Galicia y Asturias ven en los fondos europeos una oportunidad histórica para redefinir su futuro

Juan María Capeáns Garrido
Juan Capeáns LA VOZ

ASTURIAS

Los presidentes Feijoo y Barbón analizaron los retos autonómicos tras la pandemia en la tercera edición de los Encuentros en el Eo

18 nov 2020 . Actualizado a las 20:11 h.

Galicia y Asturias han vuelto a reunirse alrededor de los Encuentros en el Eo, un foro que acerca a estas dos comunidades y que promueven La Voz de Galicia y La Voz de Asturias con el patrocinio del Banco Sabadell. Fue una cita diferente a las dos anteriores, adecuada a los tiempos de pandemia en la que los dos presidentes autonómicos, el de la Xunta y el Principado, Alberto Núñez Feijoo y Adrián Barbón, analizaron las medidas sanitarias y las soluciones para la recuperación socioeconómica de dos comunidades que han compartido pasado, presente y futuro. Un puente virtual que consiguió incrementar los sentimientos de cooperación, buen entendimiento y vecindad de las dos anteriores ediciones, con planteamientos y propuestas que se desgranaron a través de una conversación moderada por el director de La Voz, Xosé Luís Vilela, y que introdujo el director general del Banco Sabadell Gallego y del Sabadell Herrero, Pablo Junceda, quien propuso a ambos dirigentes «trabajar para hacer, con valentía y prudencia».

La llegada de los fondos europeos y su correcta gestión abrió un debate con notables coincidencias en los diagnósticos y una unánime reflexión sobre la «oportunidad» que supone la inyección masiva de inversiones tanto para la Unión Europea, que recupera su papel vertebrador, como para las comunidades autónomas, cuyos proyectos deberá defender en Bruselas el Gobierno de España.

El presidente de la Xunta explicó que tras la primera ola de la pandemia y una vez renovada la confianza de los gallegos activó cambios en su equipo para afrontar la reactivación socioeconómica de Galicia, reforzando la coordinación y la gestión en torno a una vicepresidencia económica que está centrando sus objetivos en presentar proyectos innovadores pero con una fuerte raíz en los sectores consolidados, como el automóvil o el textil, o en plena transición, como el energético o el forestal. En el ámbito autonómico, anunció que en los próximos días se conocerán los primeros detalles de unos presupuestos gallegos en los que ya asomará el objetivo clave para reactivar el empleo, que consiste en concentrar en dos años las inversiones que en otras circunstancias se extenderían en una legislatura de cuatro.

Un cambio de una economía, más verde y digital

Feijoo reclamó al Ejecutivo central que aprecie la voluntad de Galicia por presentar iniciativas «que no deben ser estéticas, sino entrar en el corazón de los sectores principales, generando empleo y consolidando un cambio de una economía, más verde y digital», y puso en valor el hecho de ir de la mano de las grandes empresas de la comunidad, que asumen riesgos junto a las administraciones públicas, un gesto que, entiende, debe traducirse en un acceso prioritario a la financiación. El líder gallego también aprovechó su intervención para reclamar a Madrid claridad en los criterios de reparto, apuntando algunas propuestas estratégicas como atender la despoblación y la dispersión geográfica, el reto de la digitalización o la transición energética «para poner el territorio a competir» y así contribuir a acortar las diferencias de rentas de las regiones europeas.

Adrián Barbón desveló en su primera intervención que Galicia y Asturias fueron las primeras comunidades que plantearon la necesidad de activar fondos públicos en las conferencias de presidentes celebradas durante la primera ola de la pandemia, y explicó que el Principado se preparó desde el verano para optimizar la gestión de los recursos a través de la buena gobernanza política, con una oficina de coordinación, pero también con la colaboración intensa de la sociedad organizada. Sindicatos, empresas, ayuntamientos y universidades participan activamente en la definición de estrategias para un centenar de proyectos que aspiran a inversiones europeas.

El referente socialista coincidió con Feijoo «plenamente» en el planteamiento de los proyectos tractores, que a su juicio servirán para corregir los desequilibrios y redefinir modelos agotados como el de la minería, y confió en que el Gobierno de España tenga la habilidad de percibir el esfuerzo de ambas comunidades por facilitarle el trabajo con iniciativas que se ajustan a los objetivos europeos, con una apuesta por la colaboración pública-privada «con la que tenemos mucho hecho».

Al margen de las propuestas autonómicas, Barbón abrió el debate sobre la necesidad de ejercer presión política y territorial con criterios de unidad. El presidente asturiano apuntó que ambas comunidades apenas suman 3,7 millones de ciudadanos, una región que Feijoo amplió hasta diez millones si se suma a Castilla y León y al norte de Portugal, en sintonía en cuestiones estratégicas como el corredor ferroviario atlántico, que ambos destacaron como un elemento dinamizador de la España menos poblada pero con un peso inequívoco a nivel industrial.

 La oportunidad del sector primario

Adrián Barbón fue el primer en abordar otro de los planteamientos presentados en esta tercera edición a ambos dirigentes, como es el futuro del sector primario. Para el líder asturiano, tanto su comunidad como Galicia se han convertido durante la pandemia «en la despensa de España», y destacó la reacción de una sociedad que ha sido más consciente que nunca de la relevancia de un sector agroalimentario que estuvo a la altura de las circunstancias, además de percibir un futuro más sólido para el sector forestal, en el que también incidió el presidente gallego a lo largo de varias de sus intervenciones. La calidad de los productos y las marcas vinculadas al territorio serán determinantes en los próximos años para unos consumidores más preocupados que nunca por la salud. «Algunas cosas han cambiado», reconoció Núñez Feijoo, que reflexionó sobre el regreso a un mundo rural mejor conectado que durante la crisis sanitaria se identificó de forma inequívoca con la calidad de vida. En este sentido, Barbón aseguró que la digitalización y el teletrabajo ya está propiciando un cambio de tendencia esperanzador para el rural, que empieza a anclar población que asume que su primera vivienda puede estar en el campo y no en las ciudades.