Hallazgo científico en Asturias: cómo una bacteria del intestino influye en la salud mental

Una bacteria de la microbiota revierte el deterioro cognitivo asociado al hígado graso no alcohólico, según un estudio liderado por la Universidad de Oviedo

De izquierda a derecha: Miguel Gueimonde (IPLA-CSIC), Jorge Arias (Universidad de Oviedo), Silvia Arboleya (IPLA-CSIC) y Sara García (Universidad de Oviedo)
De izquierda a derecha: Miguel Gueimonde (IPLA-CSIC), Jorge Arias (Universidad de Oviedo), Silvia Arboleya (IPLA-CSIC) y Sara García (Universidad de Oviedo)

Una investigación liderada por la Universidad de Oviedo, con la participación del Instituto de Productos Lácteos (IPLA-CSIC) y del King's College de Londres, ha desvelado cómo una bacteria presente en la microbiota intestinal revierte el deterioro cognitivo asociado a la enfermedad del hígado graso no alcohólico.

La investigación, publicada en Gut Microbes, demuestra en un modelo animal los efectos beneficiosos de la bacteria Akkermansia muciniphila en la orientación espacial o el reconocimiento de objetos.

La Akkermansia, identificada por primera vez en 2004, podría ayudar a revertir el deterioro cognitivo asociado a las personas que padecen hígado graso no alcohólico, una enfermedad en auge para la que hasta ahora apenas hay opciones terapéuticas, según ha explicado la Universidad.

Jorge Arias Pérez, catedrático de Psicología de la universidad asturiana y experto en Psicobiología, destaca que la primera conclusión que arrojó este estudio fue que esta bacteria, a diferencia de otras que pueblan la flora intestinal o microbiota, mejora los déficits cognitivos ocasionados por el hígado graso no alcohólico.

Según ha explicado, los sujetos a los que se añadió la Akkermansia a su dieta tenían menos dificultades para orientarse y reconocer objetos que aquellos otros a los que no se les administró esta bacteria.

«Nuestro trabajo pone en evidencia que con mover solo una población de bacterias conseguimos mejorar el deterioro cognitivo sin necesidad de llegar a la homeostasis o el equilibro de todas las poblaciones bacterianas», ha subrayado.

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores partieron de la Psicobiología, una rama de la ciencia que estudia cómo lo que ocurre en el cerebro se refleja en la conducta y viceversa. Con este propósito, realizaron un ensayo con tres grupos de ratas con hígado graso no alcohólico. A un grupo, se le administró Akkermansia muciniphila; a otro, Lactobacillus rhamnosus, y a un tercero se le proporcionó un ambiente enriquecido para fomentar su sociabilidad y la práctica de ejercicio físico.

Solo aquellos sujetos tratados con Akkermansia muciniphila o a los que se facilitó un ambiente enriquecido mejoraron en su deterioro cognitivo. «Nuestros resultados confirman los que ya sospechábamos: la salud mental esta influenciada por la microbiota intestinal, así como por el ejercicio físico», ha explicado Arias Pérez.

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