Cantabria, el verso libre: el resto del noroeste no quiere oír hablar de «salvar la Semana Santa»

Luis Fernández
Luis Fernández REDACCIÓN

ASTURIAS

Control policial de acceso a Oviedo para comprobar las acreditaciones
Control policial de acceso a Oviedo para comprobar las acreditaciones

Asturias deja claro que no levantará el cierre perimetral y Galicia y Castilla y León consideran que ahora no toca ese debate

06 feb 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

«Si queremos descender a niveles de seguridad pública sanitaria hay que sacrificar la Semana Santa». El presidente del Principado, Adrián Barbón, ha sido contundente. A pesar de la mejoría de la evolución de la pandemia en los últimos días en Asturias, el jefe del Ejecutivo autonómico quiere evitar cualquier tipo de triunfalismo y ha dejado claro que mantendrá el cierre perimetral hasta que finalice el estado de alarma, en mayo. Su posición coincide con la de Castilla y León y Galicia -aunque Feijoo ha sido menos contundente y emplaza el debate para marzo- y choca frontalmente con Cantabria, que en este caso es el verso libre entre las comunidades del noroeste.

Uno de los primeros en abrir el debate fue Miguel Ángel Revilla, presidente de Cantabria. Según ha defendido, sería posible abrir el tránsito entre comunidades para Semana Santa si el nivel de contagios sigue bajando y para esa fecha se ha vacunado a entre el 15% y el 20%. Las fiestas son en abril y en este momento tiene administradas las dos dosis poco más del 1% de la población española. En Asturias la cifra se eleva al 2,5%. El objetivo de Revilla es salvar «en parte la Semana Santa» y conseguir estar «a pleno rendimiento en verano».

Si no hay cambios, Cantabria abriría pero no se podría salir ni entrar en la comunidad. Asturias ya ha dicho que no, y Castilla y León y País Vasco tampoco están por la labor. Con una presión asistencial que está llevando al límite su capacidad sanitaria, la consejera de Sanidad de Castilla y León, Verónica Casado, ha afirmado que «me parece extraordinariamente arriesgado estar hablando de desescalada cuando no hemos acabado de escalar». Casado ha calificado la situación actual de «muy grave como para banalizar o lanzar expectativas que, ahora mismo, no podemos tener de ninguna de las maneras». Tampoco el País Vasco tiene pensado levantar el cierre, por lo que Revilla se queda, de momento, solo en sus aspiraciones.