Una asturiana en Polonia: «Hay familias tiradas en las estaciones que hacen una tienda con una sábana»
ASTURIAS
Covadonga Solares ya ha recaudado más de 50.000 euros para ayudar a los refugiados en Polonia y, junto con Nerea Prado, asturiana de Erasmus en Italia, ha logrado fletar cuatro camiones de ayuda humanitaria
17 mar 2022 . Actualizado a las 08:32 h.Cuando Covadonga Solares se levantó el 24 de febrero con la noticia de que Rusia había iniciado la invasión en Ucrania, no se lo podía creer. Ella, periodista asturiana residente en Cracovia (Polonia) por estudios, estaba a apenas 250 kilómetros de la frontera de un país en guerra y desde el principio fue consciente de que en Polonia tratarían de refugiarse muchos ucranianos huyendo del conflicto. Lejos de quedarse con los brazos cruzados, decidió pedir ayuda económica a sus familiares más cercanos para ir a comprar productos de primera necesidad y medicinas que se pudieran necesitar para atender a quienes cruzaran la frontera, productos que pudo distribuir gracias a la ayuda de sus compañeros de máster.
Ese fue el principio de una colaboración que ha crecido exponencialmente y que está siendo muy importante en los refugios y albergues de la ciudad, y es que utilizando las redes sociales para contar la realidad que ve y vive, esta asturiana ha logrado conformar una red de colaboración que ya ha recaudado más de 50.000 euros y que ha logrado fletar 4 camiones desde Asturias con más ayuda, en este caso, para quienes se han quedado en Ucrania.
Para esto último ha contado con el apoyo de su amiga y compañera de estudios Nerea Prado, quien, pese a estar de Erasmus en Italia, ha organizado una gran recogida en la región en la que se han involucrado importantes empresas asturianas. Además, este lunes, Nerea no dudaba en coger un avión y viajar hasta Cracovia para, junto con Covadonga, seguir organizando la distribución de productos de primera necesidad tanto en los refugios de Cracovia como en la frontera, donde el lunes recepcionaban un primer camión, mientras que entre el miércoles y el jueves preveían la llegada de otros tres más.
«La situación en la frontera es horrible. La mayoría entra llorando. Son madres con niños», explica Covadonga Solares, que cuenta también que lo alentador es que el lado polaco de la frontera «está lleno de voluntarios» dispuestos a ayudar a los ucranianos en cuanto llegan. «Hay todo un pasillo de tiendas de campaña que ofrecen ayuda humanitaria. Son tiendas de ONGs, tiendas médicas, tiendas con ropa, tiendas para que puedan hacer llamadas, la tienda que ha montado World Central Kitchen para ofrecer comidas calientes…», relata la periodista asturiana, que añade que, pese al riego constante de autobuses recogiendo a refugiados, queda gente en la frontera.
En este sentido, explica que por muy buena gestión que esté realizando Polonia de las personas que huyen de Ucrania, este país «tiene unos refugios limitados», por lo que ciudades como Cracovia, en la que ella reside, empiezan a tener espacios saturados. «Hay familias ucranianas tiradas en las estaciones que hacen una tienda con una sábana para poder tener un poco de intimidad. Es imposible para Polonia asumir ese flujo de refugiados», advierte, haciendo un llamamiento a la colaboración del resto de países de la Unión Europea ante una situación desbordada.
Entretanto, lo que hace Covadonga Solares es tratar de abastecer de los productos y medicinas que necesitan en los diferentes refugios de Cracovia. «Tengo buena relación con el Ayuntamiento de Cracovia y con quienes gestionan los refugios. Me llaman o me acerco personalmente, me dicen que necesitan y todos los días hago entregas de material», explica la asturiana, que va financiando todos esos gastos con los más de 50.000 euros que ha recaudado con las peticiones de ayuda que ha lanzado a través de las redes sociales.
En ellas va dando cuenta también del destino de las ayudas con vídeos y fotos que publica para dar cuenta también de la crisis humanitaria que se ha desatado como consecuencia de la guerra iniciada por Rusia. No obstante, Covadonga deja claro que si de esos más de 50.000 euros sobrara dinero, se donaría todo a la ONG World Central Kitchen de José Andrés.
Ayuda para financiar nuevos transportes
La ayuda que demandan ahora tanto Covadonga Solares como Nerea Prado es para financiar nuevos transportes del material de primera necesidad que tienen acumulado en Asturias. «Lo más complicado es pagar esos camiones, que pueden suponer un coste de unos 5.000 euros. Es la ayuda que necesitamos ahora», señalan las amigas asturianas, que han dejado aparcados provisionalmente sus estudios para volcarse y dedicar todo su tiempo a ayudar a los refugiados ucranianos.
«Yo he estado unos días compaginando los estudios, pero en menos de una semana he tenido más de 72 horas de llamadas», comenta Nerea Prado, que añade que la crisis humanitaria de Ucrania y la implicación por tratar de conseguir toda la ayuda posible les quita el sueño. «Aunque queramos tener un tiempo para descansar, nuestra cabeza no desconecta», apostilla la misma satisfecha pese al cansancio por la labor que están realizando.
Covadonga Solares manifiesta que sus estudios de máster «están totalmente aparcados» y agradece la comprensión a su universidad «porque entienden la situación y que esté dedicando todo el tiempo a esto». También ha aparcado su trabajo como profesora de inglés, aunque cree que el sacrificio merece la pena. «Mi padre me dice que ahora estoy haciendo dos másteres a la vez, que uno de ellos es en humanidad y que ese me enseña más que cualquier libro», comenta emocionada por todo lo que está viviendo, además de por la solidaridad que ha tenido por respuesta sus llamamientos: «Es muy bonito que la gente haya depositado confianza ciega en dos estudiantes con sus ayudas».
Y no obvia el orgullo que sienten por cómo se ha volcado la sociedad asturiana. «Nos sentimos privilegiadas y conectadas con Asturias. Nos sentimos más orgullosas que nunca de nuestra tierra», trasladan antes de concluir que «todo este esfuerzo merece la pena si ayudamos a que la vida de solo una persona mejore».