Un estudio que analiza la proporción de camas en diversas ciudades recoge los casos de Oviedo y Gijón
01 mar 2022 . Actualizado a las 05:00 h.¿Son enemigos los pisos turísticos de los hoteles tradicionales? ¿Las camas que se ocupen en una de esas ofertas se restan a la otra? El auge de pisos de alquiler, ligados a plataformas y aplicaciones de internet, provocó -antes de la pandemia- más de un debate sonado especialmente en grandes ciudades del país en los que la especulación disparó precios y el movimiento constante de viajeros provocó molestias a los vecinos habituales; pero no así en Asturias donde, aunque pujante, es todavía un sector pequeño.
Lo cierto es que la multiplicación de pisos turísticos no supone una problema para los establecimientos hoteleros y, de hecho, incluso puede favorecer el dirigir el turismo a una ciudad o región concreta. Así lo asegura, al menos, un informe de los profesores de la Universidad de Las Palmas, Juan Luis Jiménez y Jorge V. Pérez-Rodríguez, que tomando como referencia datos de AirBnb y de ocupación de camas en las principales ciudades del país según el INE, llegaron a la conclusión de que la plataforma «crea su propia demanda» y «aumenta la 'tarta' turística local».
El estudio incluy cifras de Oviedo y de Gijón, datos correspondientes a un período de periodo agosto de 2014 a octubre de 2017; en ellos se puede apreciar diferencias notables entre ambas ciudades en cuanto a la ratio de camas de la aplicación turística respecto a las camas de hotel tradicionales. Es en Málaga donde la diferencia es menor (hay casi una cama y media de AirBnb por cada cama de hotel) pero en Asturias nadie llega a esas cifras: en Gijón hay más de dos camas de hotel para cada cama de piso turísticos y en Oviedo la diferencia es aún mayor, casi lo multiplica por tres y la capital asturiana. está sólo por delante de Zaragoza y Valladolid.
Los profesores indicaron además que las gráficas que comparan la ocupación en ambos tipos de alojamiento corren trazados parecidos, de hecho en las tablas de Oviedo y de Gijón, la demanda en pisos turísticos u hoteles traza líneas paralelas, es decir, una crece cuando crece la otra. «Cuanto mayor sea el número de camas ofrecidas por la plataforma, mayor es el número de visitantes que recibe la ciudad» destacan los autores que indican también que «no se puede confirmar la existencia de efectos negativos (ni positivos) sobre la demanda de los hoteles, medida por el número de noches en hotel., no se puede confirmar la existencia de efectos negativos (ni positivos) sobre la demanda de los hoteles, medida por el número de noches en hotel».
Pero estas cifras, por las caracterósticas del estudio, hablan de un compartamiento turístico de un mundo que ha quedado atrás, ya que son anteriores a la pandemia. En ese tiempo sin parámetros normales de ningún, el sector asturiano llegó a ponerse a la cabeza de la ocupación en España, y las comunidades del norte del país atrajeron una marea de visitantes mientras que el sol y playa mediterráneos padecían con dureza los límiite a la movilidad internacional.
Asturias no llegó a contar en plena pandemia con los mismos turistas que un año normal, pero mantuvo el tipo en porcentajes que territorios muy enfocados a este sector no podían ni soñar; se redujo la estancia media, los que vinieron a Asturias pasaron menos tiempo que un verano habitual pero no el gasto, es como si los visitantes hubieran reorganizado su presupuesto en la estancia, menos días pero más dinero destinado a transportes y actividades al aire libre. «Mientras que otros conocidos destinos españoles de sol y playa como Mallorca o Canarias sufrieron caídas interanuales en el número de visitas de alrededor del 80% durante julio y agosto de 2020, Asturias disminuyó el número de visitantes solo un 20% durante esos meses»; se recoge en otro estudio de la Universidad de Oviedo que pone de relieve que el Pricnipado mantuvo el gasto medio de sus turistas en plena pandemia.
Además, según el INE, el Principado recibió en los pasados meses de julio a septiembre a 814.642 viajeros, una cifra que supera en un 42,9 por ciento la del ejercicio anterior -condicionado por la pandemia- y Asturias y con un crecimiento del 1,7% respecto al verano de 2019 lo que convierte al Principado en la comunidad que más se acercó a los datos registrados hace dos años, antes del estallido de la pandemia.