Justicia, revancha o rapiña: lo que Franco devolvió a la aristocracia asturiana al acabar la Guerra

ASTURIAS

Obras de arte en depósito en el Museo del Prado. Después de la guerra, Franco acumuló casi todo lo incautado en Madrid y luego lo devolvió o repartió entre quienes no eran considerados «enemigos del régimen»
Obras de arte en depósito en el Museo del Prado. Después de la guerra, Franco acumuló casi todo lo incautado en Madrid y luego lo devolvió o repartió entre quienes no eran considerados «enemigos del régimen» BIBLIOTECA NACIONAL

Así fueron las reclamaciones de los marqueses de la Vega de Anzo, de San Feliz o de Santa Cruz, del conde de Toreno o de la familia Selgas

10 mar 2021 . Actualizado a las 11:19 h.

Es conocido que el trasiego de obras de arte durante y tras la Guerra Civil fue un caos. La República y el bando franquista se incautaron de miles de ellas y, al terminar la guerra, buena parte no regresó nunca a sus dueños. Hubo quienes no pudieron reclamar sus bienes por motivos políticos (eran «enemigos del régimen»), o porque habían fallecido, o porque estaban en exilio. Pero otros con mejor suerte sí consiguieron recuperar lo que era suyo. Y en algunos casos, lo que no era suyo, como ocurrió con la Diputación Provincial de Oviedo (que pasó al Museo de Bellas Artes) a partir de 1980 o en depósito a la Universidad de Oviedo.

Acabó la guerra y Franco reunió en Madrid (y algo en Barcelona) casi todo el llamado «botín de guerra» y a partir de ahí comenzó el proceso de devolución y también diseminación entre organismos y particulares. Quienes no eran «enemigos del régimen» y podían acreditar la propiedad tuvieron pocos problemas para recuperar sus propiedades, aunque es cierto que muchas habían desaparecido; bien destruidas durante  los combates o robadas. Una parte de lo que se trasladó a París desde Asturias y Cantabria en el barco Mydol simplemente desapareció.

En las zonas republicanas como fue Asturias (salvo Oviedo), entre 1936 y 1937 la Junta del Tesoro Artístico (JTA) fue el organismo encargado de realizar las incautaciones del tesoro artístico que pudo encontrar. Instituciones como la Iglesia y algunas familias adineradas asturianas o de origen asturiano fueron, por tanto, afectadas por esas incautaciones que fueron registradas. Así consta en el archivo del actual Ministerio de Cultura.