Barbón: «La Semana Santa no se podrá celebrar como se hizo en Navidad»

El presidente del Principado admite el error: «La Navidad no se debería haber celebrado». «La desescalada será lenta, progresiva, pasito a pasito». «Las farmacéuticas se han convertido en verdaderos mercenarios»

Entrevista a Adrián Barbón
Entrevista a Adrián Barbón

En el despacho de Adrián Barbón (Laviana 1979) sopla una brisa invernal. Como si de un aula de Primaria se tratase, con las ventanas abiertas de par en par, el presidente del Principado aplica el protocolo de ventilación con rigidez. Lo contrario sería incoherente: en los últimos meses ha sufrido la oposición del sector hostelero, que ha criticado las sucesivas restricciones impuestas en Asturias en la segunda y tercera olas. Barbón mantiene la filosofía que le ha guiado estos meses de zozobra sanitaria: salvar vidas y controlar el virus son el mayor acelerante de la economía asturiana. Reconoce que fue un error tolerar la Navidad pero no tropezará con la misma piedra: «La Semana Santa no se celebrará como se hizo en Navidad».

-El 14 de abril publicamos una entrevista ciudadana con usted. Los lectores de La Voz le mandaban sus preguntas a través de un vídeo. Al volver a escucharla, llama la atención el clima de esos días. El gran miedo al contagio, que parece que se ha perdido, y también una idea optimista: en poco tiempo todo volvería a la normalidad. Han pasado nueve meses, ¿se arrepiente de algo?

-Acaba de hacer referencia al miedo al virus. Quizá hubo un exceso de confianza. Me gusta reconocer errores, algo que en política no abunda. Hubo un exceso de confianza y la segunda ola fue terrible. Aunque pudimos doblegar la curva con las medidas tan duras que hubo que adoptar. Ahora estamos en la tercera ola y vamos a ver si ya estamos coronando el máximo. Pero no nos engañemos: yo creo que ha habido un exceso de confianza generalizado en el conjunto de la sociedad. El error fue no insistir aún más en las medidas de protección y seguridad.

-Porque en el verano hay un momento mágico, entre mediados de junio y mediados de julio…

-El de los 25 días…

-Durante ese mes el virus se erradicó en Asturias. Aparte del exceso de confianza, ¿se debería haber tomado alguna medida más?

-En aquel momento no se habrían entendido. Por ejemplo, el cierre perimetral que ahora tenemos si lo hubiéramos mantenido durante verano no se habría entendido. Aunque ahora hay quien opina que hubiera sido una buena medida. Los sectores económicos que viven del turismo, que son muchos, hubieran reaccionado muy a la contra. Nadie se lo planteó en ninguna parte de España. En aquel momento no había estado de alarma y no podía haber restricciones de movilidad. No es tanto medidas que no tomamos como medidas que no podíamos tomar. Hoy tengo claro que vamos a mantener el cierre perimetral hasta el final del estado de alarma.

-Se ha aprendido la lección.

-Está claro que a menor movilidad intercomunitaria hay una protección y un control mejor de la pandemia.

-Tenemos en marcha un cierre perimetral por incidencia en concejos. ¿Y si no funciona, qué margen hay para implementar nuevas medidas?

-Estoy convencido que ahora va a funcionar por un motivo: va acompañado de una medida que por entonces no iba, el cierre del interior de la hostelería. Esto indigna al sector hostelero y yo empatizo con ellos y entiendo su difícil situación, pero si algo tenemos ya probado en la tercera ola y lo vimos en la primera y segunda ola, es que los espacios interiores en los que uno socializa, se quita la mascarilla, interactúa con otras personas y no mantiene las distancias de seguridad automáticamente generan mayores contagios. Hay dos cosas que hemos aprendido de este virus: la interacción social y la mayor movilidad generan más contagios. Hay datos para el optimismo, lo que está pasando en Grado o en Llanes. Se ve que las restricciones ya están doblegando la curva. Hay que esperar unos días para ver cómo este efecto se reproduce en otros municipios.

-El sector hostelero se ha convertido en un frente opositor a su gestión incluso por encima de algunos partidos políticos. Los hosteleros insisten en que no son un foco de contagio. ¿Puede rebatir ese argumento?

-Con los datos en la mano. Es matemática pura. En la segunda ola, cuando el 2 de noviembre tuvimos que aplicar medidas muy restrictivas me dijeron los epidemiólogos que entre el día 14 y el 21 posterior a su aplicación la curva empezaría a doblegarse. Y así fue. Yo hablo con presidentes autonómicos de todos los partidos y con presidentes del PP que tienen la hostelería cerrada y me dicen lo mismo. Cuando se restringe la sociabilidad hay un efecto decreciente entre el día 14 y el 21.

-Por tanto se debería haber cerrado la hostelería en Navidad, visto lo que ha sucedido. A Ángela Merkel no le tembló el pulso…

-Nosotros somos la comunidad que más tiempo tuvo cerrada la hostelería. En Navidad  Asturias fue la comunidad que tuvo las medidas más restrictivas junto con Valencia. Se nos criticó: recuerden que se decía, vamos a tener que marchar corriendo con las uvas en la boca. Adelantamos el toque de queda, limitamos la hostelería a mesas de 4 personas, hicimos cribados a la gente que venía de fuera. No fuimos comprendidos entonces. Los mismos que criticaron esas medidas son los mismos que dicen que deberíamos haber sido más duros. Todos nos damos cuenta hoy de que la Navidad no se debería haber celebrado como la celebramos. Eso es un reconocimiento que tenemos que aprender. Y ya le adelanto: la Semana Santa no se podrá celebrar como se celebró la Navidad.

-¿Y el verano? ¿Corremos el riesgo de que con la idea de «Salvar el verano», como se intentó salvar la Navidad, ocurra lo que ya ha sucedido?

-Hay una diferencia no menor entre la Semana Santa y el verano y es el hecho de que durante la Semana Santa estará aún vigente el estado de alarma. En verano, por desgracia, ya no. Por tanto las comunidades vamos a perder los instrumentos extraordinarios que de momento tenemos. Ahí tendrá que ser el Gobierno de España el que determine, porque recuperará los poderes delegados y determinará lo que hay que hacer. Hay que aprender la lección de la Navidad. Cerramos diciembre con los mejores datos de España tras un noviembre que fue terrible.

-¿Será un verano con más restricciones que el verano anterior?

-Depende de cómo avance la inmunidad de la vacuna.

-El ritmo de vacunación va lento, aunque la administración asturiana es la más eficiente de España, pero es relativo porque a este ritmo necesitaríamos dos o tres años para vacunarnos todos. ¿Usted cree que es factible, como defiende el Gobierno central, que el 70% de la población esté vacunada antes del verano?

-Todo depende de si llegan o no las vacunas de la Unión Europea. Sabe que la compra de vacunas se está gestionando por la UE. Las farmacéuticas se han convertido en verdaderos mercenarios, que van a por el mejor postor. Está claro que están vendiendo esas vacunas a un precio mayor a otros países del mundo. La UE tiene que actuar como una gran potencia no solo económica sino política. Ahí se tiene que ver la capacidad de la política para actuar. Al ritmo que se preveía al principio llegaremos al 70% en verano. Si no llegan es imposible. Asturias tiene un aparato logístico preparado para vacunar lo que haga falta. Cuando algunos decían que guardaban la segunda dosis para no vacunar y esas historias para no vacunar al ritmo debido, en Asturias dijimos que teníamos la logística organizada durante todos los días de la semana, festivos y todas las horas que haga falta.

-¿Cómo vería comprar la vacuna rusa o la de Johnson & Johnson?

-Si las valida la Agencia Europea del Medicamento yo no veo ningún problema.

-¿Cuándo cree que todos los asturianos se podrán vacunar? O más directo, ¿cuándo cree que se vacunará usted?

-Estoy a disposición de cuando se determine el protocolo nacional y me toque. Lo desconozco ahora mismo. Moderna parece que va a dar un suministro mayor y Pfizer también… Si el 70% está vacunado en verano, viviríamos una inmunidad de grupo más normalizado.

Entrevista a Adrián Barbón
Entrevista a Adrián Barbón

-Explique por qué un directivo sanitario debe vacunarse antes que un anciano de más de 80 años.

-Es una explicación técnica que ha dado el Servicio de Salud. Lo primero: un directivo sanitario no es un alto cargo. En Asturias somos 84 altos cargos en el Gobierno. De ellos 10 son secretarios generales técnicos: no son ni políticos. Los directores generales, los viceconsejeros y consejeros y el presidente somos 74. Ninguno de estos 84 se ha vacunado. No se ha vacunado la gerente del Sespa ni los servicios centrales. ¿Quién se ha vacunado? Esos responsables intermedios de las áreas sanitarias que desarrollan funciones ligadas a la asistencia personal. Me explicaron el caso de una directora de Enfermería que forma parte de un equipo de vacunación. U otro directivo sanitario que es un uvista y que tiene que entrar en ocasiones en las UCI para la gestión. La directora general del Sespa, que es muy rigurosa dijo que se examinaba caso por caso. Y se va a crear una comisión técnica. No es lo mismo un alto cargo o un consejero que una directora de Enfermería de un área sanitaria que se dedica a ser interventora en determinadas residencias de mayores, por poner otro ejemplo.

-¿No debería vacunarse el consejero de Salud, Pablo Fernández?

-Bien, es un planteamiento. En la última reunión del comité de vacunas hubo gente que se posicionó en ese sentido, que el staff gubernativo sanitario debería estar vacunado y no hubiese «vacío de poder» en la gestión sanitaria. Hemos sido muy escrupulosos. Uno se tiene que vacunar por su vulnerabilidad o por su proximidad al virus. Los que estamos haciendo funciones administrativas tenemos menor exposición al virus. Tenía claro que ningún alto cargo se había vacunado. Si lo hubiese hecho sería inmediatamente cesado. Y la FSA ha demostrado muchísima contundencia.

-¿Es partidario de hacer obligatorio el uso de la mascarilla FFP2?

-Lo tienen que examinar los técnicos. Si mañana nuestros epidemiólogos me dicen que para frenar el contagio lo mejor es la mascarilla FFP2 lo respaldaría sin pensarlo. Hay que fundamentar las decisiones políticas en los técnicos.

-¿Cómo se ha conducido la oposición en esta pandemia, en su opinión? ¿Se ha hecho populismo?

--El drama de la política actual se llama populismo. Es un drama transoceánico. Lo vemos en Estados Unidos, en Rusia, en Brasil y por desgracia en España. Quiero agradecer a los partidos que han entendido que no es un momento de normalidad. La gente en la calle está pensando por su situación de salud, han visto morir a familiares, las secuelas, han perdido el empleo o están en situación de perderlo. Y lo que nos piden a los políticos es que nos dejemos de politiqueo barato. Ha habido partidos que lo han entendido y que han apoyado el presupuesto regional, el mayor de la historia y con el mayor apoyo de la historia. Lamento la actitud del principal partido de la oposición, el PP, porque no está a la altura del momento. En periodos no tan excepcionales tuvo otra actitud con mi antecesor en el cargo.

-¿A qué cree que obedece esa estrategia?

-Obedece a la debilidad del PP de Asturias, con muy poca presencia institucional, en el ámbito municipal son tercera fuerza por detrás de IU. Tienen miedo escénico a Vox y al avance de la extrema derecha en Asturias, que según las encuestas sigue creciendo. Les pone nerviosos. Es un error porque la mayor parte del votante moderado de la derecha democrática quiere que unamos esfuerzos. Por mi parte, disposición plena.

-¿Llegará una cuarta ola? ¿Cómo será?

-No lo sé. Deberíamos retrotraernos a 1918, a la gripe española. Hubo prolongaciones en 1919 y en 1920 pero menores. Pero era otro contexto y otro sistema sanitario. Dependerá del avance de la vacunación.

-¿Cómo se imagina la desescalada?

-Lenta, progresiva y pasito a pasito, con muchísimo cuidado. Tenemos que aprender de las anteriores.

-En Galicia Feijoo ha hablado de poner en marcha una ley orgánica, una ley de pandemias para hacer frente a situaciones como esta. ¿Qué le parece la idea?

-Si es una ley orgánica, el debate tiene que ser en el Congreso de los diputados. Yo no le voy a decir a Feijoo lo que tiene que hacer pero no sé si es que su partido no lo quiere plantear a nivel nacional y lo plantea desde el gobierno de Galicia, lo desconozco. Sin conocer una norma tampoco me atrevo a juzgarla. Puede ser interesante que haya una legislación. 

-Usted estudió Derecho y el ministro Illa Filosofía. Como dice, los políticos están en manos de los técnicos. Le doy un nombre propio, Fernando Simón. ¿Merece su confianza o ha cometido demasiados errores y debería ser relevado?

-No sé cómo es Simón en el trabajo, yo no he hablado en mi vida con él pero si el Gobierno de España tiene confianza en él por algo será. A Simón lo nombró un gobierno del PP y lo ha mantenido un gobierno del PSOE. En lo que tengo confianza porque me lo han demostrado durante la pandemia es en la gente con la que trabajo que está en la consejería de Salud que son todo el equipo epidemiológico o los técnicos de salud pública y también en los expertos que están colaborando con Asturias, un comité conocido.

-Los centros escolares han demostrado ser un entorno más seguro de lo que podría esperarse. ¿Se plantea el Principado recuperar la presencialidad para el 100% del alumnado en el tercer trimestre? Como sabe hay un agravio para miles de alumnos que solo acuden al centro día sí y día no. 

-Asturias ha sido la comunidad que mayor esfuerzo hizo en el ámbito educativo para que fuera un entorno seguro porque rebajó ratios cuando otras muchas comunidades no lo hicieron en modo alguno. Pero llegamos hasta donde pudimos llegar, y por eso hubo que plantear la semipresencialidad en algunos niveles, porque si no, no habría forma humana de organización. Me temo que no es una cuestión de deseo sino de posibilidad. Pero insisto en que Asturias ha hecho un esfuerzo muy importante; también sé que hay madres en el sentido contrario que piden que sea todo de forma telemática, interactúan mucho en redes sociales y me transmiten sus preocupaciones, pero en esto digo como antes. La ciencia guía todos nuestros pasos y también lo hace en materia educativa. Si en algún momento la consejería de Salud entiende que hay situaciones excepcionales que exigen una respuesta excepcional en materia educativa en algunas áreas, la adoptaríamos en protección de la salud, eso lo tenemos claro y es verdad que en general ha sido una situación que ha sorprendido en positivo.

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ÁNGEL FALCÓN/LUIS ORDÓÑEZ
Entrevista a Adrián Barbón
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-¿Cómo juzga la gestión del ministro Illa? Usted tuvo choques con él. Se pidió la potestad de aplicar el confinamiento domiciliario, que fue rechazada sistemáticamente. Al principio de la pandemia, en marzo, quiso acelerar el cierre de colegios pero usted no fue escuchado. ¿Entendió que durante semanas compaginase su trabajo como ministro con el candidato a la presidencia de la Generalitat?

-Siento envidia sana de Alemania. El Gobierno de la nación y los estados tienen una coordinación plena y no se hace política del debate. ¿Qué he echado en falta en los debates autonómicos con el Gobierno de España? Reconozco que para el ministro Illa no ha sido nada fácil. Llegar a un ministerio y que le explote esta pandemia... Cuando alguien llega nuevo a una responsabilidad que no conoce es muy duro ponerse al día. Pero además hay comunidades autónomas que están utilizando la pandemia para hacer confrontación política con el Gobierno de España. Eso demuestra que no estamos escuchando a la gente, que quiere que dejemos atrás las diferencias porque la pandemia no entiende de fronteras. Hay comunidades que no estaban de acuerdo con la concentración de competencias del Gobierno de España, luego se modificó el estado de alarma y esas comunidades han decidido no actuar. ¿Cuesta votos y apoyo ciudadano tomar decisiones? Sí, desgasta, pero es nuestro deber. Y ahora esos mismos vuelven a criticar al Gobierno de España porque dicen que se desapega de la gestión de la pandemia, pero las competencias son de las autonomías, aunque algunos no las ejercen. El ministro Illa no lo ha tenido fácil. La valoración ciudadana del ministro no es mala, es alta. Respecto a compatibilizar las dos responsabilidades: apenas tuvo dos actos en Cataluña. Cuando se iba a iniciar la campaña presentó la dimisión.

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