La OMS propone compartir el «modelo Asturias» de éxito frente al coronavirus

La directora de Salud Pública de la OMS destaca, sin triunfalismo, la proyección internacional que han tenido los resultados del Principado. Propone medidas concretas para cada territorio

La directora de Salud Pública de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la asturiana María Neira
La directora de Salud Pública de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la asturiana María Neira

«He leído en más de un medio internacional, en periódicos en inglés, sobre el éxito asturiano. Esto da mucho gusto, que una región aparezca y tenga más visibilidad por cosas así». La directora de Salud Pública y Medio Ambiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), María Neira, confirma que el éxito del Principado, que ha conseguido encadenar hasta 28 días consecutivos sin transmisión comunitaria del coronavirus, ha traspasado fronteras. Neira está informada al detalle. Es algo lógico en una asturiana cuya familia sigue viviendo en la región. Pero más allá de los lazos emocionales, Asturias ha entrado en el selecto club de las buenas noticias de la pandemia. Neira propone que la Administración regional documente todo lo que ha sucedido, todas las claves de la gestión -incluido el aislamiento geográfico- y lo comparta, «sin triunfalismos», para que otros territorios puedan aprender de su experiencia, exportando el modelo Asturias. No ve mal que se apruebe el uso obligatorio de la mascarilla, tal y como bajara el Ejecutivo regional, y cree que las medidas para contener los brotes que ahora mismo están elevando la alerta deben ser «casi quirúrgicas», es decir adaptadas a cada foco.

Habrá que acostumbrarse a la nueva rutina. Ese es otro de los mensajes que Neira se afana por transmitir. No habrá vacuna antes del año que viene, a pesar de que las mentes más brillantes trabajen de forma coordinada y con un gran volumen de recursos a su alcance. Entiende que la población no puede mantenerse en estado de alerta máxima de manera indefinida. El efecto de la adrenalina es limitado en el tiempo. Pero está convencida de que hay que mantener la prudencia «sin estar aterrorizados y sin sensación de miedo». De hecho, no piensa que «los asturianos vayan a desmovilizarse por la falta de casos». Les atribuye un papel esencial en la Asturias libre de la pandemia, así que descarta que se vayan a tomar a la ligera esta nueva fase.

En los últimos 28 días, dos periodos consecutivos de incubación, el margen que dan los epidemiólogos para estar completamente seguros de que no hay transmisión comunitaria, Asturias parece no haber tenido casos propios. Pero ha habido tres sustos. El primero fue el positivo de una asturiana residente en Ribadeo, y vinculada al brote de A Mariña, que conserva su tarjeta sanitaria en el Principado. El caso fue imputado a Galicia. El segundo se trataba de un caso importado de Cataluña. El tercero y último ha sido confirmado hace apenas unas horas por el Laboratorio de Virología del HUCA, en la madrugada del jueves al viernes, 10 de julio. El propio Gobierno apunta que puede ser un caso también importado, esta vez de la República Dominicana, país de origen de la paciente y de donde había llegado.

Por el principio

«Es interesante entender por qué una región o un país, como pasó al principio con Nueva Zelanda, ha controlado la pandemia. Tenemos que aprender unos de otros, ya sea de Nueva Zelanda o de Asturias. Vale la pena que se sepa cómo se hizo», argumenta María Neira. No conoce «con todo lujo de detalles» lo que pasa en cada región, tiene más bien panorámicas generales, pero en el caso del Principado está más al día. Sin bajar al nivel que pueden tener los expertos que operan sobre el terreno, sí que se atreve a apuntar algunas claves. La ejecutiva de la OMS destaca la organización del sistema sanitario, «con una gestión de los recursos sanitarios de alta calidad difícil de improvisar». También alude al alto nivel de conciliación de la población. De los factores externos, de esos que no se pueden controlar, cita el aislamiento geográfico, tan negativo en otros terrenos. Dice Neira que el listado es mucho más amplio y que eso es lo que hay que documentar.

También los factores que, a priori, había en contra tendrían que aparecer en ese esquema. Neira recuerda que el envejecimiento de la población asturiana, con una de las edades medias más alta del continente, era un indicador crítico, que hacía temer una mayor repercusión del coronavirus. No fue así. “Vale la pena analizar cuántos de esos factores influyeron y cómo influyeron, en qué medida del sistema sanitario a la población, sin triunfalismos», insiste.

Para la OMS la epidemia todavía se encuentran en una fase aguda, no en Europa pero sí en el sudeste asiático y en América. Por eso, no encuentra todavía la serenidad para dedicarse al análisis de lo sucedido y a extraer conclusiones. Pero sí considera estimulante que el Gobierno documente su experiencia y lo deje «como legado» al resto de territorios «para avanzar». Incluso para aprender de cara a futuro rebrotes.

«Que Asturias no tenga casos no es ningún certificado de que no podría volver a ocurrir en el futuro si es que hay una excesiva relajación», argumenta Neira. Entiende la preocupación por los brotes que están proliferando en España pero no se muestra demasiado sorprendida porque «el virus no está erradicado sino bajo control, gracias a la adopción de medidas excepcionales». Así que llama a los Gobiernos gestionar sin alarmismos. La prioridad sería «atajar desde la causa». Lo que propone, o lo que considera la forma de actuación más adecuada, es ver cuál es el origen de cada foco y actuar en consecuencia. Pone ejemplos. Sin en una zona hay un brote relacionado con el hacinamiento de un grupo poblacional concreto, pues hay que adoptar medidas para controlar pero también para acabar con ese hacinamiento. Si está relacionado con los más jóvenes, que son los que tienen menor percepción del riesgo, pues habría que actuar en consecuencia.   

«Cada vez podemos hacer más epidemiología del detalle o identificar cada vez las necesidades más adaptadas a la realidad del terreno. Podemos hacer casi intervenciones quirúrgicas, con menos repercusión económica y social», describe. Primero fue necesario cerrar países. La experiencia ha permitido recurrir a otras herramientas. Entre ellas, la posibilidad de hacer obligatorio el uso de la mascarilla, tal y como baraja el Principado. Neira está al corriente de esta idea. No se pronuncia con contundencia sobre su idoneidad. Pero especifica que cada Administración debe evaluar los riesgos y ponerlos en relación con los beneficios antes de aprobar cualquier medida. En estos momentos, no ve demasiadas ventajas en los maximalismos.  

Comentarios

La OMS propone compartir el «modelo Asturias» de éxito frente al coronavirus