El arzobispo convierte la homilía del Día de Asturias en un alegato contra la gestión de la pandemia

Juan M. Arribas

ASTURIAS

El arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes (dcha), saluda al presidente del Principado, Adrián Barbón, durante la eucaristía celebrada en la basílica de Covadonga a la que también han asistido el presidente del parlamento regional, Marcelino Marcos Líndez, y la delegada del Gobierno, Delia Losa, entre otros.
El arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes (dcha), saluda al presidente del Principado, Adrián Barbón, durante la eucaristía celebrada en la basílica de Covadonga a la que también han asistido el presidente del parlamento regional, Marcelino Marcos Líndez, y la delegada del Gobierno, Delia Losa, entre otros. Alberto Morante

Sanz Montes afirma que ha habido «mucha improvisación y no pocas mentiras» y que han primado intereses inconfesables y estrategias electorales. El prelado alaba la sensatez de la gestión en Asturias como excepción

08 sep 2020 . Actualizado a las 20:39 h.

Más que una homilía ha sido un varapalo sin paliativos contra la gestión del Gobierno Sánchez en la pandemia de coronavirus. El arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, ha criticado con dureza en Covadonga, en la celebración del Día de Asturias, el trabajo realizado por el Ejecutivo nacional. En su opinión, la gestión de la crisis sanitaria  ha sido «desigual», bajo «mucha improvisación» y «no pocas mentiras», en la que han primado« intereses inconfesables que esconden estrategias en el control de la libertad de las personas, de sus movimientos y de sus decisiónes». Sanz Montes ha hecho una excepción:  Asturias, donde se ha realizado con «sensatez, prudencia y razonables medidas». Adrián Barbón ha asistido a la eucaristía.

La tradicional misa de cada 8 de septiembre se ha celebrado con la limitación de aforo en el templo, y con una menor presencia de autoridades, y tampoco ha tenido lugar la procesión de la Virgen de Covadonga, «La Santina», hasta la cueva.

«Ha habido mucha improvisación, no pocas mentiras y la intervención de la vida de una entera sociedad donde los sentimientos, los divertimientos, las creencias y la libertad quedaban confinadas al albur de los «magos de oz» o de los gurús con los martillos de siempre», ha señalado en la homilía, Sanz Montes.