El bar de Xagó que prepara bocatas de 33 centímetros: «En un domingo bueno podemos llegar a vender más de 50 bocadillos»

Carlos Menéndez REDACCIÓN

ASTURIAS

Imagen de archivo de la preparación de unos bocadillos
Imagen de archivo de la preparación de unos bocadillos Pixabay

El Bar Quevedo prepara desde hace más de 40 años bocadillos que impresionan por su tamaño

06 jul 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

En la orilla del Mar Cantábrico, más concretamente en la playa de Xagó, el chiringuito llamado Bar Quevedo ha ganado popularidad entre los habitantes de la zona y los turistas por los enormes bocadillos que prepara desde hace años. Este bar fundado hace 44 años y que actualmente está regentado por Geli y Marian González (madre e hija), pero el nombre del establecimiento procede del apellido del abuelo de Marian, quien inició la andadura de este local.

«En realidad los bocadillos han estado desde siempre. Hace años teníamos solo unos cinco platos en carta, pero los bocadillos siempre han estado», explica Marian sobre el origen de este producto que tanta impresión causa cuando ves su tamaño. Sobre esto, en Bar Quevedo venden diferentes tipos de bocadillos para diferentes gustos y aunque la «especialidad» es el de carne asada también tienen de «de calamares, lomo, lomo con queso, vegetal, de atún, de queso manchego, jamón, chorizo ibérico y chorizo frito». 

Acerca de la especialidad del establecimiento, Marian cuenta cómo es la preparación de este plato, que se hace tal y como hacía su abuela: «Es con lomo de ternera. Entonces, lo freímos a mucha temperatura para que no salga el juguito, para que se guarden los jugos dentro y luego lo guisamos en una pota grande. El guiso es con cebolla, ajo y vino blanco. Está cociendo bastante tiempo, aunque en realidad tardaría como una hora o así, pero nosotros lo tenemos como a tres a baja temperatura, por eso está tan blandita», explica.

El tamaño de estos bocadillos en este chiringuito de la playa de Xagó es de 33 centímetros y el de los pinchos es de 18. Por otra parte, el precio de estos ronda los seis euros, mientras que el de carne asada llega hasta los siete. En cambio, los pinchos se venden por un valor que está sobre los tres euros y medio.

Acerca del éxito de estos bocadillos tan llamativos, Marian explica que al ser un chiringuito ubicado cerca de la costa las ventas diarias dependen de la climatología y el día de la semana que sea. «Un domingo bueno llegamos a los 50 o 60 bocatas bien», pero en cambio, un día laborable con mal tiempo, advierte que las ventas bajan considerablemente.