Rescates del verano en la montaña: más senderistas desorientados e indispuestos

El grupo de bomberos del SEPA, a bordo del helicóptero medicalizado, ha sido requerido casi el doble de ocasiones que el año pasado

Helicóptero del SEPA
Helicóptero del SEPA

Redaccion

Saber a dónde se va, mirar por dónde se pisa e ir bien preparado podrían ser tres consejos elementales para hacer una ruta de montaña de varias horas. En la mochila no pueden faltar agua y comida, con algo dulce y frutos secos y, fundamental, calzado apropiado. Por ejemplo, por Picos de Europa o la ruta del Cares, hay que llevar botas de montaña. Y prever el tiempo que va a hacer: la niebla no es buena compañera y, el calor, si no se va bien protegido, menos. El sentido común, y más en un verano tan caluroso y multitudinario como este, se hace imprescindible cuando se sale de monte para evitar males mayores. Pero es cierto que los accidentes ocurren y, a veces, resulta inevitable tener que pedir auxilio a los servicios de emergencias.

Sin embargo, este verano, y sobre todo en agosto, el Grupo de Rescate de Bomberos del Servicio de Emergencias del Principado de Asturias (SEPA), a bordo del helicóptero medicalizado, se ha tenido que emplear a fondo. Más que el año pasado, prácticamente todos los fines de semanas, con intervenciones a veces consecutivas en la misma jornada y, en ocasiones, realmente complicadas en las que arriesgan su vida para salvar a otras personas. En agosto incluso han tenido casi el doble de intervenciones en montaña y también en los rescates de personas que se quedan enriscadas en la costa, en playas que se quedan sin salida cuando sube la marea. 

Este verano, además, ha habido más intervenciones con un mayor número de personas afectadas. Hay dos ejemplos destacados. Por un lado, los senderistas que se han desorientado, en ocasiones hasta cuatro en una misma intervención cuando el año pasado solían ser, como mucho, dos. O los que, durante la travesía, se han sentido indispuestos por varias razones, como deshidratación o fatiga.

Hay que recordar que otro de los consejos elementales cuando se sale de monte es estar preparado físicamente, más si cabe si la jornada es calurosa como ha ocurrido la mayoría de los días de julio, agosto y lo que llevamos de septiembre. Precisamente en septiembre del año pasado eran solo tres las intervenciones destacadas del grupo de rescate de bomberos mediante helicóptero y, este año, hasta el pasado día 14, ya son siete los rescates que se han tenido que llevar a cabo con 10 personas implicadas en ellos.

De momento, y a falta de la mitad de septiembre, agoto se lleva la palma con la veintena de intervenciones que fueron comunicadas y en las que se rescató a casi una treintena de personas, en su mayoría por haberse desorientado mientras realizaban una ruta de montaña, por haber quedado enriscados en zonas de playa y acantilados, por haber sufrido una caída con lesiones y por haberse sentido indispuestos durante la caminata. Ese mes hubo que lamentar la muerte de una persona que se encontraba realizando una travesía en Laviana.

En agosto del año pasado, sin embargo, se habían realizado una docena de rescates en los que se vieron implicados una quincena de senderistas con motivos diversos como la desorientación, la deshidratación, caídas o por quedarse enriscados en zona de montaña.

En julio, mes en el que también falleció una joven de 14 años al volcar su canoa en el río Cares, se registraban la mitad de intervenciones que requirieron de un rescate con helicóptero que en agosto, algo más que en el mismo mes del año anterior pero con más personas implicadas en conjunto. En torno a una quincena de excursionistas de los que la mitad se perdieron haciendo la ruta, a veces por la niebla, otras por hacer una ruta de varios días en la que la vuelta se acaba complicando.

En junio, sin embargo, abundaron las caídas por encima del resto de motivos para tener que se rescatado. Hasta una decena de intervenciones se registraron ese mes en el que finalizó el estado de alarma decretado por la pandemia de coronavirus. Y, en cuanto a las zonas más recurrentes para los rescates, destaca por supuesto Cabrales. 

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