Uno de los presuntos sicarios del crimen de Ardines: «Juro por mis hijos que yo no le maté»
ASTURIAS
Las defensas insisten, en la última sesión del juicio por el asesinato del concejal llanisco, en que no hay ninguna prueba que inculpe a los acusados
26 nov 2021 . Actualizado a las 16:59 h.«Juro por mis hijos que yo a ese señor no le maté, no he hecho nada, de verdad te lo juro por mis hijos, no tengo nada que ver me la jugó la Guardia Civil», ha dicho entre lágrimas Djilali B., uno de los dos presuntos sicarios del crimen de Javier Ardines, dirigiéndose a la familia del concejal de Llanes que seguía la última sesión del juicio en la primera fila y han roto a llorar al escuchar al procesado.
Casi un mes después de que arrancase el juicio con jurado popular por la muerte del concejal llanisco, perpetrada en agosto de 2018, dos de los cuatro acusados han vuelto a tomar hoy la palabra para defender su inocencia. Djilali B. ha defendido su inocencia durante más de 15 minutos asegurando que no mató a Ardines, ni viajó a Asturias y que su declaración fue forzada por la Guardia Civil. Maamar K. también ha tomado la palabra para insistir, entre lágrimas, en que es inocente y no ha matado a Ardines. Por su parte, el supuesto inductor del crimen, Pedro N. A., no ha querido hacer uso de su última palabra en el juicio. Tampoco el acusado de ser el intermediario, Jesús M., ha querido intervenir.
Djilali B. además ha aprovechado para insistir en las presiones y coacciones que sufrió por parte de los agentes, que según él le dijeron lo que tenía que declarar. Ha explicado que un «agente le pegó dos veces y le amenazó con que no iba a volver a ver a sus hijos y le empezó a contar la historia que tenía que contar amenzándole».
«Todos esos agentes son de la UCO», ha dicho Djilali B., que ha ido describiendo los acentos y el aspecto de los agentes que ha asegurado estuvieron en los calabozos de Langreo cuando estaba detenido. «Me dijeron mejor que declarase que me caerían dos años, que pidiera perdón a la familia y en dos años estaba fuera, porque sino no iba a volver a ver a mis hijos. Me contaban siempre la misma historia que decían tenía que contar y si no lo denuncié es porque me decían que me iban a quitar a mis hijos», ha insistido. Ha asegurado que él no podía aguantar la presión y declaró lo que le mandaron, sin dejarle leerla una vez hecha y obligándole a firmarla. «Actuaron con mi mujer y con mis hijos criminalmente», ha dicho.
Los cuatro procesados, que se enfrentan a una pena de 25 años de prisión, tenían derecho a tomar la palabra después de que sus letrados se hayan dirigido a los miembros del jurado para presentarles sus informes finales en los que han insistido en que durante todas las sesiones únicamente se han presentado conjeturas pero no hay ninguna prueba que inculpe a los acusados.
El próximo lunes los miembros del jurado recibirán por parte del Magistrado del Tribunal el objeto del veredicto y a partir de ahí iniciarán su deliberación. La Fiscal, Belén Rico, se ha mostrado convencida, en su informe final, de la culpabilidad de todos los procesados y ha pedido a los miembros del jurado su condena, informa Europa Press.
Las defensas de los dos presuntos sicarios han cuestionado la investigación de la Guardia Civil al sostener que hay muchas lagunas que impiden que el jurado pueda alcanzar un veredicto de culpabilidad. En sus conclusiones, el abogado Adrián Fernández, defensor de Djilali B., ha asegurado que su papel no es «defender lo indefendible» ni torpedear la instrucción de la Guardia Civil, aunque entiende que la falta de pruebas directas sólo debe conducir a un veredicto de no culpabilidad.
El letrado ha pedido al jurado que diferencie entre las pruebas que están contrastadas con un informe pericial, una prueba científica o declaraciones de testigos y las conjeturas y, desde su perspectiva, no hay ni testigos, ni pruebas en contra de los procesados.
Supuestas coacciones
La defensa ha enfatizado en el hecho de que los investigadores focalizaron las sospechas en Pedro N.A. desde el inicio de la investigación al preguntar a su esposa si era celoso nada más hallar el cadáver de Ardines en un camino y ha cuestionado que no analizaran ni siguieran en profundidad otras vías. Un ejemplo de esta falta de rigor se produjo, según ha dicho, cuando los agentes dieron validez a la parte de las declaraciones de Djilali B. donde implicaba a los otros acusados y sin embargo descartaron la parte en la que denunciaba haber hecho la confesión bajo presiones, coacciones y torturas.
Además, según su relato, descartaron investigar a fondo las declaraciones de la mujer cuyo ADN apareció en la escena del crimen «porque su olfato policial es que ella no tuvo nada que ver», ha dicho, porque siempre tenían a Pedro N.A. como principal objetivo.
También ha reprochado que los agentes se «olvidaran» decirle a la esposa de Pedro N.A. que tenía dispensa de declarar y, sin embargo, realizó tres manifestaciones, de las que sólo constan dos en las diligencias. Y ha incidido en que los investigadores tampoco hallaron ADN suyo, ni efectos de relevancia para el caso en el registro domiciliario, ni cambió de rutinas, ni de domicilio porque estaba tranquilo porque «no hizo nada».
Por su parte, el abogado Fernando Barutell, que defiende al presunto sicario Maamar K., ha rechazado que, tras hallarse el cadáver de Ardines, huyera del país por miedo a ser detenido. Según su versión, Maamar K. viajó a Argelia para visitar a su madre que se encontraba enferma y regresó a España cuando si fuera culpable se habría quedado al no haber un convenio de extradición con Argelia y ha resaltado que no hay prueba alguna contra su representado, pese a intervenirle el teléfono y analizar los mensajes que, según la investigación, estaban encriptados y «no encontraron nada».
También ha denunciado el trato de favor que los investigadores dieron a la mujer cuyo ADN apareció en la escena del crimen porque, a pesar de residir en Llanes, declaró por videoconferencia y a la mujer de Maamar no le dispensaron de viajar desde Bilbao a Asturias en plena pandemia, pese a solicitarlo previamente. En el registro domiciliario los agentes hallaron dos botes de sprays de defensa de pimienta que según los investigadores guarda similitud con los restos hallados en una valla utilizada en la emboscada al edil pero, según la defensa, no está acreditado que perteneciera a su defendido sino a un sobrino suyo que vivía en la vivienda.
Presunto intermediario
Por último, la defensa del acusado de intermediar entre el presunto inductor del asesinato del concejal de IU de Llanes Javier Ardines y los dos presuntos sicarios ha apelado al principio de presunción de inocencia para desvincular a Jesús M. de cualquier participación en el crimen.
El abogado defensor Luis Mendiguren ha asegurado que Jesús M. tiene intacto el principio de presunción de inocencia porque a lo largo de casi una veintena de sesiones desde el inicio del juicio con jurado que se desarrolla en la Audiencia Provincial contra los cuatro acusados del asesinato no se ha podido probar su implicación.
El letrado ha remarcado que no hay ninguna prueba, ni elemento que le vincule con la muerte de Ardines al no haberse encontrado ni su ADN, ni hay testigos que ratifiquen que estuvo en Llanes en el verano de 2018. La presunción de inocencia «no se ha tocado, ni rozado, ni alterada por la más mínima prueba», ha incidido la defensa.
El letrado ha cuestionado la investigación de la causa que corrió a cargo de los agentes de la Guardia Civil de la Comandancia de Gijón y de la UCO porque deja «muchas sombras y muchas dudas». Entre otras, se ha referido al viaje que, según los investigadores, realizaron el 27 de julio de 2018 Jesús M.,Pedro N.A. y Djilali B. desde el País Vasco a Asturias para preparar el asesinato porque no hay cámaras que recojan imágenes de su presencia, ni hay ningún testigo que les haya visto en Llanes.
También ha recordado que los investigadores no encontraron en cientos de conversaciones que el acusado mantuvo durante tres meses nada que demuestre su participación en el crimen. Asimismo, ha incidido en que a los investigadores sólo dieron credibilidad a aquellos datos que casaban con su hipótesis del caso, mientras que el resto, aunque fuera favorable para los acusados «lo descartan, lo desprecian, minusvaloran, transforman, esconden u ocultan».
El letrado ha recordado las similitudes de este caso con el de Rocío Wanninkhof, cuya investigación también asumió la UCO, y que mantuvo 18 meses en prisión a Dolores Vázquez pese a ser inocente, porque en su opinión «había un caldo de cultivo de condena, condena, condena pese a que eran pruebas inexistentes y a mi me suena algo», informa Efe.