Los alcaldes de Oviedo y Gijón se suman a la demanda y el sector pide reabrir con limitación de aforo y distanciamiento como en la desescalada de la primavera
11 nov 2020 . Actualizado a las 18:12 h.Las restricciones impuestas en Asturias, en un contexto de auge de contagios y, lo más importante, de hospitalizaciones, ha tenido también un impacto económico considerable, por la suspensión de la actividad no esencial que ha afectado de forma singular a la hostelería y al pequeño comercio. Las protestas de estos sectores han acompañado la primera semana de imposición de los cierres y la presión política se ha hecho manifiesta entre grupos de la oposición pero también en las alcaldías de algunas de las principales ciudades de Asturias. La reapertura, al menos la del pequeño comercio aunque no sea así con la hostelería, está hoy más cerca. El Principado tomará una decisión al respecto este jueves, no ha querido avanzar su decisión (en la que tendrá gran peso la evolución de los parámetros sanitarios) pero fuentes del Ejecutivo destacaron que la cuestión «se va a considerar» y que «está sobre la mesa».
La presión de los ediles no es pequeña. En Oviedo, el alcalde Alfredo Canteli ya llegó a pedir la semana pasada que se permitirera la reapertura al menos en la capital presumiendo de que sus datos eran mejores que los de Gijón. Este miércoles, la Comisión de Economía del consistorio aprobó una proposición para pedir al Principado la reapertura del comercio minoristas. En Gijón, donde gobierna el PSOE, el pleno dio paso a una propuesta similar del PP en el mismo sentido. «Tenemos desbordado el coronavirus en Gijón», señaló la alcaldesa Ana González según citó Europa Press a la hora de responder a los conservadores que exigían saber si las limitaciones se imponían con criterios científicos. «No escondan la realidad de lo que nos esta pasando porque es muy grave», recalcó González quien en todo caso afirmó que se ha reunido por dos veces con el Principado con la misma petición para defender que el comercio minorista cerrado pueda abrir y comprometiéndose a llevar de nuevo la petición a la reunión de la Comisión de Seguimiento de la COVID-19.
La secretaria de la Federación Asturiana de Comercio, Magdalena Huelga, manifestó que esperaba que se tomara en consideación la reivindicación del sector, y que pasa por una repaertura con medidas «ya más que ensayadas en la desescalada», es decir con una reducción del aforo y con un control estricto del distanciamiento. La responsable de la Federación de Comercio recalcó que los empresarios aplicarían con rigor las medidas porque «además se da una imagen de seguridad a los clientes» y añadió que, a su juicio, se siguen mateniendo actividades «con la misma interacción social que los que tiene que cerrar».
Leer más: Tatuajes, sí; café para llevar, no
La confusión sobre qué establecimientos han podido seguir abiertos y los que han tenido que bajas la persiana ha sido uno de los puntos principales del las críticas del sector a la administración, señalaron que la primera resolución les dejó en la incertidumbre y muy abierta a la interpretación y que la publicación de un documento con respuestas a las dudas más comunes no trajo mayor claridad «no se permite, por ejemplo, una tienda de vapeo, que pensamos que se equipararía a un estanco como se hizo en marzo, o el caso de una mercería que tiene que cerrar pero una tienda de arreglos puede seguir abierta».
Competencia desleal
El decreto asturiano estableció el cierre de las grandes superficies, pero muchas de ellas tienen establecimientos para la venta de alimentos que está considerada como esencial. En teoría estas grandes superficies deben establecer una barrera si en un mismo espacio se vende productos permitidos y lo no permitidos. Por ejemplo, una zapatería tiene que estar cerrada pero en una gran superficie, a unos pasillos de distancia de las latas de atún y la leche puede que haya también una estantería de calzado. Huelga señaló que le constaban denuncias ante la Policía, presentadas de forma particular porque «pese a que haya una barrera marcada, hay clientes que acceden a productos no permitidos y en caja se los cobran».
Hostelería y pequeño comercio han compartido muchas penurias en la pandemia pero es probable que en la reapertura sigan ritmos distintos. Al respecto, la secretaria de a Federación lamentó que en ocasiones se les metiera «en el mismo saco» y abundó en que «sin entrar, dios me libre, en lo que hay que hacer en la hostelería, lo que sí sostenemos es que en un pequeño comercio la interacción social es prácticamente nula».
A todo ello, Huelga unió la demanda de que se desplieguen ya de forma inmediata las ayudas a los sectores afectados por los cierres «el daño ya esta hecho, pero no se pueden anunciar estas medidas y dejar en el aire la compensación, es algo que exigimos, que se lleven a cabo de manera justa».