El proyecto que se llevará a cabo permitirá evaluar y mitigar el impacto de la actividad humana en el entorno natural
11 mar 2022 . Actualizado a las 14:39 h.Asturias se convertirá en un observatorio de la biodiversidad contra el cambio climático en colaboración con otras cinco autonomías -Extremadura, Galicia, Andalucía, Canarias y Baleares-, mediante un proyecto para evaluar y mitigar el impacto de la actividad humana en el entorno natural.
El Principado destinará dos millones de euros, la mitad procedente de fondos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, a monitorizar y realizar un seguimiento de ecosistemas, poblaciones y comunidades naturales, además de evaluar el impacto de la crisis medioambiental en la naturaleza.
El consejero de Ciencia, Innovación y Universidad, Borja Sánchez, ha suscrito este viernes el acuerdo del Consejo de Política Científica, Tecnológica y de Innovación para poner en marcha distintos planes complementarios vinculados a los fondos europeos.
Asturias participa junto con otras cinco comunidades -Extremadura, Galicia, Andalucía, Canarias y Baleares- en el programa denominado Exploración, análisis y prospectiva de la Biodiversidad: Posibles respuestas a la estrategia 2030 de Desarrollo Sostenible en un escenario de Cambio Global. El presupuesto del plan es de 65 millones de euros y tiene un plazo máximo de ejecución de tres años.
Extremadura asumirá la coordinación del programa en sus aspectos científico-técnicos y administrativos y cada comunidad participará en determinadas líneas, en las que Asturias desarrollará la monitorización y seguimiento de la biodiversidad mediante tecnologías terrestres y marinas, el inventario de los servicios ecosistémicos, y la evaluación y mitigación del impacto del cambio global sobre la biodiversidad.
El programa reforzará de forma significativa la investigación en el Campus de Mieres, ya que será impulsado por la Consejería de Ciencia, Innovación y Universidad y desarrollado por el Instituto Mixto de Investigación en Biodiversidad (IMIB), que ejercerá la coordinación científica con el apoyo de grupos de investigación de la Universidad asturiana y el Instituto Oceanográfico de Gijón, informa Efe.