Los asturianos que ya conocen el toque de queda

ASTURIAS

Asturianos afincados en Francia viven el toque de queda
Asturianos afincados en Francia viven el toque de queda

«Hace más difícil el contacto social, ver a los amigos y salir de la rutina trabajo-casa», afirma Clara Díaz

22 oct 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

La segunda ola de coronavirus está golpeando a muchos países. Un ejemplo es Francia, que ya ha aplicado el toque de queda para frenar la rápida progresión de la pandemia. Algunos asturianos afincados allí explican cómo están viviendo esta situación. El Gobierno francés ha establecido esta medida durante un mínimo de cuatro semanas, que pueden ser prorrogables a seis si los indicadores de la pandemia no mejoran. Los habitantes de París y de ocho ciudades de la región (Lyon, Marsella, Toulouse, Lille, Montpellier, Grenoble, Rouen y Saint-Etienne) deberán permanecer en sus casas entre las 9 de la noche y las 6 de la mañana. De no cumplir la normativa se enfrentarán a multas de 135 euros.

«Por ahora no he notado mucho la diferencia, ya que el ritmo de Francia es diferente. Todo es dos horas más temprano. Yo a las 9 de la noche ya estoy cenando y pensando en irme a la cama. Seguramente lo notaré más durante las vacaciones cuando quiera hacer planes en París y no pueda», afirma Silvia Pérez.

Silvia Pérez, asturiana afincada en Palaiseau, un pueblo a las afueras de París (Francia)
Silvia Pérez, asturiana afincada en Palaiseau, un pueblo a las afueras de París (Francia) Silvia Pérez

Esta boalesa, afincada en París desde hace dos años, asegura que de momento no hay policía controlando y, además, les resulta «gracioso». Tanto ella como su entorno están con la adrenalina de «llegué a casa a las 21.15 y no me pararon». Pero eso sí, tiene claro que en «unos días será menos divertido». Actualmente, Francia ha reportado casi 900.000 personas confirmadas y más de 33.300 muertes por coronavirus, ocupando el cuarto lugar en Europa.

Pero, sin embargo, las medidas sanitarias dependen mucho de la zona. Se hace una clasificación por colores según varios criterios: casos en proporción a población, hospitalizaciones,  ocupación de camas UCI, entre otros.  Por ejemplo, en Palaiseau, donde vive Silvia Pérez, la mascarilla es obligatoria. En cambio, cada empresa se organiza como puede. «Los protocolos dicen todo y nada en concreto», asegura la joven. Aunque en su centro de trabajo cumplen con la normativa vigente y no ha habido ni un solo caso confirmado, «no existen distancias de seguridad, ni gel obligatorio, ni mucho menos grupos burbuja», denuncia.

También Jorge San Juan lleva bien el toque de queda. «La verdad es que ahora anochece tan temprano y empieza a hacer tanto frío, que entre semana no es mayor problema». Eso sí, asegura que el fin de semana es más complicado. «Cuando dependes del transporte público tienes que planear la vuelta a las 19 horas, ya que si esperas más el tren se abarrota y es casi peor», explica.

Jorge San Juan, asturiano afincado en Ile-de-France (Francia).
Jorge San Juan, asturiano afincado en Ile-de-France (Francia). Jorge San Juan

Asimismo, este gijonés, afincado en Ile-de-France, afirma que las medidas sanitarias que lleva a cabo por la pandemia es principalmente ponerse la mascarilla. «El resto son cosas que ya hacía antes y creo que son de higiene básica, como toser en el codo o lavarse las manos a menudo», añade.  Por otro lado, explica que en París ya era habitual que la gente se echara gel hidroalcohólico al salir del metro. «Era algo que me llamaba la atención».

En cambio, Clara Díaz, quien lleva seis años viviendo en Montpellier otra de las ciudades afectadas por la nueva medida, afirma que aún no le dio tiempo a darse realmente cuenta de lo que implicaba el toque de queda. Pero, asegura que la normativa «hace más difícil el contacto social, ver a los amigos y salir de la rutina trabajo-casa». Aun así ve las cosas con optimismo. «Lo más difícil es estar lejos de casa», sentencia.

Clara Díaz, asturiana afincada en Montpellier (Francia)
Clara Díaz, asturiana afincada en Montpellier (Francia) Clara Díaz

En el caso de esta allerana, en el trabajo sí que tienen protocolos estrictos. Deben llevar siempre puesta la mascarilla y desinfectarse continuamente las manos con gel hidroalcohólico. Tanto cuando entra al edificio como cada vez que entra al despacho.

No solo Francia y el toque de queda une a estos asturianos, sino que, también, la opinión que tienen sobre la gestión de la pandemia. Consideran que fue y es tan caótica tanto en Francia como en España, aunque eso sí quieren pensar que los políticos lo están intentando hacer lo mejor que pueden. «Creo que una pandemia mundial no es algo que podamos controlar, así como así», sentencia Silvia. «Se escucha muy poco a la comunidad científica», asegura Clara.

Por su parte, Jorge cree que el mayor problema es que la gente no ha querido instalar las aplicaciones de seguimiento para el covid. «Hay mucho analfabeto digital hablando de derecho a la privacidad cuando van con sus smartphones hasta arriba de aplicaciones que lo único que hacen es robarles sus datos personales. Mejor dárselos al estado que no a una multinacional, creo. Si hubiera sido obligatorio instalarla, hubiera sido mucho mejor para trazar todos los casos», explica.

Lo cierto es que la cifra de contagios a nivel mundial cada día va en aumento. De momento, ningún país ha erradicado esta enfermedad entre sus fronteras. Sin embargo, lo que está claro es que se quiere evitar a toda costa un confinamiento general como el de marzo pasado. ¿Sería el toque de queda la solución para nuestras malas cifras? El gobierno de España ya baraja la opción de aplicarlo en todo el territorio nacional, pero para ello deberá decretarse el estado de alarma.