Del «centro de enfermos terminales» al «polígono»: los ataques a Mieres por el traslado de la Escuela de Minas

F. S.

ASTURIAS

14 jul 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

Cuando el rector de la Universidad de Oviedo, Ignacio Villaverde, decidió el año pasado que la Escuela de Minas se trasladaría de la capital al campus de Mieres no podía imaginar el leviatán que había despertado. Pero en un tiempo de máxima polarización, donde todo pude convertirse en un ariete político, también cabe la transformación de una mudanza en una cuestión identitaria.

No le sentó bien el traslado al alcalde de Oviedo, Alfredo Canteli, está dentro de toda lógica que un alcalde defienda que cualquier instalación, sede, infraestructura, facultad o departamento, se quede en su ciudad. Es lo normal. Lo que va más de allá de lo racional fue el tono de la reacción, con ataques viscerales, desdén y clasismo, con el que el sector más adverso al traslado ha considerado el destino en la cuenca del Caudal. Tan es así que el propio presidente asturiano, Adrián Barbón, lamentó esta semana en su primera cita de la legislatura con Canteli que «se pretende dar una imagen poco más como si fuéramos el Bronx».

No es extraño, Barbón hacía referencia a la polémica despertada por una asociación de antiguos alumnos de la Escuela de Minas, denominada Think Tank que ha tratado de poner todo tipo de obstáculos al traslado, incluso con auténticos rodeos jurídicos: por ejemplo, una paralización cautelar, decidida por el Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales (que pese a su nombre es , un órgano administrativo no jurídico integrado en el Ministerio de Hacienda) a la espera de que se decida el recurso del, este sí, Tribunal Contencioso Administrativo de Oviedo.

Esta asociación presentó en sus alegaciones argumentos como el Campus de Barredo está en una «zona deprimida» dentro de «un polígono industrial». Pero lo cierto es que es una zona de actividad normal, con viviendas y comercios, y lo que ocurre es que en el pasado al barrio se le conocía popularmente como «el polígono». Todas estas declaraciones despertaron estupefacción e indignación en la cuenca minera, pero no son nuevas.

En marzo del año pasado, el alcalde de Mieres, Aníbal Vázquez, exigió a Canteli una rectificación después de que afirmara que la villa era un «centro de enfermos terminales sin futuro», el regidor ovetense comentó también a la prensa que sus amigos le decían que sus hijos se irían a estudiar a Madrid pero jamás a Mieres, que pintaba decadente y cuyo campus, sin ese traslado llegaría «a desaparecer».

El rector defendió que esta mudanza entraba dentro de la autonomía universitaria, y la primera respuesta de Canteli fue pedir al Ejecutivo asturiano que le cortara los fondos a la institución académica, y de forma gráfica: «Si él quiere parar el traslado, puede pararlo, porque la Universidad no es autónoma cuando para hacerlo necesita el dinero Principado. Si el Principado cierra el grifo, minas no se va»,