El arzobispo convierte la homilía del Día de Asturias en un alegato contra la gestión de la pandemia

Sanz Montes afirma que ha habido «mucha improvisación y no pocas mentiras» y que han primado intereses inconfesables y estrategias electorales. El prelado alaba la sensatez de la gestión en Asturias como excepción

El arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes (dcha), saluda al presidente del Principado, Adrián Barbón, durante la eucaristía celebrada en la basílica de Covadonga a la que también han asistido el presidente del parlamento regional, Marcelino Marcos Líndez, y la delegada del Gobierno, Delia Losa, entre otros.
El arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes (dcha), saluda al presidente del Principado, Adrián Barbón, durante la eucaristía celebrada en la basílica de Covadonga a la que también han asistido el presidente del parlamento regional, Marcelino Marcos Líndez, y la delegada del Gobierno, Delia Losa, entre otros.

Más que una homilía ha sido un varapalo sin paliativos contra la gestión del Gobierno Sánchez en la pandemia de coronavirus. El arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, ha criticado con dureza en Covadonga, en la celebración del Día de Asturias, el trabajo realizado por el Ejecutivo nacional. En su opinión, la gestión de la crisis sanitaria  ha sido «desigual», bajo «mucha improvisación» y «no pocas mentiras», en la que han primado« intereses inconfesables que esconden estrategias en el control de la libertad de las personas, de sus movimientos y de sus decisiónes». Sanz Montes ha hecho una excepción:  Asturias, donde se ha realizado con «sensatez, prudencia y razonables medidas». Adrián Barbón ha asistido a la eucaristía.

La tradicional misa de cada 8 de septiembre se ha celebrado con la limitación de aforo en el templo, y con una menor presencia de autoridades, y tampoco ha tenido lugar la procesión de la Virgen de Covadonga, «La Santina», hasta la cueva.

«Ha habido mucha improvisación, no pocas mentiras y la intervención de la vida de una entera sociedad donde los sentimientos, los divertimientos, las creencias y la libertad quedaban confinadas al albur de los «magos de oz» o de los gurús con los martillos de siempre», ha señalado en la homilía, Sanz Montes.

Improvisación e intereses inconfesables

El arzobispo ha indicado que «si hay engaño, improvisación, intereses inconfesables que esconden estrategias en el control de la libertad de las personas, de sus movimientos, de sus decisiones, estamos entonces ante una mala gestión que no busca el bien de las personas en una tragedia como la que nos asola, sino perpetuarse en las poltronas del poder o aspirar a desbancar a los que se sientan en ellas».

«Parecía que la nueva normalidad vendría por decreto y que funcionaría porque así lo decide quien tiene el timón de la nave, pero luego la realidad es más libre o más terca y no se ajusta, sin más, a los intereses políticos o económicos de quienes con este virus dibujan a su antojo y pretensión el mapa de nuestras vidas y sus estimaciones electorales», ha añadido.

Sanz Montes ha continuado en las críticas a la gestión y en los vaivenes del Gobierno de Sánchez. «Unas veces alertándonos con pánico, otras diciendo que no pasa nada. Momentos en los que no podemos salir del búnker doméstico, y otras con un pistoletazo de salida para un casi 'vale todo' con mascarilla y las medidas de distancia. Y también los hay que se aprovechan de esta tragedia para intentar censurar la libertad religiosa a golpe de ordeno y mando", ha añadido.

Sensatez en Asturias 

No obstante, ha apuntado que la «excepción» en este contexto ha sido Asturias, donde la crisis se ha gestionado con «sensatez, prudencia y razonables medidas en medio de aluvión de gentes que nos han visitado».

«La gestión que se ha hecho es de agradecer», ha dicho dirigiéndose al presidente Adrián Barbón antes de pedir a las fuerzas políticas que es hora de «sumar» y «arrimar el hombro».

Sanz Montes también ha destacado la labor de la Iglesia en el actual contexto, que «ha sabido poner los medios» según ha evolucionado la situación epidemiológica y ha convertido sus templos en «espacios seguros».

La Santina

En un discurso con citas de Ortega y Gasset, el Papa Francisco y George Orwell, el arzobispo ha hecho mención a la incertidumbre, la tristeza cotidiana y el riesgo de la apatía, para abogar por el compromiso colectivo y la esperanza.

Una esperanza que también pidió a la Virgen de Covadonga, La Santina, en la conmemoración de su día. «Nuestra prisa tiene que ver con la paz y el bien, la certeza y la esperanza, donde podamos realmente tomar de nuevo la vida entre las manos, recuperar el beso y el abrazo, los brindis y los encantos, la fe y la libertad que nunca nada ni nadie puede dejar confinadas», ha apuntado.

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