«Nos empujan a la gentrificación y al modelo Amazon»

Marcos Gutiérrez ASTURIAS

ASTURIAS

David Barroso, tras la barra de La Mina, se prepara para vaciar neveras y recoger el local antes de cerrar
David Barroso, tras la barra de La Mina, se prepara para vaciar neveras y recoger el local antes de cerrar

David Barroso, hostelero gijonés, cierra las puertas de su bar por segunda vez este año. «Yo sigo tirando de ahorros, pero la Administración nos tiene que dar una salida para que no nos esté costando dinero»

05 nov 2020 . Actualizado a las 09:33 h.

Asturias vive desde hoy una situación similar a la fase 1 de la desescalada de la pasada primavera. Se limitan las actividades económicas no esenciales y se amplia el toque de queda, que comienza a partir de las 22 horas. El de la hostelería es uno de los segmentos de actividad más afectados por la situación actual.

David Barroso es el propietario de La Mina, en Gijón, e integrante de la plataforma Hostelería con Conciencia. La suya es una cervecería y bar de filosofía rockera de la calle Santa Lucía, en el corazón de una de las zonas más frecuentadas de la ciudad. Frecuentada, claro está, antes de que la noche y los bares fueran considerados desde muchos estamentos como una actividad de riesgo en tiempos de COVID 19. El pasado mes de diciembre La Mina celebró su XII aniversario. Abrió coincidiendo prácticamente con el estallido de la crisis de 2008. Este funesto 2020 ya ha tenido que cerrar sus puertas dos veces. Su responsable ignora si el decimotercer cumpleaños del pub podrá celebrarse con o sin clientes.

Ya contaba con una experiencia anterior trabajando en un local de la Ruta de los Vinos gijonesa por lo que, en total, acumula casi dos décadas en el mundo de la hostelería. Explica que, en el sector, «había rumores desde hace un par de semanas y ya, con los datos que hay de contagios y la saturación de Cabueñes, el cierre parecía claro». «No sé si va a valer cerrar solo estos sectores, pero a mí me parece una medida lógica y que hay que tomar», recalca.

Eso sí, del mismo modo que los dueños acatan las normas de lucha contra la pandemia, también piden «medidas de protección en lo económico para que no se deje a nadie atrás». «No solo somos los hosteleros y pequeños autónomos. De esto vive mucha gente y si ahora no se apoya al pequeño autónomo, cuando se acabe esto vamos a quedar muy pocos en pie», advierte.

Dice que la actual casi le hace «echar de menos la crisis de 2008». «Ahora es que se nos limita el trabajo y no se nos cubren los gastos fijos, lo que nos lleva a endeudarnos hasta no poder más», asevera. En su caso, el arrendador de La Mina es una firma inmobiliaria, que gestiona el alquiler del inmueble para el llamado ‘banco malo’.

«Para ellos, yo soy un número; no tengo una cara amiga y, cada vez que llamo a la centralita, hablo con alguien distinto», lamenta. Considera que, en virtud del contexto actual, firmas como esa deberían «pausar el contrato o exonerar directamente». «Acatamos las normas sin rechistar pero, al final, lo que pedimos es un poquito de coherencia ya que, si nos limitas el trabajo, ¿cómo nos pides pagar el 100%?», indica.

Recuerda que «en Alemania ha cerrado la hostelería y les van a dar el 75% de lo facturado en noviembre del año pasado». En su caso, las ayudas que recibió durante el confinamiento cubrieron tan solo «una tercera parte de los gastos fijos». Se trata de comenzar el mes con «números negativos y, con eso, tienes que afrontar la vida, el alquiler de tu casa, los gastos de tu familia y tirar del carro».

No sabe cuándo podrá volver a levantar la persiana de su cervecería, pero lo que sí tiene claro es que, «si vamos a hacer lo mismo que en verano, yo casi prefiero estar cerrado más tiempo, que se controle bien la situación y que una vez que se abra sea de todas todas». «Yo sigo tirando de ahorros, pero la Administración tiene que dar una salida para que no nos esté costando dinero y que, a la vez, un fondo buitre siga facturando lo mismo a final de mes», dice.

Cree que, a día de hoy, «los de abajo cada vez están más precarios. Saldremos de la crisis, pero ¿a qué precio?¿Queremos que luego sean todo franquicias y grandes grupos empresariales en vez del bar de la esquina y la tienda de toda la vida donde te saludan y te conocen? Parece que nos empujan a la gentrificación y al modelo Amazon».

En su bar no tiene «producto perecedero, lo único los barriles pinchados. Pero con el distribuidor que tengo no hay problema. Ya la última vez me los repusieron». A su juicio, «la gente de barrio se ayuda y la Administración está en otra realidad». «Volveremos en cuanto nos dejen, esperemos que con buenas medidas. Vamos a pelear por lo que creemos justo para nosotros y los trabajadores. Somos hosteleros, pero lo que reivindicamos conviene a cualquier autónomo», apunta y solo pide «medidas concretas, nada de pataletas».