«¿Quién va a esperar un tren que nunca llega?»: el declive de las cercanías en Asturias

Elena G. Bandera
Elena G. Bandera REDACCION

ASTURIAS

Estación de tren de Oviedo
Estación de tren de Oviedo

Vías con 60 años de antigüedad, tramos con velocidades limitadas a 25 kilómetros por hora o trenes tan viejos que ya no tienen ni repuestos son ejemplos de la falta de inversión que, durante décadas, ha motivado que se pierda más de la mitad de los viajeros

15 nov 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Las líneas de la red de cercanías de Renfe y Feve, integradas desde 2013, han perdido en los últimos 15 años más de la mitad de sus viajeros en Asturias. De tener entre 12 y 14 millones de viajeros al año se ha pasado a los casi seis millones actuales. Los viajeros perdidos se han visto obligados a darle la espalda al tren como medio de transporte en Asturias porque primero fue el tren el que les dio la espalda a ellos. «Somos un pequeño punto negro en medio de Europa», asegura el presidente del comité de empresa de Renfe en Asturias, Francisco Barros, que repasa todas las razones, de sobra conocidas pero aportando un mayor nivel de detalle, del declive de un medio de transporte al que todavía le quedan al menos un par de años, porque ya se está intentando enmendar lo que no se hizo en las décadas anteriores, para empezar a ver la luz al final del túnel.

Y no solo del túnel de la variante de Pajares, que es precisamente una de las razones por las que el mantenimiento de las cercanías en Asturias quedó no ya relegado a un segundo término, sino prácticamente en el olvido. La compleja y larga obra de la variante, que en año y medio podría estar en funcionamiento si las últimas previsiones se cumplen, supuso una inversión de casi 4.000 millones de euros desde 2004. En los años 80, cuando se planteó hacer esta obra, la infraestructura ferroviaria que comunica Asturias con la meseta por Pajares ya tenía 100 años de antigüedad. De aquella aún no existía en España la alta velocidad, pero estaba claro que había que buscar una solución a ese cuello de botella que hoy sigue siendo Pajares.

«Esa es una parte en la que se ha ido el dinero en estos últimos 20 años», dice Barros, que explica que «políticamente» las cercanías no tuvieron una inversión de mantenimiento adecuada en ese periodo, sobre todo las líneas de ancho métrico que pertenecían a Feve. En lo que va de año, y de ahí que se mencione que hay luz al final del túnel también para las cercanías en Asturias, ya se han consignado más de 200 millones de euros para empezar a poner remedio a este imparable declive. «Se nota un cambio positivo en las inversiones, hay cosas que están empezando y en las que ya se está trabajando», indica Barros, mencionando por ejemplo las renovaciones en varias líneas de ancho métrico, en sus trazados completos o en algunos tramos, que aunque no sean visibles son necesarias para que el tren en Asturias llegue a tiempo a las estaciones y al futuro que le pinta como el transporte más sostenible en plena emergencia climática.