictos protocolos», que han contado con el visto bueno de las autoridades sanitarias, para garantizar la seguridad de los estudiantes.

  

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