Ángel Díez, padre e hijo, vivieron el argayo del Huerna a escasos metros: «Salimos porque unos 'manitas' desmontaron el quitamiedos»
ASTURIAS
Varios vehículos atrapados pudieron dar la vuelta para desviarse por Pajares: «Tuvimos que explicar lo que había pasado para que no nos cobraran el peaje otra vez»
12 nov 2024 . Actualizado a las 09:18 h.Ángel Díez padre, de 51 años, y Ángel Díez hijo, de 16, vivieron ayer en primera persona y a escasos metros el argayo que cortó la autopista del Huerna. «Pudimos salir de allí porque unos 'manitas' desmontaron parte del quitamiedos para que los coches pudieran dar la vuelta», cuenta el menor de los Díez, quien volvía de un fin de semana de concierto en Leganés junto a su padre cuando se toparon con el gran desprendimiento. Un deslizamiento que, según los los expertos, podría llevar hasta un año reparar.
Corrían en torno a las 10.30 horas cuando los Díez, testigos en primera persona, vieron cómo parte de la ladera se vino abajo, cortando por completo los cuatro carriles de la AP-66 a la altura del punto kilométrico 76, a unos 14 kilómetros de la localidad de Pola de Lena. «Nos lo encontramos de frente, teníamos delante como diez coches», cuenta el pequeño de los Díez: «Era enorme, en mi vida había visto algo semejante».
El desconcierto, asegura, se apoderó en ese momento de los conductores allí presentes. «Éramos unos cuantos. Nos bajamos del coche, pero nadie comentaba nada. Solo mirábamos», explica el joven. Con la carretera cortada, y sin posibilidad de paso al otro lado para seguir su andadura sentido Asturias, tan solo quedaba la opción de que llegaran los efectivos de emergencias. Sin embargo, cuando llegó el apoyo muchos de los primeros testigos ya no estaban, según la versión del joven: «Entre varios conductores y el señor de una furgoneta que había lograron desmontar el quitamiedos para que pudiéramos salir de allí».
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Hora y media después de frenar en seco pudieron dar la vuelta. «Fuimos pasando al otro lado de la carretera y volvimos hasta el peaje. Tuvimos que explicarle a la chica que había allí lo que había pasado para que no nos lo volviera a cobrar», cuenta Díez. El rodeo no fue poco. Tuvieron que recorrer camino atrás para enganchar ruta con Pajares y, después de bajar el puerto, llegar por fin a Asturias tras pasar un fin de semana de lo más musical en el «Crazy Rock Band» de Leganés.
«Al dar la vuelta explicamos lo que había pasado para que no volvieran a cobrar el peaje»
Antes de pasar, recuerda Díez que «seguían cayendo piedras». «Estábamos todos esperando y no sabíamos muy bien qué hacer. Allí no llegaba nadie, las piedras más pequeñas seguían cayendo ladera abajo y la única opción fue la del quitamiedos», explica el joven ovetense: «Mi padre me dijo que nunca en su vida había visto algo tan salvaje, que lo normal era que cortara uno o dos carriles, pero no aquello».
Bypass y pantallas contra nuevos desprendimientos
Saber cuándo volverá a estar la autopista a pleno funcionamiento es una incógnita por el momento. Hasta ahora, el Ministerio de Transportes ha comunicado que habilitará un bypass con un carril en cada sentido para recuperar la circulación y que además colocarán provisionalmente unas pantallas de protección dinámicas que impidan que nuevos posibles desprendimientos que puedan alcanzar el bypass que se va a construir. Durante la mañana se ha abierto un paso en la autopista para que pueda pasar la maquinaria de conservación que comience los trabajos de retirada del material desprendido.
Cabe destacar que ante la alerta por nieve se reforzará con cuatro quitanieves más de las habituales en la N-630 en Pajares, ya que es el punto de paso obligatorio para los vehículos que atraviesen el Principado hasta la Meseta y viceversa. El desvío hacia el puerto de Pajares ha estado supervisado hoy por varias patrullas de la Agrupación de Tráfico de Asturias, quienes han auxiliado a cuatro camiones articulados que han tenido problemas de tracción debido al fuerte desnivel y la calzada húmeda.
Montserrat Jiménez, catedrática de Geología de la Universidad de Oviedo, advierte que «eliminar rápidamente el material crearía un posible desequilibrio» por lo que los trabajos podrían prologarse durante varios meses e incluso llegar al año de duración: «Lo lógico es hacer este bypass, la primera vía de comunicación, pero no liberar inmediatamente el material porque ahora mismo es la sujeción de la ladera que no se ha desestabilizado». No obstante, las decisiones y la hoja de ruta a seguir se establecerán en base al estado de la roca y las variables que ofrezca la ladera durante las obras.