Los gastos desaforados de Cascos llegan al fin ante el juez

El fundador de Foro comparece este miércoles ante la acusación de apropiación indebida y administración desleal. Deberá explicar cargos como la fáctura del móvil de sus hijos, la compra de zapatos o el alquiler de un local de su propiedad como sede del partido en Madrid

El ex secretario general del PP Francisco Álvarez Cascos, durante su comparecencia ante la Comisión de Investigación sobre la supuesta financiación ilegal del PP.
El ex secretario general del PP Francisco Álvarez Cascos, durante su comparecencia ante la Comisión de Investigación sobre la supuesta financiación ilegal del PP.

Expulsado del partido que fundó para llegar a una breve presidencia del Principado de Asturias en el año en 2012, la ruptura política y personal de Francisco Álvarez-Cascos con Foro llega este miércoles a los tribunales, cuando comparezca en el juzgado de Oviedo para responder a la acusación de un presunto delito de apropiación indebida y administración desleal.

La dirección de Foro, ahora bajo la tutela de la anterior alcaldesa de Gijón, Carmen Moriyón, le acusa de haber llevado las cuentas del partido al borde la quiebra por una serie de gastos desmesurados entre los que se cuentan números cargos personales que van desde el pago de la tarifa del móvil de sus hijos, a tasas de licencia de pesca, o estancias en hoteles en viajes particulares, incluso zapatos para niños o encargos de sushi a domicilio. Pero también el cobro de un millón de euros en sueldos y otros 230.000 euros en gastos durante ocho años. El abogado Luis Llanes, que representa a la formación destacó que «hay es una sucesión de gastos y de compromisos financieros que adoptó desde el año 2011 hasta que cesa como vicepresidente; y hay una enorme confusión entre lo que es propio del partido con lo que es propio de él; tan llamativa como la que en su momento tuvimos ocasión de ver en el caso Villa».

Llanes destacó que este miercóles prestará declaración para ratificar la querella la presidenta de Foro, Carmen Moriyón, antes de que lo haga el propio Francisco Álvarez-Cascos que, en todo caso, tiene derecho a hacer ninguna declaración. En la siguiente sesión, fijada para el lunes 28 de septiembre, será el turno del perito auditor a quien el partido le encargó el informe de las cuentas del partido y en el que se detectaron varias irregularidades. También declarará el empresario Ignaciu Iglesias y Enrique Lanza, vicesecretario de implantación territorial. Llanes apuntó que durante el tiempo en el que Álvarez Cascos controló la dirección del partido «se autoconcedió salarios de los que nadie tenía conocimiento porque no había tesorero» y afirmó que los gastos que serán examinados suponen cantidades «desmesuradas» por las que «habrá cosas que pueda intentar justificar por la acción política pero el partido no tiene por qué pagarle la licencia de pesca».

Sushi, gasolina y pesca

En los últimos meses las revelaciones y filtraciones sobre estos gastos particulares que fueron pasados al partido han llenado titulares por lo llamativo de muchas facturas. En los documentos aportados al juzgados se afirma que Cascos llegó a cobrar al partido entre 2012 y 2019 hasta un millón de euros entre salarios y dietas a los que hay que sumar 230.000 en gastos pasados a la formación por conceptos tan variopintos como facturas de hotel, del teléfono de sus hijos, combustible, peajes, la compra de prensa o libros o incluso zapatos. En medio de una virulenta batalla política desarrollada el año pasado y que terminó con la expulsión de Álvarez Cascos del partido que fundó, se filtró que el expresidente asturiano llegó a superar los 5.000 euros mensuales de sueldo a cuenta del partido prácticamente desde su fundación, en el año 2011 hasta el verano del año pasado. En concreto todavía poco antes de ser expulsado, el salario base de Cascos ascendía a 3.300 euros, a los que había que sumar toda una serie de conceptes que incrementaban el monto: 330 euros por antigüedad, 147 por gratificación extraordinarias, más de 1.200 euros en dietas y algo más de 100 como complemento líquido. Pero las cifras llegaron a ser superiores en años anteriores. Entre 2012 y 2015 compatibilizó su sueldo de diputado en la Junta General del Principado (1.800 euros) con la paga del partido hasta rondar los 4.000 euros mensuales. En los gastos pasados se incluían facturas a hoteles en zonas de pesca, combustible y chófer, que llegaban a ascender entre 14.000 y 15.000 euros mensuales para el grupo.

A todo ello se suma el caso de la oficina en Madrid. El local pertenecía a una empresa propiedad de Cascos, Cinqualium S.L, de la que tambián participaba su anterior esposa María Porto. Sita en La Castellana, la oficina pretendía ser sucursal de Foro en la capital aunque realmente nunca se le dio ese uso. Con todo, la sociedad cobró al partido no sólo el alquiler sino «servicios adicionales» como fotocopias a 10 céntimos la unidad, café a 0,5 euros en el «self service» y a dos euros en recepción o «cajas de pastas» a un euro. Cinqualium se creó en el año 2005, uno después de que Cascos hubiera anunciado que dejaba la política activa hasta su regreso, tras un grave enfrentamiento con la dirección asturiana del PP, para encabezar la candidatura de su propio grupo, Foro en 2011, con la que alcanzó la presidencia del Principado en una breve legislatura de un año. Cascos fue administrador único de Cinqualium desde febrero de 2007 hasta el 8 de julio de 2011; poco antes de que lanzar su nueva candidatura política y entonces la sociedad quedó en manos de María Porto como administradora única.

 La batalla política

La expulsión de Cascos es la apoteosis de una larga crisis que comienza tras las últimas elecciones autonómicas y generales que dejan su representación parlamentaria muy menguada (dos escaños en la Junta General y uno, sólo tras la repetición electoral, en el Congreso) y las arcas de la formación en números rojos. La actual presidenta y exalcaldesa de Gijón, Carmen Moriyón, se marca como objetivo prioritario reducir esa deuda y además se niega a dejarse administrar por un poder en la sombra, aunque sea el del fundador. En el estallido entre los dos bloques es cuando empiezan las filtraciones sobre los gastos desmesurados de Cascos de índole personal. Si Moriyón cuenta con el respaldo de una mayoría de ediles del partido y también de su secretario general y diputado en la Junta, Adrián Pumares; Cascos tiene a su favor al otro diputado asturiano, Pedro Leal (que terminaría expulsado a finales de mayo) y en el Congreso en Madrid a Isidro Martínez Oblanca.

Pero, al menos por el momento, desde la dirección del partido no se plantearon abrir un expediente a Oblanca que termine con su expulsión. Al contrario que en el caso de Leal, que fue suspendido de militancia por declaraciones públicas en las que descalificaba a Moriyón, el diputado en el Congreso no ha realizado manifestaciones de ese calibre. Pero los choques con la dirección son constantes y van más allá de las discrepancias sobre el liderazgo del partido. Desde hace meses, Oblanca se posiciona en los debates de las Cortes sin tener en cuenta las directrices de Foro en Asturias y votó por su cuenta, entre otros asuntos, contra la prórroga del Estado de Alarma o contra la denominada ley de eutanasia, dos cuestiones que despertaron resquemor en Oviedo.

La expulsión de Pedro Leal ha abocado a Foro a terminar en el Grupo Mixto en el parlamento asturiano. La cámara reformó esta legislatura su reglamento para permitir formar grupo propio a los partidos con un mínimo de dos escaños (y no tres como hasta ahora), lo que acarreará también una mengua de recursos parlamentarios para la formación en Asturias. Meses atrás saltó la polémica por el hecho de que Oblanca usara los fondos del Congreso en Madrid para la puesta en marcha de una página web destinada a difundir su actividad al margen de la oficial del partido.

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