Las muertes en carretera aumentan en Asturias en un verano récord de movilidad

José Manuel Pan / Juan M. Arribas

ASTURIAS

Imagen de archivo de una excarcelación llevada a cabo por los bomberos de Asturias en un accidente de tráfico
Imagen de archivo de una excarcelación llevada a cabo por los bomberos de Asturias en un accidente de tráfico

El Principado cierra julio y agosto con cinco fallecidos, tres más que en 2019

06 sep 2022 . Actualizado a las 13:23 h.

«No son buenos datos. Nunca lo son en siniestralidad vial». Así reconocía el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, los malos datos de siniestralidad vial del verano que acaba de terminar. En el conjunto de las carreteras españolas murieron 225 personas en accidentes de tráfico ocurridos en los meses de julio y agosto. Son diez fallecidos más que en el 2019, año que se toma como referencia a nivel estadístico, pues se considera que el 2020 y el 2021 se vieron alterados por las restricciones de movimiento determinadas por la pandemia del coronavirus. Para poner en valor estos datos hay que tener en cuenta, además, otras dos circunstancias: una, que el pasado verano fue uno de los de mayor intensidad circulatoria, con más de 93 millones de desplazamientos por carretera, 2,2 millones más que en el 2019; la otra, que era el primer verano de libertad en la carretera tras dos años de duras restricciones. En un primer momento esa nueva movilidad sin limitaciones llevó la preocupación a las autoridades al detectar picos elevados de excesos al volante, tanto en velocidad como en alcoholemias, por parte de los denominados conductores de riesgo.

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Asturias, que también contó con un verano récord en movilidad por carretera salió asimismo mal parada en cuanto a los datos de siniestralidad en la carretera. En las vías interurbanas asturianas murieron cinco personas en accidentes de tráfico, tres más que en 2019. Todo ello en un contexto de incremento masivo del número de desplazamientos por carretera, con dos componentes claves: por un lado, más turismo y, por tanto, más conductores que no conocen los recorridos; por otro, más movimientos internos en coche para acudir a las fiestas y a las verbenas, que este verano superaron con mucho las cifras de asistencia de los veranos previos a la pandemia sanitaria.

También hay que reconocer la labor preventiva de los numerosos controles de alcohol, de drogas y de velocidad que realizaron las patrullas de la Guardia Civil de Tráfico durante los meses de julio y agosto. Eran controles a cualquier hora y en cualquier carretera, pero se centraron sobre todo en las madrugadas y en zonas de fiesta en las que era mayor el riesgo. En el caso del alcohol, hubo un gran número de conductores que dieron positivo y que fueron apartados de la carretera antes de que sufrieran un accidente debido a que no se encontraban en condiciones para conducir con seguridad.