Adrián Barbón: «La oficialidad del asturiano ha fracasado, pero cuando Mallada caiga el PP la aprobará»

ASTURIAS

El presidente del Principado de Asturias, Adrián Barbón
El presidente del Principado de Asturias, Adrián Barbón Tomás Mugueta

«Me encantaría pasar la prueba del polígrafo para que se demostrara que no leí el informe sobre la oficialidad» «El nivel de crispación de la oposición hacia todo lo que suena a asturiano es enorme. Reivindico la identidad asturiana»

20 feb 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Adrián Barbón se confiesa un optimista nato: su esperanza se centra ahora en afrontar los estertores de una pandemia que ha trazado el curso de la vida del planeta. Y también aspira a rescatar la identidad de Asturias, a extender su optimismo a la ciudadanía. Cree que la economía se está recuperando a ritmo acelerado mientras el covid se desacelera paso a paso. Admite el fracaso en la negociación de la oficialidad del asturiano, pero vislumbra (de nuevo el optimismo) una luz al final del camino: que con la caída de Teresa Mallada al frente del PP los populares den un giro y acepten la llingua como lo que es: un patrimonio cultural propio de Asturias de valor incalculable. Y pese a su optimismo no es capaz de explicarse por qué una parte de los políticos de Asturias ponen zancadillas al reconocimiento del patrimonio de la región a la que representan. Mientras tanto redoblan los tambores de guerra en la calle Génova: el presidente del Principado siente tristeza por los militantes del PP pero lo contempla como un déjà vu. «La derecha en Asturias es sinónimo de inestabilidad», recuerda tras los gobiernos fracturados de Sergio Marqués y Francisco Álvarez-Cascos.   

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-Vamos a cumplir dos años desde el inicio de la pandemia. ¿Qué escenario cree que nos espera en 2022?

-Creo que va a ser el año en que volvamos a la normalidad que queremos y además parece que todos los datos sanitarios indican eso; que estamos ante una transformación de la enfermedad, con una evolución como la de la gripe de 1918. Ese virus, tal y como se conoció en los primeros años, desapareció, fue cambiando, mutó y aprendimos a vivir con él y esa podría ser la evolución natural del covid-19. Pero todavía nos quedan meses de tener que guardar medidas y marcar ritmos de vacunación.

-¿Cuándo se podrán eliminar las restricciones que hay ahora?

-En realidad las restricciones ahora se reducen casi a la mínima expresión. En el caso de Asturias son poquísimas.  ¿Hasta cuándo? Hasta el momento en que ya se vea que la evolución de virus nos lleve a lo que llaman una situación endémica y será el momento en que se retiren la mayoría de restricciones.

-¿Las mascarillas en interiores tienen todavía largo recorrido?

-Todavía le queda un tiempo, sí. No sé cuánto. Se han retirado las mascarillas en exteriores, al final vamos a tener que aprender a convivir de otra manera pero las mascarillas irán desapareciendo.

-¿Habrá una Semana Santa más normal, vacaciones como antes, habrá fiestes de prau este verano?

-Hay que ser prudentes. Hubo un momento en que dije ‘la pandemia está arrinconada’ y luego resultó que nos dio el susto de esta sexta ola, que es la quinta en Asturias. Pero me parece que la evolución a lo que nos lleva es a que sí, va a haber una reanimación de todos los sectores económicos y también los ambientes más festivos que han estado suspendidos en los últimos años.

-Cuando empezó la campaña de vacunación muchas personas creyeron que el impacto sería más tajante, más esterilizante, pero las olas se han seguido sucediendo y eso ha creado una  fatiga covid en la sociedad, cansada de restricciones.  ¿Le ha influido eso a la hora de adoptar medidas?

-Lo primero que quiero destacar es que la vacuna funciona, porque si no lo hiciera, con las tasas de contagios que tenemos, el número de fallecidos que tenemos, que ya son muchos, serían infinitamente más. Pero hay que recordar que la vacuna fue diseñada para el virus original, el de Wuhan, y luego ha habido diferentes mutaciones. Es verdad que las vacunas no son esterilizantes, no siempre impiden el contagio, y entiendo que haya gente que se decepcione. Pero que no se olvide nunca esto, una persona sin vacunar tiene entre 18 y 20 veces más posibilidades de morir víctima del covid.

-En esa dictomía que se planteó al principio: salud o economía, ¿sigue siendo prioritaria la salud?

-Es que sin salud no hay economía, es lo que nosotros decíamos. Sé que en esto discrepaba de otros grupos parlamentarios y con otros políticos de rabiosa actualidad en estos momentos pero es que nosotros lo teníamos claro desde el principio. Es imposible que nuestra economía funcione si no se garantiza la salud pública. Y más en una comunidad tan envejecida como la nuestra. Tener determinados índices de contagio sin controlar, que por su gravedad pudiera  llevar al colapso al sistema sanitario, lo que se llevaría por delante sería finalmente a la propia economía. Economía sin salud es imposible.

-Usted se contagió con el covid. Estuvo ingresado en el HUCA.  ¿Qué experiencias extrajo?

-Lo primero de todo: que aun tomando todas las medidas siempre podemos cometer algún error en un momento determinado y que estamos ante una variante como la ómicron mucho más contagiosa. Cualquier pequeño mal ajuste de la mascarilla o una saturación de aerosoles en un espacio cerrado. La segunda: lo importante que es tener un sistema de salud pública como el que tenemos. Esa es la lección más importante, porque además lo vi en directo, el trabajo que desarrollaban los sanitarios, con qué paciencia lo hacen. Y tercero: la importancia de la vacuna. Porque seguramente yo hubiera pasado una enfermedad muchísimo más grave si no fuera porque tenía la pauta completa de vacunación.

-¿Y en lo psicológico?

-Bueno, no me afectó mucho. En ese momento chocaba con la realidad del congreso de la FSA, que hubo que suspender, y para mí fue todo muy desconcertante. Porque nosotros, pese a todas las críticas que nos hicieron, habíamos diseñado un congreso blindado, con cribado previo que fue el que detectó mi caso. Yo no tenía ningún síntoma y una hora después todos aparecieron. Fiebre altísima, la saturación de oxígeno se desplomó... Pero soy una persona bastante optimista, no tuve ningún agobio ni problema de sentirme mal allí. Los días que estaba peor, que estaba con oxígeno y cansado, dormí mucho, atendía los mensajes de ánimo que me mandaban. Estoy muy agradecido por el cariño que me transmitía tanta gente; y luego intenté leer un poco para distraer la cabeza.

-¿Le quedó algún tipo de secuela tras superar el virus?

-Dolor de cabeza de vez en cuando y a veces no respiro lo suficientemente bien, pero los síntomas van desapareciendo poco a poco.   

-En la sexta ola se puso en marcha el pasaporte covid, aunque realmente en Asturias hay muy pocas personas sin vacunar. ¿Piensa que fue una medida acertada?

-En toda la pandemia yo ha seguido una máxima desde el principio y es que este virus es un gran desconocido para todos así que habrá que seguir a quienes saben más y basar nuestras decisiones en la ciencia. En un momento determinado el pasaporte covid se valoró desde el punto de vista sanitario y yo creo que el resultado fue positivo porque animó a vacunarse a gente. Por eso se han salvado a lo mejor decenas de vidas.

El presidente del Principado de Asturias, Adrián Barbón
El presidente del Principado de Asturias, Adrián Barbón Tomás Mugueta

-La atención primaria está irritada: los profesionales denuncian falta de medios, sobrecarga laboral, los ciudadanos también lo perciben porque es la gran puerta de la sanidad. ¿Necesita Asturias más personal sanitario y qué medios pondrá para ello?

-Asturias es la segunda comunidad que más invierte en sanidad por habitante y estamos entre País Vasco y Navarra, que son comunidades con régimen foral con más recursos. ¿Quiero decir con esto que es suficiente? No, lo que quiero decir es que hay problemas en Atención Primaria en todas las comunidades y esto se explica porque en el año 2012 se tomó una decisión política que fue reducir el número de plazas en formación. Cuando los médicos se van jubilando no hay personal suficiente para suplirlos. Cuando Pedro Sánchez llega al Gobierno, María Luisa Carcedo como ministra de Sanidad tomó una de sus primeras decisiones: aumentar esas plazas en formación para compensar esa falta de médicos. Pero claro, ‘fabricar’ un médico lleva entre seis y siete años. Vamos a ver efectos en positivo dentro de unos años. Nos dicen ‘contraten más médicos’ pero es que estamos dispuestos a contratarlos todos pero es que no los hay. No los hay por una decisión política, y mientras tanto, mientras se incorporan más al sistema estamos haciendo un plan para eliminar trámites burocráticos, que no los tengan que hacer los médicos, concentrar el tema de la atención telefónica como se tiene que hacer. Reconozco que es una situación difícil y empatizo con los profesionales sanitarios.

-¿Da por cerrada la negociación por la oficialidad del asturiano?  ¿Lo da por zanjado para esta legislatura o queda alguna posibilidad de acuerdo? ¿Es un fracaso del Gobierno que no se haya logrado?

-Lo que no se puede hacer es generar expectativas cuando ya no las hay. Hay que ser realistas. No se puede engañar a la gente. Para que haya reforma del Estatuto se necesitan 27 votos y sólo hay 26. Si algún partido, de aquí a los próximos meses, cambia su posición y decide sumar el voto necesario entonces habrá reforma del Estatuto. Pero hay que ser sinceros y no frustrar más a la gente. ¿Es un fracaso? Sí, colectivo y por supuesto también mío, personal, que yo admito. A mí me hubiera gustado mucho conseguir esos 27 votos. Hubo momentos en que creí que los había pero también tengo que reconocer que quizás me autoengañé pensando que los había.

-¿Cómo fue esa negociación? ¿Qué papel jugó usted?

-Había una mesa conformada. Yo hablé con todos los actores en privado, de forma discreta, para saber las posiciones y llegó un momento en que se atascó en un punto concreto. El posible voto 27, el deseado voto del señor Pumares, se basaba en unas condiciones que fija su partido, entre ellas la mayoría de tres quintos para la regulación de la ley, que aceptamos, el PSOE fue el primer partido que lo aceptó. Luego IU y Podemos tardó más. Había otras cuestiones. Aceptamos la Ley Demográfica y hemos anunciado que la vamos a hacer. Las ayudas a la natalidad ya están en el presupuesto regional. Pero faltaba la reforma fiscal. Y para intentar desatascarla dijimos desde la FSA que estaríamos de acuerdo con una reforma de fiscalidad con la condición de que tuviese el respaldo de las tres fuerzas de la izquierda. Y no fue así. Luego surgió el enredo de la contrapropuesta de Podemos. Que sinceramente no creo que tuviera mala fe pero no estaba calculada acertadamente. No nos la dijeron antes, la evaluamos y nos encontramos con una merma de ingresos anuales de 35 millones de euros y eso es inasumible. Por eso IU fue tan tajante. ¿De dónde recortamos 35 millones de euros? ¿Del salario social o de la ayuda a domicilio?

-¿Si hubiera habido una merma de recaudación asumible, ¿qué tipo de rebaja hubiera aceptado?

-La verdad es que siempre dijimos que no entendíamos por qué había que hablar de fiscalidad cuando hablamos de reconocimiento de derechos. Pero habiendo un voto decisivo que lo plantea tienes que entrar en el marco de debate porque no cabe otra. Pero la única condición que puso la FSA es que llegáramos a un acuerdo las tres fuerzas de la izquierda y estábamos convencidos de que podríamos hallar un punto de encuentro en el que nos sintiéramos cómodos. No fue posible, así se le comunicó a Foro y Foro dio por rotas las negociaciones.

-Aunque ahora nos parezca política ficción, ¿podría entrar el PP en una reforma del Estatuto? Usted ha lamentado que no haya participado. Porque el PP de Asturias choca frontalmente con la postura del PP de Galicia respecto al gallego.

-Tengo una teoría. Yo no entiendo la actitud del PP, que miren a sus hermanos de Galicia, la reivindicación constante que hace el presidente Feijoo, con orgullo de su lengua. No entiendo cómo el PP de Asturias no es capaz. Tengo la teoría de que cuando caiga Teresa Mallada, el primer cambio de actitud que va a adoptar el PP va a ser girar hacia la oficialidad del asturiano. De todas formas, a la gente que pueda estar hoy decepcionada yo les quiero recordar que hace 12 años había 4 diputados favorables a la oficialidad y hoy hay 26.

-De Galicia llegó la petición de la Academia Galega de que se hiciera oficial el gallego en Asturias.

-Yo invito a la Real Academia Galega, con mucho cariño, a que decida sobre los asuntos de Galicia. Que generalmente nosotros no tenemos la tendencia a entrometernos en la regulación lingüística de Galicia.

-Ha habido esta semana muchísima polémica por el informe de Miguel Presno. Usted dijo que no se había considerado porque no respondía al modelo de oficialidad amable.  ¿A qué se refiere? ¿En qué sentido?

-Yo no leí el informe y a día de hoy sigo sin leerlo. Porque no se elevó al Consejo de Gobierno. Puede que haya gente a la que le suene extraño pero es que si tuviera que leer los informes, que son documentos de trabajo, que pasan por las manos de todas las consejerías,  los días no tendrían horas suficientes. Cada día, las consejerías generan decenas de informes, unos son internos, otros se contratan fuera, son documentos de trabajo. ¿Qué documentos leo yo? Los que llegan al Consejo de Gobierno porque tienen cierta trascendencia. Un informe puede convertirse, o no, en una regulación, en una norma, en ser parte de un trámite administrativo.

-Los informes no son vinculantes.

-Efectivamente. Pero lo reconoce el propio autor. Es su visión, la de los autores. Pero hay más visiones. Si algo ha reconocido el Tribunal Constitucional es que hay múltiples modelos de oficialidad. Este informe no se elevó al Consejo de Gobierno, primero porque no estábamos ni en el debate del modelo, sino de reconocimiento de la oficialidad. Además a lo que sí habíamos llegado un acuerdo los partidos es que ese modelo se aprobaría por mayoría de tres quintos. ¿Cómo vamos a debatir en el Consejo de Gobierno el modelo de oficialidad cuando ni siquiera habíamos avanzado en el reconocimiento de la oficialidad?

-La oposición le acusa de haberlo ocultado. ¿Mintió usted?

-En absoluto. Me encantaría pasar la prueba del polígrafo para que se demostrara que no lo leí. Me sorprende la capacidad de lectura rápida que tienen algunos que reciben el informe supuestamente a las 9 de la mañana y a las 11 ya lo están valorando, 240 páginas, con términos jurídicos complejos porque la gente que sí lo ha leído y me lo ha comentado, se trata de un documento denso. Puede que tengamos aquí candidatos en el Guinness de los Récords a la velocidad y capacidad comprensiva de la lectura de informes.

-El informe plantea tres escenarios de impacto económico y hay uno muy bajo, de 18 millones, que está incluso por debajo de la propuesta de la Academia de la Llingua. Hay por tanto un modelo que es modesto y asumible para Asturias. ¿Un modelo amable?

-Por lo que me explicaron los que lo leyeron el impacto económico se refiere a lo que produce en la sociedad, creación de empleo y actividad económica. Cuando yo dije lo del modelo amable, lo dije después de tener muchas conversaciones con mucha gente, es porque en la FSA siempre vamos a defender, primero que el modelo se elabore desde el consenso, también con el PP; y que la ley requiera tres quintos va en ese sentido, que no sea lengua vehicular obligatoria, que no sea bilingüísmo obligatorio o que no sea requisito imprescindible para el acceso a la función pública. Pero es que estamos poniendo el carro por delante de los bueyes porque si no hay reconocimiento de la oficialidad difícilmente se puede debatir sobre el modelo. Y el modelo se tiene que construir dialogando con todos. Salvo que ahora alguno diga que quiere conocer el modelo para saber si vota. Es que leí a Pumares decir que le parecía información relevante para el sentido de su voto. Pues ahora que lo conoce que cambie de voto ¿no? Hay que hacer las cosas según el procedimiento, primero debatir la reforma del estatuto, no sólo la oficialidad. En Castilla y León han adelantado elecciones porque su estatuto se lo permite, a nosotros no; definamos si queremos o no oficialidad y luego definamos qué modelo de oficialidad. Insisto en que cuando caiga de su presidencia Teresa Mallada el primer giro que hará el PP es apostar por la oficialidad del asturiano.

-Cómo explica que una parte de Asturias, los diputados del PP, Ciudadanos y Vox, rechacen el reconocimiento y el impulso a un patrimonio cultural de Asturias, como es la llingua. A mucha gente de fuera de Asturias le parece inexplicable.

-Es inexplicable. No hay explicación posible. Han utilizado un informe de trabajo para defender sus posiciones. El informe no les importa lo más mínimo. Lo que les importa es desgastar la posibilidad de que algún día el asturiano y el eonaviego sean reconocidos como lenguas oficiales, lenguas propias de Asturias. El nivel de crispación hacia todo lo que suena a asturiano es enorme. Por eso reivindico la identidad asturiana. ¿Cómo no lo vas a defender?

-¿Se debe a un complejo de inferioridad?

-Es que es algo que no se puede entender. Igual que uno se siente orgulloso de la familia en la que nace y reivindica sus raíces, ¿cómo no vas a reivindicar tus raíces culturales y las lenguas propias de Asturias? Si salgo de Asturias siempre hablaré bien de Asturias. Pero he escuchado a la señora Mallada hablar mal de Asturias en el Congreso de los Diputados o en un congreso del PP. A la tierra hay que quererla siempre. Para el señor Blanco el asturiano no existe como lengua. Es un debate filológicamente resuelto, pero para él es pura ficción.

-Quizá por desconocimiento.

-Para identificarse está claro que primero es conocerlo. El  8 de septiembre tuve que leer algún tuit de algún diputado y diputada felicitando el día de la Batalla de Covadonga. El día que lo leí… El 8 de septiembre se conmemora según la tradición cristiana el nacimiento de la Virgen. Recuerdo que Pedro de Silva me dio tres consejos. Para ser presidente de Asturias tienes que conocer la historia de Asturias, tienes que estar dispuesto a contradecir al Gobierno central y no tienes que dejarte ahogar por los vapores de la vieja Asturias, tienes que ser audaz. Y nunca me olvido…

-¿De qué manera le ha afectado las voces de expresidentes socialistas posicionándose en contra de la oficialidad?

-No me afectan. Respeto mucho las opiniones, a favor y en contra.

-Su posición respecto a la llingua fue rupturista frente a la doctrina socialista anterior.

-Ha habido dos expresidentes que han salido a favor como Pedro de Silva y Antonio Trevín. Siento un profundo respeto por todos. De hecho en Asturias no hay estatuto de los expresidentes pero sí hemos reconocido por el Consejo de Gobierno que los antiguos presidentes del Principado tienen tratamiento vitalicio de presidentes como gesto de respeto. Respeto sus opiniones aunque no las comparta todas. 

El presidente del Principado de Asturias, Adrián Barbón

Adrián Barbón: «Siento tristeza por lo que han vivido los votantes del PP, la derecha en Asturias es sinónimo de inestabilidad»

Ángel Falcón / Luis Ordóñez

La maquinaria electoral comienza a calentar motores. Barbón recuerda cómo otras crisis del PP ya provocaron una gran inestabilidad en Asturias y da por hecho de que PP y Vox lanzarán una moción de censura.  

-¿Cómo valora la crisis del PP nacional? En Asturias tenemos ya experiencia de rupturas.

-Siento tristeza por lo que han vivido los votantes y militantes del PP de buena fe. No me corresponde a mí opinar sobre cuestiones internas del PP pero sí en lo que se refiere a la estabilidad de Asturias. La derecha en Asturias tuvo dos oportunidades de gobierno y las dos acabaron en tragedia. Una, con el acoso y expulsión en 1998 del presidente Sergio Marqués, ya fallecido, al que maltrató su propio partido. Y la segunda fue en 2011-2012 cuando, pese a tener una amplia mayoría absoluta los dos partidos de derechas, Foro Asturias con Cascos al frente y el PP, fueron incapaces de acordar nada y nos llevaron a nuevas elecciones. La derecha en Asturias es sinónimo de inestabilidad. En esta etapa postpandemia necesitamos gobiernos y partidos que sean estables, serios y den soluciones como hace el Gobierno de Asturias.

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